William Shakespeare
Antonio y Cleopatra
Antony and Cleopatra
Traducción
de
Antony and Cleopatra
Shakespeare, William. Antonio y Cleopatra. Editado por Miguel Teruel Pozas. Traducido por Miguel Teruel Pozas. Para esta colección EMOTHE.
Joan Oleza Simó
(Investigador principal)
Stoica, Ruxandra
(Editor)
Español · 2778 versos
https://emothe.fly.dev/plays/EMOTHE0052_AntonioYCleopatra
Personajes de la obra
ANTONIO
Triunviro
CÉSAR OCTAVIO
Triunviro
LÉPIDO
Triunviro
SEXTO POMPEYO
ENOBARBO
Amigo de Antonio
VENTIDIO
Amigo de Antonio
EROS
Amigo de Antonio
ESCARO
Amigo de Antonio
DERCETAS
Amigo de Antonio
DEMETRIO
Amigo de Antonio
FILO
Amigo de Antonio
MECENAS
Amigo de César
AGRIPA
Amigo de César
DOLABELA
Amigo de César
PROCULEYO
Amigo de César
TIDIAS
Amigo de César
GALO
Amigo de César
MENAS
Amigo de Pompeyo
MENÉCRATES
Amigo de Pompeyo
VARRIO
Amigo de Pompeyo
TAURO
Lugarteniente de César
CANIDIO
Lugarteniente de Antonio
SILIO
oficial del ejército de Antonio
PRECEPTOR
embajador de Antonio a César
ALEXAS
Sirviente de Cleopatra
MARDIAN
Eunuco, Sirviente de Cleopatra
DIOMEDES
Sirviente de Cleopatra
SELEUCO
Tesorero de Cleopatra
ADIVINO
GRACIOSO
CLEOPATRA
Reina de Egipto
OCTAVIA
Hermana de César
CARMIA
Sirvienta de Cleopatra
IRAS
Sirvienta de Cleopatra
OFICIALES
SOLDADOS
MENSAJEROS
OTROS SIRVIENTES
AMBOS
AMBOS
TODOS 1
TODOS 2
TODOS 5
TODOS 7
TODOS 8
TODOS 10
TODOS 11
TODOS 12
Acto I
ESCENA I
(
Entran Demetrio y Filo
)
FILO
¡Basta! ¡No! El desvarío de nuestro general
1
sobrepasa ya toda mesura. Aquellos ojos altivos
2
que al desfilar sus legiones de guerreros
3
brillaban tal Marte armado, ahora inclinan
4
la devoción servil de su mirada
5
ante la frente de una morena. Aquel corazón
6
de capitán que en combates estallaba
7
las correas en su pecho, reniega su temple
8
y ahora su fuelle no es sino abanico
9
que aventa los deseos de esa gitana.
10
(
Trompetas. Entran Antonio, Cleopatra, sus damas y su séquito, con eunucos abanicándola
)
Mirad, aquí llegan.
Observadle bien, y podréis contemplar
11
al tercer pilar del mundo transformado
12
en juguete y bufón de una coima. Observadle.
13
CLEOPATRA
Si es amor como juráis, decidme cuánto.
14
ANTONIO
Pobre sería amor si contarse pudiera.
15
CLEOPATRA
Yo diré hasta dónde se ha de amarme.
16
ANTONIO
Otro cielo y otra tierra serían precisos.
17
(
Entra un mensajero
)
MENSAJERO
Noticias, mi señor, de Roma.
18
ANTONIO
Me aburren. Sed breve.
CLEOPATRA
No, Antonio, escuchadlas.
19
Quizá Fulvia se ha enojado, o tal vez
20
ese César imberbe os emplaza
21
con órdenes terminantes: “Haz esto, o aquello,
22
invade aquel reino, libera aquel otro.
23
Obedece, o serás castigado”.
24
ANTONIO
¿Qué decís, amor?
CLEOPATRA
¿Tal vez? No, es seguro;
25
No debéis permanecer aquí. Son las órdenes
26
de vuestra destitución, Antonio, debéis oírlas.
27
Fulvia os reclamará, o César, o ambos.
28
Llamad a los mensajeros. Yo soy reina de Egipto,
29
y tú enrojeces, Antonio, y tu sangre es vasalla
30
de César. ¿O así tributan rubor tus mejillas
31
cuando Fulvia te acusa gruñendo? ¡Los mensajeros!
32
ANTONIO
¡Que se hunda Roma en el Tíber, y se derrumbe
33
el arco que soporta el imperio! Este es mi es espacio;
34
los reinos son barro, y la tierra inmunda
35
nutre por igual bestias y hombres. La vida más alta
36
se vive así; cuando dos seres, así,
37
como nosotros dos pueden hacerlo.
38
Y al mundo reto, bajo pena de castigo,
39
a encontrarnos semejantes.
40
CLEOPATRA
¡Hermosa impostura!
¿Por qué se casó con Fulvia, si no la amaba?
41
Yo seré tan necia como no soy, y Antonio
42
seguirá siendo Antonio.
43
ANTONIO
Y será Cleopatra quien le incite.
Pero ahora, por amor de amor, y por sus dulces horas
44
no confundamos al tiempo con agrias conferencias.
45
Ni un minuto ha de fugar de nuestras vidas
46
sin nuevos placeres. ¿Qué haremos esta noche?
47
CLEOPATRA
Escuchar la embajada.
48
ANTONIO
¡Calla, reina terca!
En ti todo acomoda: llanto, risa, reproches…
49
Toda pasión en ti lucha siempre por hacerse
50
bella y de ti admirada. ¿Qué mensajeros?
51
Nadie sino los tuyos, y los dos sin nadie
52
esta noche por las calles descubriendo
53
los usos de la gente. Venid, reina mía;
54
anoche lo deseabais. ¡Nada de mensajes!
55
(
Salen con su séquito
)
DEMETRIO
¿Tan ligera estima tiene Antonio para César?
56
FILO
A veces, amigo mío, cuando no es Antonio
57
no alcanza la gran virtud que debiera
58
ser digna siempre de Antonio.
59
DEMETRIO
Mucho lo siento.
Así confirma las calumnias del común
60
que le critican en Roma; habremos de esperar
61
mejores gestas mañana. ¡Que descanséis!
62
(
Salen
)
ESCENA II
(
Entran Enobarbo, Lamprio, un adivino, Ranio, Lucilo, Carmia, Iras, Mardian el eunuco y Alexas
)
CARMIA
Mi señor Alexas, dulce Alexas, mi más alexo Alexas, Alexas el más casi todo… ¿Dónde está ese adivino que tanto recomendáis a la reina? ¿Quién será ese marido que, según decís, habrá de trocar por cuernos la guirnalda nupcial?
ALEXAS
¡Eh! ¡Adivino!
63
ADIVINO
¿Vuestro deseo?
64
CARMIA
¿Es él? ¿Es éste? – ¿Sois vos, señor, quien sabe de las cosas?
ADIVINO
En el libro infinito del secreto de la vida
65
algo sé leer.
66
ALEXAS
Muéstrale la mano.
(
Entra Enobarbo
)
ENOBARBO
Preparad en seguida el banquete. Que no falte vino
67
para brindar a la salud de Cleopatra.
68
CARMIA
Buen señor, dadme buena suerte.
69
ADIVINO
Nada doy; sólo predigo.
70
CARMIA
Predecidme alguna, entonces.
71
ADIVINO
Mucho más bella seréis de lo que sois.
72
CARMIA
Se refiere al cuerpo.
73
IRAS
No, que habréis de usar afeites cuando envejezca.
74
CARMIA
¡Válganme las arrugas!
75
ALEXAS
¡Atentas! ¡No interrumpáis la Noble Predicción!
76
CARMIA
¡Silencio!
77
ADIVINO
Seréis más amante que amada.
78
CARMIA
Mejor entonces que llene mis entrañas con licores.
79
ALEXAS
¡Esperad! ¡Escuchadle!
80
CARMIA
Predecidme ahora alguna suerte excelente. Que seré novia de tres reyes la misma mañana y viuda de todos. O madre a los cincuenta para recibir homenaje de Herodes. O que seré como mi dueña, esposa de Octavio César.
ADIVINO
Viviréis más que aquella a quien servís.
81
CARMIA
¡Excelente! Una vida larga me place más que los higos.
ADIVINO
La fortuna que habéis visto y gozado en el pasado
82
no será más bella en el futuro.
83
CARMIA
Entonces mis hijos no tendrán nombre. Decidme, ¿cuántos varones y hembras habré de tener?
ADIVINO
Un millón, si vientres fueran todos tus deseos
84
y cada deseo una profecía.
85
CARMIA
¡Basta, necio! ¡Menudo hechicero…!
ALEXAS
¿Pensabais que sólo las sábanas conocían vuestros deseos?
CARMIA
Oigamos ahora la fortuna de Iras.
ALEXAS
Todos queremos saber nuestra buenaventura.
ENOBARBO
La mía, y muchas de las nuestras esta noche, dormirán ebrias.
IRAS
Si alguna cosa presagia la palma de esta mano ha de ser castidad.
CARMIA
Como el hambre que presagia el Nilo cuando desborda.
IRAS
¿Qué decís, ardiente querida mía? ¡No servís como adivina!
CARMIA
¿Qué no? Si tener la palma húmeda no significa algo jugoso yo no sé ni rascarme la oreja. Os lo ruego, predecidle fortuna de día laborable.
ADIVINO
Vuestra suerte es semejante.
86
IRAS
¿Semejante? ¿Cómo? Explicaos con detalle.
ADIVINO
Ya he hablado.
87
IRAS
¿No me habrá de tocar a mi un poco más de fortuna que a ella?
CARMIA
Si te hubiera de tocar un poco más de fortuna, ¿para dónde la querríais?
IRAS
No en la nariz de mi marido.
CARMIA
¡Cielos! ¡No cedamos a peores pensamientos! ¡Ahora vos, Alexas, la vuestra, la vuestra! ¡Su buenaventura! ¡Oh, dulce Isis, concédele esposa que no pueda llegar, te lo suplico! ¡Que cuando muera encuentre otra peor, y de peor vaya en peor hasta que la última y peor de todas se lo lleve riendo a la tumba, cincuenta veces cornudo! ¡Oh, Isis bondadosa, te lo suplico, atiende mi plegaria, aunque a mi me niegues favores de más peso!
IRAS
¡Así sea! ¡Diosa mía, escucha los ruegos de tu pueblo! Pues si parte el corazón ver a un hombre bello malcasado, mortal dolor se padece ante uno feo sin cuernos. Por lo tanto, buena Isis, guarda decoro y concédele la fortuna que merece.
CARMIA
¡Así sea!
ALEXAS
¡Ya lo veis! Si estuviera en sus manos hacerme cornudo, pasarían por rameras por hacerlo.
(
Entra Cleopatra
)
ENOBARBO
¡Silencio! ¡Llega Antonio!
88
CARMIA
¡No! ¡Es la reina!
CLEOPATRA
¿Habéis visto a mis señor?
89
ENOBARBO
No, señora.
CLEOPATRA
¿No estaba aquí?
CARMIA
No, mi señora.
90
CLEOPATRA
Estaba de ánimo alegre, pero un repentino
91
recuerdo de Roma le ha azotado. ¡Enobarbo!
92
ENOBARBO
Señora…
93
CLEOPATRA
Buscadle, y traedle aquí. ¿Dónde está Alexas?
94
ALEXAS
Aquí, a vuestro servicio. Ya llega mi señor.
95
(
Entra Antonio, con un mensajero
)
CLEOPATRA
No quiero verle. Venid conmigo.
96
(
Salen
)
MENSAJERO
Fulvia, tu esposa, salió en primer lugar al campo de batalla.
97
ANTONIO
¿Contra mi hermano Lucio?
98
MENSAJERO
Sí.
Pero la guerra no fue larga, y el tiempo y la circunstancia
99
les hicieron aliados, y han unido sus fuerzas contra César.
100
Más diestro en batallas, éste, fuera de Italia
101
los empujó tras el primer encuentro.
102
ANTONIO
Bien. Ahora lo peor.
MENSAJERO
Las malas noticias alcanzan a quien las porta.
103
ANTONIO
Si alcanzan a necios, o a cobardes. Continúa.
104
Lo pasado ha terminado para mí. Escucho
105
a quien me dice la verdad, aunque en ella venga la muerte,
106
como escucharía a quien adulara.
107
MENSAJERO
Labieno – y ésta es
dura noticia – con sus tropas de Parcia
108
ha invadido el Asia; desde el Eufrates
109
ondea su enseña victoriosa, y desde Siria
110
hasta Lidia y Jonia,
111
mientras…
112
ANTONIO
Mientras Antonio, ¿qué ibas a decir?
MENSAJERO
Señor…
ANTONIO
Háblame sin ambages, no me ocultes lo que dicen.
113
Dí el nombre con que en Roma insultan a Cleopatra.
114
Reprueba mis defectos con las mismas frases que Fulvia,
115
con la licencia que el odio y la franqueza
116
te permitan. Así dejamos crecer la cizaña
117
cuando nos creemos en paz, y saber nuestras faltas
118
no es sino arar nuestro campo. Déjame ahora.
119
MENSAJERO
Como dispongáis.
120
(
Sale
)
ANTONIO
¿Qué noticias de Sición? ¿Quién habla?
121
PRIMER MENSAJERO
¿Quién viene de Sición? ¿Hay aquí alguien?
122
SEGUNDO MENSAJERO
Espera vuestras órdenes.
123
ANTONIO
¡Que se presente!
He de hacer saltar estas cadenas egipcias
124
o me perderé en el desvarío.
125
Entra otro mensajero con una carta Y tú, ¿quién eres?
TERCER MENSAJERO
Fulvia, tu esposa, ha muerto.
126
ANTONIO
¿Muerta? ¿Dónde?
TERCER MENSAJERO
En Sición.
127
El curso de su enfermedad, y lo restante
128
que a vos os importa, aquí va escrito.
129
ANTONIO
¡Retiraos!
Fue grande la que nos deja…¿No era ese mi deseo?
130
A menudo arrojamos de nosotros con desprecio
131
lo que después anhelamos. El placer presente
132
con el tiempo cambia, se atenúa y se convierte
133
en su contrario. ¡Ahora no está y ahora la aprecio!
134
La mano que la empujó quisiera recobrarla.
135
Debo librarme del hechizo de esta reina.
136
Diez mil desgracias peores que los males que conozco
137
nacerán de mi indolencia.
138
Entra Enobarbo ¡Ah! ¡Enobarbo!
ENOBARBO
¿Qué deseáis, mi señor?
139
ANTONIO
Partir de aquí a toda prisa.
140
ENOBARBO
Sería como matar a todas nuestras mujeres. Ya sabemos cómo sufren las descortesías. Si han de soportar nuestra partida, será su muerte.
ANTONIO
Debo irme.
141
ENOBARBO
Que mueran las mujeres si la ocasión lo urge. Abandonarlas por nada sí sería lastimoso, aunque en poco han de ser estimadas si la causa es grande. El instante que oiga rumor de esto, Cleopatra muere. La he visto morir veinte veces con motivos más pobres. Debe haber en la muerte algo que le hace el amor, pues con tanta prestancia se muere.
ANTONIO
Su astucia escapa a la mente de un hombre.
142
ENOBARBO
¡Ah no, señor! Sus pasiones no son sino fino amor puro. Sus vientos y sus aguas no son meras lágrimas y suspiros: son tormentas y tempestades más violentas que las que recuerdan los almanaques. No es astucia todo en ella; si así fuera, llora lluvias tan bien como Júpiter.
ANTONIO
¡Ojalá no la hubiera visto nunca!
143
ENOBARBO
Entonces, señor, habríais dejado de ver una obra maravillosa; y sin haber conocido esa dicha, ¿de qué habría servido vuestro viaje?
ANTONIO
Fulvia ha muerto.
144
ENOBARBO
¿Señor?
ANTONIO
Fulvia ha muerto.
145
ENOBARBO
¿Fulvia?
146
ANTONIO
Ha muerto.
147
ENOBARBO
Pues rendid homenaje a los dioses, mi señor, en agradecimiento; cuando les place, roban una mujer a un hombre como si fueran sastres del mundo… Y conforta saber que cuando las ropas viejas se gastan, sastres hay que hacen nuevas. Si Fulvia fuera la única mujer, la pérdida sería lamentable, pero vuestra desgracia puede coronarse de consuelo: nuevas faldas donde había faldones viejos. En realidad, todas las lágrimas que merece este dolor caben en una cebolla.
ANTONIO
Las intrigas que ha encendido en el estado
148
requieren de mi presencia.
149
ENOBARBO
No menos que las que habéis encendido aquí. Especialmente las de Cleopatra, que dependen en todo de vuestra estancia.
ANTONIO
Basta de ligerezas. Informad de vuestros planes
150
a los oficiales. Yo he de explicar
151
a la reina la causa de tanta urgencia,
152
y conseguir su permiso, pues no sólo
153
la muerte de Fulvia nos requiere
154
con razones apremiantes; también las cartas
155
de muchos amigos leales en Roma
156
allí nos reclaman. Sexto Pompeyo
157
a César desafía desde el mando
158
del imperio del mar; el pueblo, voluble,
159
sólo fiel en sus afectos cuando su dueño
160
es gloria pasada, comienza a reconocer
161
al gran Pompeyo y sus talentos
162
en su hijo. Grande en poder y renombre
163
mayor que ambos en fuerza y valentía,
164
es el primero de los soldados. Tales dotes,
165
de crecer, amenazar pueden al mundo. Han nacido
166
como la crin de un caballo, apenas con vida,
167
aún sin veneno de serpiente. Haced saber
168
a quienes esperan nuestras órdenes
169
que partiremos en seguida.
170
ENOBARBO
Así lo haré.
171
(
Salen
)
ESCENA III
(
Entran Cleopatra, Carmia, Iris y Alexas
)
CLEOPATRA
¿Dónde está?
172
CARMIA
No le he visto desde entonces.
CLEOPATRA
Ved dónde está, quién está con él, qué cosas hace.
173
No os envío yo. Si le encontráis triste,
174
decidle que bailo; si está alegre, decid
175
que he caído enferma. ¡Id, pronto y volved!
176
(
{Sale Alexas]
)
CARMIA
Señora, me parece que si tanto le amáis,
177
no seguís la mejor manera de provocar
178
en él lo mismo.
179
CLEOPATRA
¿Qué habría de hacer que no hago?
CARMIA
Cederle en todo, contrariarle en nada.
180
CLEOPATRA
Enseñas necedades; así se le pierde.
181
CARMIA
No le tentéis tan lejos. Tened calma, os lo ruego.
182
Con el tiempo se odia lo que tememos demasiado.
183
Entra Antonio ¡Aquí está Antonio!
184
CLEOPATRA
Me siento enferma, y triste.
ANTONIO
Yo siento tener que pronunciar mi decisión…
185
CLEOPATRA
Ayudadme, dulce Carmia, voy a desmayarme.
186
No ha de durar mucho, no hay vida que pueda
187
resistir tanto.
188
ANTONIO
Mi reina más querida…
CLEOPATRA
¡Apartaos de mí, os lo ruego!
189
ANTONIO
¿Qué sucede?
CLEOPATRA
Lo dicen vuestros ojos, son buenas noticias…
190
¿Qué dice la esposa? ¿Qué podéis regresar?
191
¡Ojalá nunca os hubiera dado permiso para venir!
192
Que no diga que soy yo quien aquí os entretiene.
193
Ya no tengo poder sobre vos. Suyo sois.
194
ANTONIO
Saben bien los dioses…
195
CLEOPATRA
¡Ah, jamás reina alguna
fue engañada de este modo! ¡Desde el comienzo
196
vi la traición que plantabais.
197
ANTONIO
¡Cleopatra…!
CLEOPATRA
Así juréis arrancar a los dioses de sus tronos,
198
¿por qué habría de pensar que seríais mío y leal
199
si le erais infiel a Fulvia? ¡Estúpida locura,
200
enredarme entre promesas de labios
201
que se rompen al jurar!
202
ANTONIO
Mi reina más dulce…
CLEOPATRA
¡No, por favor! ¡No vistáis de color vuestra partida!
203
Despedíos y marchad. Cuando rogabais para quedaros
204
era tiempo de palabras. ¡No hablabais entonces de despedidas!
205
La eternidad cabía en nuestros ojos y en nuestras bocas,
206
la dicha en el arco de nuestras cejas. Nada pobre de nosotros
207
era sino de raza celeste. Así somos todavía,
208
o vos, el más grande soldado, sois ahora
209
del mundo el mayor mentiroso.
210
ANTONIO
Pero, ¿qué decís, mi señora?
CLEOPATRA
¡Si yo tuviera vuestra talla! Sabríais entonces
211
del corazón que es Egipto…
212
ANTONIO
Reina, escuchadme:
La urgencia imperiosa del momento nos reclama
213
por un tiempo la atención, pero en prenda con vos
214
queda mi corazón entero. Nuestra Italia
215
brilla toda de espadas civiles; Sexto Pompeyo
216
está llegando a los puertos de Roma.
217
La igualdad de las dos fuerzas intestinas
218
engendra indecisas facciones. Los odios de antaño,
219
hoy más poderosos, son hoy lealtades. Pompeyo el proscrito,
220
rico en honor de su padre, se insinúa y se gana
221
la estima de aquellos que no medraron
222
en nuestro estado. Su número nos amenaza.
223
Como si la paz, enferma de inercia, quisiera purgarse
224
con alguna mudanza desesperada. Por mi parte,
225
la que mejor para vos asegura mi partida
226
es la muerte de Fulvia.
227
CLEOPATRA
La edad me ha liberado de ser crédula y pueril,
228
si no de mis locuras. ¿Puede Fulvia morir?
229
ANTONIO
Ha muerto, mi reina.
230
Mirad aquí. Cuando vuestra voluntad lo disponga, leed
231
las intrigas que animó. Las mejores, las últimas:
232
ved el dónde y el cuándo de su muerte.
233
CLEOPATRA
¡Ah, falso amor!
¿Dónde están los viales que habríais de colmar
234
con lágrimas devotas? Ahora, ahora puedo ver
235
en la muerte de Fulvia cómo será la mía recibida.
236
ANTONIO
¡Basta de lamentos! Quiero que sepáis
237
de mis intenciones, que serán o dejarán de ser
238
según vuestro consejo. ¡Por el fuego
239
que los limos hace fértiles del Nilo, he de partir
240
vuestro soldado o sirviente, en paz o en guerra
241
según vuestro deseo!
242
CLEOPATRA
Venid, Carmia, deshaced estos lazos.
¡No, dejadlos así! Me siento mal de repente, o bien,
243
según ame Antonio.
244
ANTONIO
¡No, preciosa reina mía!
Antes creed de su amor la evidencia, que supera
245
la prueba de un juicio honroso.
246
CLEOPATRA
Eso me dijo Fulvia.
Os lo ruego, volved el rostro y llorad por ella.
247
Luego venid a despediros, y decid que las lágrimas
248
corren por Egipto. ¡Vamos! Recitad ahora
249
la escena de vuestra mentira y haced que parezca
250
perfecta vuestra honra.
251
ANTONIO
Me hacéis arder la sangre.
CLEOPATRA
¿Nada más?
No está mal, pero podéis hacerlo mejor.
252
ANTONIO
Juro por mi espada…
253
CLEOPATRA
Y vuestro escudo. Hacéis progresos.
Pero aún queda la mejor parte. Mirad, Carmia, mirad
254
qué bien porta este romano de Hércules el semblante
255
de la cólera.
256
ANTONIO
Os dejo, señora.
257
CLEOPATRA
Una palabra cortés, mi señor.
Si debemos partir, mi señor… No, no es eso…
258
Si en verdad hemos amado… No, tampoco eso…
259
Bien lo sabéis, señor, algo que yo quería…
260
¡Ah, mi memoria es toda Antonio
261
y de mí se ha olvidado!
262
ANTONIO
Si no fuera que Vuestra Alteza
tiene caprichos por súbditos, se diría que sois
263
de los caprichos la reina.
264
CLEOPATRA
Labor fatigosa
la de llevar caprichos tan cerca del corazón
265
de Cleopatra. Excusadme, señor, pues acaso
266
mis gracias me entristecen, si no cuentan
267
con vuestra admiración. Os reclama el honor;
268
no escuchéis mis locuras despiadadas.
269
¡Vayan los dioses con vos! ¡En tu espada
270
duerman laureles de victoria, y de fortuna
271
se alfombre vuestro camino!
272
ANTONIO
¡Partamos! ¡Venid!
La ausencia nos aleja y nos acerca.
273
Vos por quedaros aquí venís conmigo;
274
yo, por marchar, aquí permanezco con vos.
275
¡Salgamos!
276
(
Salen
)
ESCENA IV
(
Entran Octavio, leyendo una carta, Lépido y el séquito
)
CESAR
Ya veis, Lépido, y sabedlo bien desde ahora
277
que no es natural al César odiar así
278
a nuestro gran allegado. De Alejandría
279
éstas son las nuevas: que pesca, bebe y gasta
280
en fiestas las velas de la noche, que no es más viril
281
que Cleopatra, ni la reina de Ptolomeo
282
más femenina que él; que no admite audiencias,
283
ni se digna a recordar a sus iguales. Allí se encuentra
284
el hombre que compendia las bajezas
285
que todo hombre comete.
286
LÉPIDO
No creo que sus defectos
puedan sombra hacer a sus virtudes.
287
Sus faltas en él parecen manchas celestes,
288
que brillan más cuanto más negra es la noche.
289
Son heredadas, no adquiridas; no puede cambiar
290
sino lo que elige.
291
CESAR
Sois demasiado indulgente. Concedamos que no es
292
ningún crimen saltar a la cama de Ptolomeo,
293
regalar por placer un reino, o jugar
294
a beber por turnos con una esclava,
295
dar tumbos por las calles al mediodía y soportar
296
el hedor a sudor de la canalla, admitamos que todo esto
297
es de su agrado, bien que sea extraña su naturaleza
298
si de tales cosas se adorna. Pero Antonio ha de saber
299
que nada excusa sus culpas, cuando llevamos
300
nosotros el peso de sus ligerezas. Si ha elegido
301
llenar sus ocios de vértigos voluptuosos,
302
que el hastío y el cansancio de los huesos
303
le pidan cuentas. Pero entretener el tiempo
304
con goces cuando el tambor le reclama por urgencia
305
de su estado y el nuestro, merece reprobación,
306
como los niños, que ya inteligentes,
307
empeñan su experiencia por los placeres
308
y se rebelan contra su juicio.
309
(
Entra un mensajero
)
LÉPIDO
Aquí llegan más noticias.
MENSAJERO
Vuestras órdenes han sido ejecutadas, noble César.
310
cada hora tendréis informes de lo que sucede
311
en el exterior. Pompeyo, fuerte en el mar,
312
parece contar con la estima de aquellos
313
que antes temían al César. A los puertos
314
acuden los descontentos, y los rumores
315
le presentan como víctima.
316
CESAR
No debí esperar menos.
Así ha sucedido desde el primer estado:
317
sólo hasta serlo fue deseado en que es,
318
y aquél cuyo poder declina sólo nos merece
319
amor cuando nos falta. Este cuerpo común,
320
como un lirio vagabundo en la corriente,
321
viene, y se va, dócil al vaivén de la marea,
322
pudriéndose en movimiento.
323
MENSAJERO
César, os traigo aviso;
Menécrates y Menas, piratas de la fama,
324
por suyos tienen los mares, que surcan y abren
325
con quillas de toda especie. Han hecho incursiones
326
feroces en Italia, y en sus riberas marinas
327
hacen palidecer, y a sus jóvenes rebelarse.
328
Ningún bajel se aventura que no sea al punto
329
visto y apresado, pues el nombre de Pompeyo
330
causa ya más daño que sus batallas.
331
CÉSAR
Antonio,
habréis de olvidaros de fiestas lascivas. Cuando aquella vez
332
fuisteis en Módena vencido, donde muerte disteis
333
a los cónsules Hircio y Pansa, tras vuestros pasos
334
siguió la hambruna, y la combatisteis
335
con mayor paciencia que soportar pudieran
336
salvajes menos delicados. Allí bebisteis
337
orín de caballo, y de los charcos cuajados
338
que asqueaban a las bestias. Entonces vuestro paladar
339
se dignaba a contentarse con bayas de espino;
340
y como un ciervo, cuando las nieves tienden su sábana
341
sobre los pastos, mordisteis de los árboles la corteza.
342
En los Alpes se cuenta que comisteis de la carne
343
de animales espantosos a la vista, y todo esto
344
– aunque hiera vuestro honor que lo diga yo ahora –
345
lo sufristeis como un soldado, sin que ablandara
346
siquiera vuestras mejillas.
347
LÉPIDO
Lástima nos merece.
CESAR
Que su vergüenza le traiga
348
hacia Roma con urgencia. Es tiempo de que mostremos
349
nuestras fuerzas en el campo, y a tal fin
350
convocamos consejo inmediato. Pompeyo medra
351
por nuestra indolencia.
352
LÉPIDO
Mañana, César, dispondréis
de cumplidos informes con todo aquello
353
que en el mar y en la tierra averigüe y precisemos
354
para enfrentar este asunto.
355
CESAR
Hasta entonces,
también será ése mi cuidado. ¡Adiós!
356
LÉPIDO
¡Adiós, mi señor! Si entretanto sabéis
357
de algún nuevo desorden, os rogaría, señor,
358
que me hicierais partícipe.
359
CESAR
No lo dudéis.
Es uno de mis deberes.
360
(
Salen
)
ESCENA V
(
Entran Cleopatra, Carmia, Iras y Mardian
)
CLEOPATRA
¡Carmia!
361
CARMIA
¿Señora?
362
CLEOPATRA
¡Ah! ¡Dadme a beber mandrágora!
363
CARMIA
¿Por qué, señora?
CLEOPATRA
Para llenar de sueño este tiempo tan vacío
364
que me separa de Antonio.
365
CARMIA
Pensáis en él demasiado.
CLEOPATRA
¡Es traición lo que decís!
366
CARMIA
Espero que no lo sea, señora.
CLEOPATRA
¡Eunuco! ¡Mardian!
367
MARDIAN
¿Qué desea Vuestra Alteza?
CLEOPATRA
No que cantes ahora. Ninguno de mis deseos
368
puede colmarlo un eunuco. ¡Feliz de ti!
369
Diseminados, tus pensamientos no tienen
370
por qué abandonar Egipto. ¿Sientes pasiones?
371
MARDIAN
Sí, graciosa majestad.
372
CLEOPATRA
¡Ja! ¿Y cómo?
373
MARDIAN
No en el acto, señora, pues no me está dado
374
hacer lo que en el acto puede hacerse.
375
Pero tengo pasiones fieras y puedo imaginar
376
lo que Venus hizo con Marte.
377
CLEOPATRA
¡Oh, Carmia!
¿Dónde creéis que está ahora? ¿De pie? ¿Sentado?
378
¿Caminando acaso? ¿O quizá en su caballo?
379
¡Cabalga orgulloso! ¡Si supieras quién te monta!
380
De media tierra un atlante, él es el brazo
381
y yelmo de los hombres. Quizás esté hablando,
382
o diga para sí: “¿Dónde está mi serpiente el Nilo?”,
383
pues así me llama. Ahora me alimento
384
del más dulce veneno. ¿Pensáis en mí,
385
la piel negra por las caricias de Febo
386
y arrugada por el tiempo? Cuando César
387
paseaba su cara frente por esta tierra, yo era
388
bocado digno de rey; y al gran Pompeyo
389
los ojos le crecían en mi cara al detenerse
390
y anclar allí su mirada, como si muriera
391
contemplando su vida.
392
(
Entra Alexas
)
ALEXAS
¡Salud, reina de Egipto!
CLEOPATRA
¡Qué poco te pareces a Marco Antonio!
393
Pero si vienes de su parte, ese elixir
394
con su color te hace brillar.
395
¿Cómo está mi valiente Marco Antonio?
396
ALEXAS
Lo último que hizo, Reina estimada,
397
fue besar – el último de tantos besos –
398
esta perla de Oriente. Sus palabras se clavaron en mi corazón.
399
CLEOPATRA
Y de allí ha de arrancarlas mi oído.
400
ALEXAS
“Buen amigo” me dijo,
“Decid que el fiel romano envía a la reina del Egipto
401
el tesoro de esta ostra, a cuyos pies,
402
por excusar el presente, he de llenar
403
su trono opulento de reinos. Todo el Oriente
404
– decidle – la llamará soberana”. Me saludó,
405
y montó con gesto sobrio su corcel guerrero.
406
Tan alto el animal relinchaba, que dejó muda
407
mi respuesta.
408
CLEOPATRA
¿Cómo estaba? ¿Triste? ¿Alegre?
ALEXAS
Como el tiempo del año entre los extremos
409
del frío y del calor: ni contento, ni triste.
410
CLEOPATRA
¡Qué templanza de carácter! ¿Lo veis?
411
¿Veis qué hombre, dulce Carmia? ¡Escuchadme!
412
No estaba triste, pues ha de brillar para aquellos
413
que modelan en él su aspecto; tampoco alegre,
414
como si les dijera que en Egipto su recuerdo
415
yace con su alegría, sino entre ambos extremos.
416
¡Ah celestial mesura! Sea tristeza o alegría,
417
la violencia de ambas es adorno en vos
418
como en ningún otro hombre. ¿Has visto a mis correos?
419
ALEXAS
Sí, mi señora, más de veinte he visto.
420
¿Por qué tantos mensajeros?
421
CLEOPATRA
Quien nazca el día
que olvide enviar mensajes a Antonio
422
será mendigo hasta que muera. ¡Carmia! ¡Papel y tinta!
423
Bienvenido, buen Alexas. Decidme, Carmia,
424
¿amaba yo a César tanto?
425
CARMIA
¡Ah, el bravo César!
CLEOPATRA
¡Que os ahogue vuestro énfasis! Decid mejor
426
el bravo Antonio.
427
CARMIA
¡César era valiente!
CLEOPATRA
¡Por Isis!¡He de romperos los dientes
428
si volvéis a comparar con César
429
a mi hombre entre los hombres!
430
CARMIA
¡Vuestro perdón!
No hago sino cantar vuestros aires.
431
CLEOPATRA
¡Ah, mis tiernos años!
Verdes eran entonces mis juicios, fría mi sangre
432
para decir lo que dije. Pero venid, vayámonos.
433
Traedme papel y tinta.
434
Habrá de recibir varios mensajes al día,
435
o dejaré desierto Egipto.
436
(
Salen
)
Acto II
ESCENA I
(
Entran Pompeyo, Menécrates y Menas, con atuendos de guerra.
)
POMPEYO
Si los dioses son justos, han de asistir
437
a los hombres más justos en sus actos.
438
MENÉCRATES
Sabed, noble Pompeyo,
que no niegan lo que retrasan.
439
POMPEYO
Mientras suplicamos ante su trono, empeora
440
la causa de nuestra súplica.
441
MENÉCRATES
A menudo, la ignorancia
nos lleva a desear nuestros males, y los sabios poderes
442
por nuestro bien nos lo niegan; así obtenemos provecho
443
de las plegarias desatendidas.
444
POMPEYO
Ha de irme bien.
El pueblo me estima y los mares son míos.
445
Mi poder es creciente y mi esperanza presagia
446
que veré su plenilunio. Marco Antonio
447
está cenando en Egipto, y de allí no saldrá
448
por guerra alguna. César recauda dineros
449
donde pierde corazones, y Lépido adula a ambos
450
y es por ambos adulado, pero a ninguno estima
451
y ninguno estima le tiene.
452
MENAS
César y Lépido
ya están en el campo, y con fuerzas numerosas.
453
POMPEYO
¡Falso! ¿Quién lo dice?
454
MENAS
Silvio, señor.
POMPEYO
Lo ha soñado. Me consta que están en Roma,
455
a la espera de Antonio. ¡Cleopatra libidinosa,
456
que las artes de amor endulcen tus labios ajados!
457
¡Que belleza y brujería se unan a tu lujuria!
458
¡Encadena al libertino en un campo de orgías,
459
llena de vapores su cerebro!¡Que epicúreos cocineros
460
le aviven el apetito con salsas insaciables
461
para que sueño y comida le hagan postergar su honor
462
adormecido en el Leteo!
463
Entra Varrio ¡Ah, Varrio!¿Alguna novedad?
VARRIO
Que es cosa cierta lo que vengo a deciros:
464
en Roma se espera a Marco Antonio
465
a cada hora; desde que partió de Egipto
466
tiempo ha tenido para viajar más lejos.
467
POMPEYO
Noticias de menos peso
habría oído con mayor placer. Menas, nunca creí
468
que por guerra tan banal este glotón de amores
469
llegara a ceñirse el casco. Su talento como soldado
470
dobla el de los otros dos; mas nuestra propia estima
471
no ha de ser menos alta, pues hemos logrado
472
arrancar del seno lujurioso de la viuda de Egipto
473
al insaciable Antonio.
474
MENAS
No puedo creer
que César y Antonio estén de buen acuerdo.
475
Su esposa, muerta hace poco, a César injuriaba
476
y su hermano se levantó contra él, aunque no fuera
477
instigado por Antonio.
478
POMPEYO
No sé muy bien, Menas,
cómo en odios se convierten las pequeñas rencillas.
479
Si no fuera porque hacemos a todos la guerra,
480
inevitable sería que entre sí pelearan:
481
causas tienen suficientes que les empujan
482
a empuñar las espadas. Pero aún no sabemos
483
si el temor que nos tienen puede unirles
484
y servir para aunar sus diferencias.
485
¡Sea como quieran los dioses! Sólo nos va la vida
486
en el uso que hagamos de nuestras fuerzas.
487
¡Venid con nos, Menas!
488
(
Salen
)
Escena II
(
Entran Enobarbo y Lépido
)
LÉPIDO
Buen Enobarbo, noble sería y digno
489
de vos, que convencierais a vuestro capitán
490
para que usara términos más corteses.
491
ENOBARBO
Le convenceré
para que responda como debe. Si César le provoca,
492
que Antonio le mire sin inclinar la cabeza
493
y le hable como Marte le hablaría. ¡Por Júpiter!
494
¡Si fuera yo dueño de las barbas de Antonio
495
hoy no me afeitaría!
496
LÉPIDO
No es éste el momento
de rencores personales.
497
ENOBARBO
Cualquier momento
sirve para el asunto que lo propicia.
498
LÉPIDO
Pero han de ceder los triviales a los grandes asuntos.
499
ENOBARBO
No si van primero.
500
LÉPIDO
Habláis con vehemencia.
Os lo ruego, no remováis las brasas. Aquí llega
501
el noble Antonio.
502
(
Entran Antonio y Ventidio
)
ENOBARBO
Y por allí llega César.
(
Entran César, Mecenas y Agripa
)
ANTONIO
Si aquí alcanzamos un acuerdo, ¡hacia Partia!
503
Escuchadme, Ventidio.
504
CÉSAR
No lo sé, Mecenas.
Preguntadle a Agripa.
505
LÉPIDO
Nobles amigos,
si grande fue aquello que nos unió, impidamos
506
que asuntos sin importancia nos separen. Nuestras quejas
507
bien pueden en calma ser oídas. Discutir a viva voz
508
nuestras pequeñas diferencias no es sino dar muerte
509
a las heridas que intentamos curar. Por ello, nobles aliados,
510
os ruego encarecidamente que tratéis
511
los puntos más amargos con los términos más dulces,
512
para no agravar la cuestión con vuestras iras.
513
ANTONIO
¡Bien hablado!
Incluso ante nuestras tropas, prontas a la batalla,
514
así lo haría.
515
(
Suenan trompetas
)
CÉSAR
Bienvenido a Roma.
516
ANTONIO
Gracias.
CÉSAR
Sentáos.
ANTONIO
Sentáos vos.
CÉSAR
Sea.
ANTONIO
He sabido que tomáis por ofensas cosa que no lo son,
517
o si lo son, que no os conciernen.
518
CÉSAR
Burlas merecería
si por nada o por poca cosa me considerase
519
ofendido, y por vos más que por nadie.
520
Y mayores burlas si llegara siquiera una vez
521
a pronunciar vuestro nombre con desprecio,
522
siendo que no me concierne.
523
ANTONIO
Mi estancia en Egipto,
César, ¿qué os importaba?
524
CÉSAR
No más que mi presencia aquí en Roma
525
os importaba a vos en Egipto. Pero si allí
526
intrigasteis contra mi estado, vuestra estancia en Egipto
527
podría ser de mi incumbencia.
528
ANTONIO
¿Qué queréis decir? ¿Intrigar?
CÉSAR
Quizá queráis comprender lo que quiero decir
529
por lo que aquí ha sucedido. Vuestra esposa y vuestro hermano
530
se alzaron en armas en mi contra, y su hostilidad
531
os tenía a vos como pretexto y consigna de guerra.
532
ANTONIO
Os equivocáis. Nunca mi hermano
533
se sirvió de mi nombre en tal asunto. Me he informado,
534
y así lo aseguran los relatos fidedignos
535
de algunos que luchaban en vuestro bando. Antes bien,
536
¿no desacreditó mi autoridad junto a la vuestra?
537
¿Acaso no hizo la guerra contra mi voluntad
538
si vuestra causa es también la mía? En mis cartas
539
ya os dí detalles al respecto. Si queréis apañar querellas,
540
motivos no faltan con que tejerlas
541
y os sobran esos parches.
542
CÉSAR
Hacéis mérito de vos
cuando me achacáis defectos de juicio; parches
543
también son vuestras excusas.
544
ANTONIO
No, no es así…
Sé con certeza que vos no podéis dejar
545
de creer necesariamente que yo, aliado
546
vuestro en la causa que otro combatía
547
iba a ver con buenos ojos la sedición
548
que mi propia paz amenazaba. En cuanto a mi esposa,
549
¡ojalá encontréis mujer de su valor!
550
Vuestro es un tercio del mundo, y con una brida
551
podríais domeñarlo, pero una mujer así...
552
ENOBARBO
Si tuviérmanos todos esposas semejantes, haríamos guerras los hombres y las mujeres.
ANTONIO
Tan indómita, César, que las intrigas
553
que su impaciencia provocaba – a más
554
de cierta astucia – os han causado
555
– y lo lamento – demasiada inquietud. Pero debéis
556
conceder que nada pude yo...
557
CÉSAR
Cuando os escribí
mientras correteabais por Alejandría, vos
558
os guardabais mis cartas en el bolsillo, y os negabais
559
con insultos a escuchar a mi emisario.
560
ANTONIO
Señor,
se presentó ante mí sin mi permiso, cuando apenas
561
había terminado un banquete en honor de tres reyes,
562
y ya no estaba como de mañana; al día siguiente
563
le expuse mis razones, que tanto fue
564
como presentar mis excusas. Nada tiene ese hombre
565
que ver con nuestra discordia; si discutimos,
566
apartémosle de la cuestión.
567
CÉSAR
Habéis roto
vuestro juramento y de eso nunca podrá
568
vuestra lengua acusarme.
569
LÉPIDO
¡Calma, César!
ANTONIO
No, Lépido, dejadle hablar.
570
Es sagrado el honor que menciona
571
y cuya falta me reprocha. ¡Continuad, César,
572
“he roto mi juramento...”!
573
CÉSAR
De prestarme auxilio de armas cuando lo requiera;
574
y me lo habéis negado.
575
ANTONIO
Decid mejor que no lo atendí.
Y sólo cuando las horas emponzoñadas me privaron
576
de mi conocimiento. Ahora, en lo que pueda,
577
haré de penitente ante vos. Pero mi honestidad
578
no debe menguar mi grandeza , ni mi autoridad
579
carecer de ella. Lo cierto es, que Fulvia,
580
por alejarme de Egipto hizo aquí guerras.
581
Siendo yo, ignorante, su motivo, por ellas
582
perdón os pido hasta donde mi honor
583
lo permita en este caso.
584
LÉPIDO
Son palabras nobles.
MECENAS
Si os parece, no llevéis más lejos todavía
585
vuestros rencores. Olvidarlos del todo
586
sería recordar que la circunstancia
587
reclama vuestro acuerdo.
588
LÉPIDO
Sabias palabras, Mecenas.
ENOBARBO
O... si os pedís prestado el afecto para la ocasión, después os lo podréis devolver cuando ya no se oiga hablar de Pompeyo. No faltará tiempo para riñas, cuando no tengáis cosa mejor que hacer.
ANTONIO
Eres sólo un soldado. ¡Cállate!
589
ENOBARBO
Olvidé que la verdad debe ser muda.
590
ANTONIO
¡Calla! Ofendes a los presentes.
591
ENOBARBO
Seguid pues. Seré una piedra en vuestra consideración.
592
CÉSAR
No es tanto lo que dice que me disgusta
593
sino el tono de sus palabras. No podemos mantener
594
en amistad la condición de nuestro ánimo
595
si tanto difieren en sus actos. Pero si supiera
596
de un aro capaz de ligarnos del uno al otro extremo
597
del mundo iría en su busca.
598
AGRIPA
¿Me permitís, César?
CÉSAR
Hablad, Agripa.
599
AGRIPA
Vos tenéis una hermana de parte materna,
600
¿la admirada Octavia? El gran Marco Antonio
601
es ahora viudo.
602
CÉSAR
No habléis así, Agripa.
Si os oyera Cleopatra, vuestro reproche
603
sería merecido por temerario.
604
ANTONIO
No estoy casado, César. Dejadme escuchar
605
lo que Agripa tiene que decir.
606
AGRIPA
Para unirnos en perpetua amistad,
607
como hermanos, los corazones enlazados
608
en nudo indisoluble, que Antonio tome
609
a Octavia como esposa. Si belleza merece
610
marido no peor que el mejor de los hombres.
611
Su virtud, y sus otras varias gracias, proclaman
612
lo que ningún otro podría describir. Con este matrimonio,
613
las pequeñas envidias que parecen ahora grandes,
614
y los grandes temores, con los peligros que amenazan,
615
nada serían. La verdad sería ficción
616
donde hoy algunas ficciones son verdaderas. Su amor
617
por ambos el amor de ambos y de todos
618
hará seguir. Excusad mis palabras: no son
619
pensamientos improvisados, sino aprendidos
620
y ensayados por obligación.
621
ANTONIO
César, ¿qué dice?
CÉSAR
Nada hasta oír el efecto que en Antonio
622
causa lo dicho.
623
ANTONIO
¿Qué poder tiene Agripa,
si yo dijera, “¡Agripa, sea!”
624
para que esto se hiciese?
625
CÉSAR
El poder de César, y
su potestad sobre Octavia.
626
ANTONIO
¡Quiera que nunca
proyecto tan justo y de apariencia tan sincera
627
sueñe con impedir! ¡Que vuestra mano
628
selle este acto de gracia! Desde esta hora,
629
gobierne nuestro amor un corazón hermano
630
que guíe nuestras altas empresas.
631
CÉSAR
Mi mano.
Una hermana os confío; de ningún hermano
632
fue alguna vez más querida. Que ella viva
633
para unir nuestros reinos y nuestros corazones,
634
y que nunca huya nuestro afecto.
635
LÉPIDO
¡Así sea, felizmente!
ANTONIO
Nunca pensé empuñar mi espada contra Pompeyo.
636
Extraños favores, y grandes, me ha dedicado
637
recientemente. Sólo le debo las gracias
638
por no tachar de ingrata mi memoria.
639
Hecho esto, podré desafiarle.
640
LÉPIDO
El tiempo nos apremia.
De inmediato debemos ir al encuentro de Pompeyo,
641
o será él quien nos encuentre.
642
ANTONIO
¿Dónde está ahora?
CÉSAR
Por el monte Miseno.
643
ANTONIO
¿De qué fuerzas dispone
por tierra?
644
CÉSAR
Numerosas, y crecientes; pero por mar
es dueño absoluto.
645
ANTONIO
Eso dice la fama.
¡Ojalá hubiéramos hablado antes! Apresurémonos.
646
Pero antes de enfundarnos las armas, despachemos
647
el asunto que hemos convenido.
648
CÉSAR
Con gran placer.
Y os invito a presencia de mi hermana,
649
donde en seguida os llevaré.
650
ANTONIO
Lépido, no prescindamos
de tu compañía.
651
LÉPIDO
Noble Antonio
ninguna enfermedad podría retenerme.
652
(
Trompetas
)
(
Salen todos excepto Enobarbo, Agripa y Mecenas
)
MECENAS
¡Bien venido de Egipto, señor!
653
ENOBARBO
¡El digno Mecenas, medio corazón de César! ¡Honorable Agripa, amigo mío!
AGRIPA
¡Buen Enobarbo!
654
MECENAS
Motivos hay para celebrar: el asunto ha quedado bien. ¿Y vos, aguantasteis bien en Egipto?
ENOBARBO
¡Y cómo! ¡Hacíamos noche del día durmiendo, y bebiendo la noche de día se hacía!
MECENAS
¿Es verdad aquello de los ocho jabalíes para el desayuno de doce personas?
ENOBARBO
Tal una mosca comparada con un águila. Festines más extraordinarios celebramos, en verdad dignos de verse.
MECENAS
Será una mujer espléndida, si es como la describen.
ENOBARBO
La primera vez que encontró a Marco Antonio, le robó el corazón en la ribera del Cydno.
AGRIPA
Allí apareció en verdad, o quien me informó supo bien imaginarla.
ENOBARBO
Lo haré yo.
655
El bajel donde se asentaba, como un trono bruñido
656
ardía sobre las aguas; la popa de oro puro;
657
de púrpura las velas, y de tal perfume,
658
que los vientos en ellas de amor se embriagaron; los remos,
659
de plata, a sones de flauta acordaban su cadencia,
660
y se hacían perseguir del agua que levantaban
661
amorosa de sus caricias. En cuanto a su persona,
662
pobre hace toda descripción: recostada
663
en su pabellón, brocado de oro y seda,
664
aventajaba la imagen de Venus donde vemos
665
el arte superar a natura. A cada lado en ella
666
niños de graciosos mofletes, Cupidos sonrientes,
667
con abanicos de varios colores, cuya brisa parecía
668
iluminar las mejillas delicadas que refrescaban,
669
rehaciendo lo que deshacía.
670
AGRIPA
Visión extraña para Antonio!
ENOBARBO
Sus damas de compañía, como las Nereidas,
671
sirenas a la espera de una seña de sus ojos,
672
hacían bello adorno al inclinarse. En el timón,
673
una doncella marina; de seda el aparejo
674
se estremece al tacto con sus manos suaves como flores
675
aprestándose a la tarea. Del bajel, un extraño
676
perfume invisible invadió los sentidos.
677
De las riberas cercanas. La ciudad volcó
678
sus gentes hacia ella, y Antonio,
679
en el trono de la plaza pública, quedó solo,
680
silbándole al aire, que, de no haber temido al vacío,
681
habría ido también a contemplar a Cleopatra,
682
dejando su espacio en Naturaleza.
683
AGRIPA
¡Extraña egipcia!
ENOBARBO
Al desembarcar, Antonio le mandó mensaje
684
invitándola a cenar. Ella le respondió
685
que quizá mejor si él era el invitado,
686
ella insistió, y nuestro galante Antonio,
687
a quien mujer alguna ha oído la palabra “no”,
688
diez veces afeitado acude a la fiesta,
689
y allí paga por cebar con su corazón
690
lo que sólo comen sus ojos.
691
AGRIPA
¡Regia cortesana!
Hizo que el gran César rindiera su espada en la cama;
692
él la labró, pero ella fue la cosecha.
693
ENOBARBO
La vi una vez
por la calle dar cuarenta pasos sobre un solo pie.
694
Sin respiración, trató de hablar, y palpitaba;
695
parecía hacer perfección del defecto
696
y, sin aliento, respirar encantos.
697
MECENAS
Ahora Antonio ha de dejarla para siempre.
698
ENOBARBO
Nunca. No lo hará.
699
La edad no puede marchitarla, ni agotar la rutina
700
su infinita variedad; otras mujeres sacian
701
los apetitos que alimentan, pero ella da más hambre
702
allí donde más nutre. Lo vil y lo salvaje
703
en ella se tornan gracias, y los sacerdotes
704
bendicen sus devaneos.
705
MECENAS
Si belleza, modestia y sabiduría pueden aplacar
706
el corazón de Antonio, Octavia será
707
para él premio bendito.
708
AGRIPA
Vayámonos.
Buen Enobarbo, consideraos mi huésped
709
mientras aquí habitéis.
710
ENOBARBO
Os doy, señor, humildes gracias.
(
Salen
)
ESCENA III
(
Entran Antonio y César con Octavia entre ambos
)
ANTONIO
Alguna vez el mundo y mi alto deber
711
me separarán de vuestro seno.
712
OCTAVIA
En ese tiempo
ante los dioses mi rodilla inclinará las plegarias
713
que elevaré por vos.
714
ANTONIO
Buenas noches, señor. Octavia mía,
no leáis mis defectos en la crónica del mundo.
715
No he escrito siempre recto, más lo futuro
716
se hará todo con regla. Buenas noches, querida mía.
717
Buenas noches, señor.
718
CÉSAR
Buenas noches.
719
(
Salen César y Octavia
)
(
Entra el Adivino
)
ANTONIO
¿Y bien? Deseáis volver a Egipto?
720
ADIVINO
¡Ojalá nunca hubiera venido de allí, ni vos
721
hasta aquí!
722
ANTONIO
¿Podéis decir la razón?
ADIVINO
Puede verla
mi intuición: mi lengua no puede decirla; pero regresad
723
con premura a Egipto.
724
ANTONIO
Decidme,
¿A quién llevará más alto la fortuna? ¿A César o a mí?
725
ADIVINO
A César.
726
Por tanto, ¡Oh, Antonio!, apártate de su lado.
727
El genio que te custodia es espíritu
728
noble, valeroso, altivo e invencible
729
donde el de César no está. Pero ante él, tu ángel
730
se sobrecoge acobardado. Mejor entonces
731
que haya tierra suficiente entre vosotros.
732
ANTONIO
No hables más de esto.
ADIVINO
A nadie sino a ti; nada más sino a ti.
733
Si con él juegas a juego alguno
734
perderás sin duda: por natural fortuna
735
siempre te vencería. Tu brillo se oscurece
736
si él luce cerca. Lo digo otra vez: tu espíritu
737
se espanta de gobernarte a su lado;
738
lejos él, tu genio es noble.
739
ANTONIO
¡Marchaos!
Decidle a Ventidio que quisiera hablarle.
740
(
Sale
)
A Partia he de mandarle. Sea por arte o azar,
741
lo que ha dicho es cierto. Los dados le obedecen,
742
y en nuestros juegos mi astucia ha de rendirse
743
ante su suerte. Si apostamos, gana siempre.
744
Sus gallos siempre vencen a los míos
745
a pesar de mi ventaja, y siempre sus codornices
746
acaban sacando a las mías del aro. Vuelvo a Egipto.
747
Celebro esta boda para cuidar de la paz,
748
pero en oriente yacen mis placeres. ¡Ah! ¡Venid, Ventidio!
749
Entra Ventidio Vais a Partia. Las órdenes os esperan.
750
Venid conmigo a saberlas.
751
(
Salen
)
ESCENA IV
(
Entran Lépido, Mecenas y Agripa
)
LÉPIDO
No os aventuréis más. Haced que se apresuren
752
los generales.
753
AGRIPA
En cuanto Marco Antonio
bese a Octavia, partiremos, señor.
754
LÉPIDO
¡Adiós! ¡Espero veros vestidos de soldados!
755
¡Os sentará bien!
756
MECENAS
Según mi estimación,
llegaremos nosotros al monte Miseno
757
antes que vos, Lépido.
758
LÉPIDO
Vuestra ruta es más rápida.
Mis planes me obligan a dar rodeos.
759
Me llevaréis dos días de ventaja.
760
AMBOS
¡Buena suerte, señor!
LÉPIDO
¡Adiós!
761
(
Salen
)
ESCENA V
(
Entran Cleopatra, Carmia, Iras y Alexas
)
CLEOPATRA
¡Tocad música! Dadme a probar el triste deleite
762
que gustan los que tratan en amores.
763
TODOS
¡Música, traed música!
(
Entra Mardian el Eunuco
)
CLEOPATRA
¡No! ¡Dejadlo! ¡Juguemos al billar! ¡Venid, Carmia!
764
CARMIA
Me duele el brazo, señora, mejor jugad con Mardian.
765
CLEOPATRA
Tanto puede una mujer jugar con un eunuco
766
como con otra mujer. Venid, señor, ¿jugaréis conmigo?
767
MARDIAN
Tanto como pueda, señora.
768
CLEOPATRA
Cuando es buena la función, puede ser corta:
769
el actor tiene excusa. Ahora ya no quiero.
770
¡Mi caña de pescar! ¡Vamos, traedla al río!
771
¡Allí, con música en la distancia, haré llegar
772
peces de escamas oscuras, y mis curvos anzuelos
773
atraparán sus fauces viscosas! Cuando los saque,
774
pensaré que es Antonio cada uno,
775
y les diré: “¡Ah! ¡Ya te tengo!”.
776
CARMIA
¡Qué risa aquella vez
que apostasteis cuanto pescabais, y vuestro buceador
777
de su anzuelo colgó un arenque! ¡Con qué fervor
778
lo sacó del agua!
779
CLEOPATRA
¿Aquella vez? ¡Oh, aquellos días!
Le hacía reír hasta perder la paciencia, y por la noche
780
le hacía reír para devolvérsela, y a la mañana,
781
antes de las nueve, le hacía beber hasta dormir.
782
Luego le cubría con mis vestidos y mantos, mientras yo
783
me ceñía su espada de Filipos. ¡Ah, de Italia!
784
Entra un mensajero Llena con noticias jugosas mis oídos,
785
vacíos ya tanto tiempo.
786
MENSAJERO
Señora, señora...
CLEOPATRA
¡Antonio ha muerto! – Si eso dices, villano,
787
a tu dueña matas; si libre y salvo
788
le anuncias, aquí tienes oro, y aquí
789
mis venas más azules por besar, esta mano que reyes
790
con sus labios temblando han besado.
791
MENSAJERO
Primero, señora, que está salvo.
792
CLEOPATRA
Toma... más oro.
Pero también se dice, canalla,
793
que está salvo quien ha muerto; si así fuera
794
el oro que te doy verteré fundido
795
por tu garganta de perjuro.
796
MENSAJERO
Escuchadme, señora...
797
CLEOPATRA
Cierto. ¡Habla! Te escucho.
Pero en tu rostro no veo nada bueno. Si Antonio
798
está sano y libre, ¿por qué gesto tan agrio
799
en el heraldo de noticias tan felices? Si no está bien,
800
deberías venir cual Furia coronada de serpientes,
801
y no en forma de hombre.
802
MENSAJERO
Si quisierais oírme...
CLEOPATRA
Pegarte quisiera antes de oírte hablar;
803
pero si dices que Antonio está vivo, salvo,
804
o aliado con César, o no es su prisionero,
805
haré que llueva oro sobre ti, y que nieven
806
perlas preciosas.
807
MENSAJERO
Señora, él está bien.
CLEOPATRA
Bien dicho.
MENSAJERO
Y en paz con César.
808
CLEOPATRA
Eres un hombre honesto.
MENSAJERO
César y él son mejores amigos que nunca.
809
CLEOPATRA
Te has ganado una fortuna.
810
MENSAJERO
Sin embargo, señora...
CLEOPATRA
No me gusta “sin embargo”; empobrece
811
lo bueno que ya se ha dicho. ¡Maldito “sin embargo”!
812
“Sin embargo” es el carcelero que abre la jaula
813
de algún monstruo asesino. Amigo, te lo ruego,
814
vierte el fardo de tus noticias en mis oídos,
815
malas y buenas juntas. Está en paz con César,
816
sano y salvo dices, y dices que libre.
817
MENSAJERO
Libre no, señora. No he dicho tal cosa.
818
Está ligado a Octavia.
819
CLEOPATRA
¿Con qué buen fin?
MENSAJERO
Para el mejor: el de su lecho.
820
CLEOPATRA
¡Carmia, me desmayo!
MENSAJERO
Señora, se ha casado con Octavia.
821
CLEOPATRA
¡Que te lleve la peste más maligna!
822
(
Le derriba de un golpe
)
MENSAJERO
Tened calma, señora...
823
CLEOPATRA
¿Qué dices?
Le golpea ¡Fuera de aquí,
canalla infame, o te hago saltar a patadas
824
las bolas de los ojos! ¡Te arrancaré los pelos de cuajo!
825
Le arrastra por el suelo ¡Haré que te azoten con alambres, que te revuelquen en sal
826
y te cuezan lentamente!
827
MENSAJERO
Graciosa señora,
yo sólo traigo noticias de una boda que no es mía.
828
CLEOPATRA
¡Di que no es verdad! ¡Te daré una provincia!
829
¡Te haré rico y orgulloso! Los golpes que ya tienes
830
bastan para que pagues la ira que provocaste;
831
te concedo además cualquier otro regalo
832
que tu modestia solicite.
833
MENSAJERO
Se ha casado, señora.
CLEOPATRA
¡Imbécil, ya has vivido demasiado!
834
(
Saca un puñal
)
MENSAJERO
Pues yo a correr...
¿Qué pretendéis, señora? Ninguna falta cometí...
835
(
Sale
)
CARMIA
Buena señora, conteneos, volved en vos.
836
Este hombre es inocente.
837
CLEOPATRA
Inocentes hay que no escapan del rayo fulminante.
838
¡Que se hunda Egipto en el Nilo, y todas sus criaturas
839
se transformen en serpientes! ¡Llamad de nuevo a ese esclavo!
840
Estaré loca, pero no le voy a morder. ¡Llamadle!
841
CARMIA
No se atreve a venir...
842
CLEOPATRA
No le haré daño.
Estas manos se envilecen si golpean
843
a quien es inferior, cuando yo misma
844
me doy mi propia causa. ¡Venid aquí, señor!
845
Entra de nuevo el mensajero Aunque sea honesto, nunca es bueno
846
traer malas noticias. Si es feliz el mensaje
847
lo llevan coros de voces, peor los infortunios
848
se cuentan solos al sentirse.
849
MENSAJERO
He cumplido mi deber.
CLEOPATRA
¿Se ha casado?
850
No puedo odiarte ya más
851
si de nuevo dices “sí”.
852
MENSAJERO
Se ha casado, señora.
CLEOPATRA
¡Que los dioses se te lleven! ¿Estás ahí todavía?
853
MENSAJERO
¿Debería mentir, señora?
854
CLEOPATRA
¡Ojalá mintieras!
¡Así medio Egipto se hundiera y diera en ser
855
charca de víboras viscosas! ¡Vete fuera de mi vista!
856
Si tuvieras el rostro de Narciso, para mí serías
857
de los hombres el más feo. ¿Se ha casado?
858
MENSAJERO
¡Imploro gracia de Vuestra Alteza!
859
CLEOPATRA
¿Se ha casado?
MENSAJERO
No toméis como ofensa que ofenderos no quiera.
860
Castigarme por lo que me ordenáis hacer
861
me parece muy injusto. Se ha casado con Octavia.
862
CLEOPATRA
¡Y que su culpa haya de hecho de ti un canalla,
863
que no eres lo que aseguras! Vete de aquí.
864
La mercancía que de Roma has traído
865
es demasiado cara para mí;
866
¡Quédatela, y que te lleve a la ruina!
867
(
Sale el Mensajero
)
CARMIA
Tened coraje, mi buena reina.
868
CLEOPATRA
Por elogiar a Antonio he despreciado a César.
869
CARMIA
Muchas veces, señora.
870
CLEOPATRA
Ahora recibo el pago.
¡Llevadme fuera de aquí! ¡Me desmayo!
871
¡Oh, Iras, Carmia! No, no es nada...
872
Buscad a ese hombre, buen Alexas, y pedidle
873
que os describa el rostro de Octavia, su edad,
874
su carácter; y que no deje de decirte
875
el color de su cabello. ¡Id, y volved raudo!
876
¡Que se vaya para siempre! ¡No, Carmia, no!
877
De un lado la imagen muestra una Gorgona,
878
pero el otro es Marte... Decidle a Alexas
879
que quiero saber si es alta. Compadéceme, Carmia,
880
mas no me hables. Llévame a mis aposentos.
881
(
Salen
)
ESCENA VI
(
Trompetas. Entra Pompeyo de un lado con tambores y trompetas; del otro, César, Lépido, Antonio, Enobarbo, Mecenas, Agripa, Menas y soldados marchando
)
POMPEYO
Rehenes vuestros tengo, así como vos míos;
882
hablemos antes de luchar.
883
CÉSAR
Es conveniente
que primero usemos las palabras; con ese fin
884
os hemos hecho llegar nuestras propuestas.
885
Si ya las habéis considerado, hacednos saber
886
si bastan para envainar vuestra espada inquieta,
887
y devolver a Sicilia tanto vigor de juventud
888
que aquí encontraría la muerte.
889
POMPEYO
A vosotros tres,
senadores únicos de este mundo, y ministros
890
principales de los dioses, yo os digo que no sé
891
por qué habrían de faltarle vengadores a mi padre,
892
teniendo un hijo y amigos, si Julio César,
893
cuyo fantasma en Filipos perseguía al buen Bruto,
894
os vio entonces afanados en su venganza. ¿Qué fue
895
lo que movió al pálido Casio a conspirar? ¿Y por qué
896
aquel romano honesto, honrado por todos, Bruto
897
y otros conjurados, cortesanos todos de las libertades,
898
empaparon de sangre el Capitolio? Porque quisieron
899
que un hombre no fuera más que un hombre.
900
Por ello he armado mis naves, bajo cuyo peso
901
el océano espumea de furia, y con ellas pretendía
902
castigar la ingratitud de esta Roma despiadada
903
para con mi pobre padre.
904
CÉSAR
No os apresuréis.
ANTONIO
No podéis, Pompeyo, asustarnos con vuestras velas.
905
En el mar os responderemos. Por tierra, sabéis
906
en cuanto os aventajamos.
907
POMPEYO
Por tierra, es bien cierto
que os habéis aventajado de la casa de mi padre.
908
Pero como el cuco no construye lo que roba,
909
quedáosla mientras podáis.
910
LÉPIDO
Os lo ruego, ahora
nos concierne el presente; decidnos si aceptáis
911
las propuestas que os enviamos.
912
CÉSAR
Justamente.
ANTONIO
No se os impone aceptarlas; mesurad antes bien
913
si os conviene elegirlas.
914
CÉSAR
Y lo que puede seguir,
de tentar mejor fortuna.
915
POMPEYO
Me habéis ofrecido
Sicilia Y la Cerdeña, a condición
916
de librar el mar de piratas, y enviar
917
a Roma el trigo acordado. De aceptar esto,
918
partiremos con los filos intactos de las espadas
919
y los escudos sin mella.
920
TODOS
¡Esa es nuestra oferta!
POMPEYO
Sabed, entonces,
que vine aquí ante vosotros con el ánimo
921
de aceptarla. Sin embargo, Marco Antonio
922
ha conseguido irritarme. Aunque yo pierda
923
méritos por contarlo, sin duda recordáis
924
las luchas de César y vuestro hermano.
925
Entonces vuestra madre huyó a Sicilia, y allí fue
926
amistosa su bienvenida.
927
ANTONIO
Lo sabía, Pompeyo,
y tenía preparado el sincero agradecimiento
928
que os debía.
929
POMPEYO
¡Vuestra mano, señor!
No creí que fuera a encontraros aquí.
930
ANTONIO
Blandos son los lechos de Oriente. Os agradezco
931
que me hayáis traído aquí antes de mi propósito;
932
he salido ganando.
933
CÉSAR
Desde la última vez que os vi,
en algo habéis cambiado.
934
POMPEYO
No sé muy bien
qué cuentas escribe la cruel fortuna en mi rostro.
935
Pero en mi pecho no ha de entrar jamás,
936
ni será mi corazón su vasallo.
937
LÉPIDO
Celebro vuestro encuentro.
POMPEYO
Así lo espero, Lépido, así hemos convenido.
938
Propongo que nuestro acuerdo sea escrito
939
y sellado por ambas partes.
940
CÉSAR
Se hará en seguida.
POMPEYO
Pero antes de partir, hemos de ofrecernos banquetes.
941
Echemos suertes por ver quién comienza.
942
ANTONIO
Seré yo, Pompeyo.
POMPEYO
No, Antonio, elegid suertes. Ya sea la primera o la última,
943
vuestra exquisita cocina egipcia se llevará
944
los honores. He oído decir que Julio César
945
allí engordó de tanto festín.
946
ANTONIO
Mucho habéis oído.
POMPEYO
Mis intenciones son claras, señor.
947
ANTONIO
Como vuestras palabras.
POMPEYO
Eso es lo que dicen.
948
También que Apolodoro en cierta ocasión llevó...
949
ENOBARBO
¡Basta! ¡Ya sabemos lo que hizo!
950
POMPEYO
¿Y bien?
ENOBARBO
...a cierta reina ante César en una manta.
951
POMPEYO
Ahora te reconozco. ¿Cómo estás, soldado?
952
ENOBARBO
Bien;
y mejor que estaré, pues me huelo que se van
953
cociendo cuatro banquetes.
954
POMPEYO
¡Dame la mano!
Nunca te he querido mal; te he visto luchar
955
y he envidiado tu valentía.
956
ENOBARBO
Mi señor,
yo nunca os he querido bien, mas os he alabado
957
cuanto merecíais diez veces mayor alabanza
958
que la que yo os hiciera.
959
POMPEYO
Disfruta de tu franqueza,
pues en nada te desmerece.
960
¡Subamos todos a bordo de mi galera!
961
¿Señores? ¿Pasáis primero?
962
TODOS
Indicadnos, señor, el camino.
POMPEYO
Venid.
(
Salen todos, excepto Enobarbo y Menas.
)
MENAS
¡Pompeyo, tu padre nunca habría firmado este pacto! – Vos y yo nos conocemos, señor.
ENOBARBO
Del mar, me parece.
MENAS
Es verdad, señor.
ENOBARBO
Os ha ido bien, en el mar.
MENAS
Y a vos en tierra.
ENOBARBO
Hago alabanza siempre de quien hace alabanza mía, pero no puedo negar todo lo que he hecho por tierra.
MENAS
Ni yo lo que he hecho en el mar.
ENOBARBO
Sí. Algo sí que podríais negar por vuestra propia seguridad. Habéis sido gran ladrón de los mares.
MENAS
Y vos en tierra.
ENOBARBO
Entonces reniego de mis servicios en tierra. Pero venga esa mano, Menas. Si nuestros ojos fueran guardias, podrían ahora prender a dos ladrones besándose.
MENAS
Los rostros de los hombres son sinceros, hagan sus manos lo que hagan.
ENOBARBO
Pero nunca es sincero el rostro de una mujer bella.
MENAS
No es mentira; roban corazones.
ENOBARBO
Habíamos venido aquí para luchar contra vosotros.
MENAS
Por mi parte, lamento que todo termine en fiesta. En este día, Pompeyo despide su fortuna entre risas.
ENOBARBO
Si así es, no podrá recobrarla llorando.
MENAS
Vos lo habéis dicho. Nadie esperaba ver aquí a Marco Antonio... Decidme, ¿se ha casado con Cleopatra?
ENOBARBO
La hermana de César se llama Octavia.
MENAS
Cierto es; era esposa de Caius Marcelus.
ENOBARBO
Pues ahora es esposa de Marcus Antonius.
MENAS
¿Qué decís, señor?
ENOBARBO
La verdad.
MENAS
Luego César y él están ligados para siempre.
ENOBARBO
Si hubiera de predecir la suerte de esta unión, no sería ese mi presagio.
MENAS
Creo que en este matrimonio hizo más la política de la convivencia que el amor de las partes.
ENOBARBO
Yo también lo creo. Pero ya veréis como el mismo lazo que aparenta ligar su amistad será el lazo que la estrangule. Octavia es virtuosa, casta y apacible de carácter.
MENAS
¿Y quién no quisiera esposa así?
ENOBARBO
No aquél que así no es. Marco Antonio, por ejemplo, que pronto volverá a su manjar egipcio; y entonces los suspiros de Octavia avivarán el fuego en César... Como os decía, la fuerza de su amistad será la causa de su discordia. Antonio hará uso de su deseo allí donde está. Aquí se ha casado por ocasión...
MENAS
Bien puede darse. Venid, señor. ¿Vamos a bordo? ¡Un brindis a vuestra salud!
ENOBARBO
¡Lo acepto, señor! En Egipto hemos entrenado al gaznate.
MENAS
¡Venid, pues! ¡Vayámonos!
(
Salen
)
ESCENA VII
(
Música. Entran dos o tres sirvientes con los postres del banquete
)
PRIMER SIRVIENTE
Aquí estarán en seguida. Algunos ya tienen las plantas con pocas raíces, y el más leve viento daría con ellos en la tierra.
SEGUNDO SIRVIENTE
Pues Lépido lleva buen color...
PRIMER SIRVIENTE
Le han hecho beber de todas las sobras.
SEGUNDO SIRVIENTE
Cuando los otros empiezan a discutir, éste grita: ¡Basta!, les reconcilia en su pacto, y otra vez a brindar.
PRIMER SIRVIENTE
Mayor guerra es la que mantiene con su templanza.
SEGUNDO SIRVIENTE
Eso es lo que sucede cuando uno se acompaña de grandes hombres. Para mí, lo mismo es tener una caña que no sirve que una espada que no pueda levantar.
PRIMER SIRVIENTE
Ser llamado a las altas esferas para no brillar en ellas es como lucir órbitas sin ojo: desastroso para las mejillas.
(
Toque de trompeta. Entran César, Antonio, Pompeyo, Lépido, Agripa, Mecenas. Enobarbo, Menas y otros capitanes.
)
ANTONIO
Así lo hacen, señor: calculan el nivel del Nilo
963
mediante escalas inscritas en las pirámides; saben,
964
según sean altas, bajas o medias, si vendrá
965
carestía o abundancia. Cuanto más crece el Nilo,
966
tanto más promete; si desciende, el sembrador
967
sobre el cieno y el limo esparce el grano,
968
que muy pronto se cosecha.
969
LÉPIDO
¿Tenéis por allí serpientes extrañas?
ANTONIO
Sí, Lépido.
970
LÉPIDO
Vuestra serpiente de Egipto nace de vuestro fango por el influjo de vuestro sol. También vuestro cocodrilo.
ANTONIO
Eso es.
971
POMPEYO
Sentaos. ¡Tomad! ¡Más vino! ¡A la salud de Lépido!
972
LÉPIDO
No estoy yo como debería, pero no renuncio.
ENOBARBO
Mucho me temo que no renunciarás hasta que hayas dormido.
LÉPIDO
No, no; cierto, cierto. He oído decir que las pirámides de Ptolomeo son cosas maravillosas; sí, señor, eso es lo que me han dicho.
MENAS
Pompeyo, una palabra con vos...
973
POMPEYO
Decidme al oído; ¿qué es?
MENAS
Alzaos de vuestro asiento... Os lo ruego, capitán;
974
escuchadme una palabra...
975
POMPEYO
Esperad un momento.
¡Este vino, por Lépido!
976
LÉPIDO
Y ese cocodrilo vuestro, ¿qué clase de cosa es?
ANTONIO
Tiene forma, señor, de sí mismo; es tan ancho como anchura tiene. De alto, exactamente su altura, y se mueve con sus propios miembros. Vive de lo que le nutre, y cuando sus elementos le abandonan, transmigra.
LÉPIDO
¿De qué color es?
977
ANTONIO
De su mismo color.
978
LÉPIDO
¡Extraña serpiente!
979
ANTONIO
¡Y tanto! Y sus lágrimas, son húmedas.
980
CÉSAR
¿Quedará satisfecho con esta descripción?
981
ANTONIO
Si no lo está tras los brindis de Pompeyo es que es todo un epicúreo.
POMPEYO
¡Dejadme e paz, señor! ¿De qué me queréis hablar? ¡Fuera!
982
¡Haced como os dije! – ¿Dónde está esa copa?
983
MENAS
Si en virtud de mis méritos queréis escucharme,
984
levantaos del asiento.
985
POMPEYO
¿Estáis loco? ¿Qué ocurre?
MENAS
Sabéis que siempre me he descubierto ante vuestros triunfos.
986
POMPEYO
Sé que me habéis servido con lealtad. ¿Qué más decís? –
987
¡Divertíos, señores!
988
ANTONIO
Y las arenas movedizas, Lépido.
Conviene no acercarse, pues te tragan.
989
MENAS
¿Queréis ser dueño del mundo entero?
990
POMPEYO
¿Qué decís?
MENAS
¿Queréis ser dueño de todo el mundo? Van dos veces.
991
POMPEYO
¿Por qué habría de ser así?
992
MENAS
Imaginadlo.
Y aunque me tengáis por pobre, yo soy el hombre
993
que os dará el mundo.
994
POMPEYO
¿Habéis bebido bien...?
MENAS
No, Pompeyo, nada he querido beber.
995
Sois, si queréis serlo, Júpiter en la tierra;
996
todo lo que el mar circunda, o el cielo limita
997
es vuestro, si vuestro lo queréis.
998
POMPEYO
Mostradme cómo...
MENAS
Los dueños que el mundo comparte con vos
999
están aquí en vuestra nave. Dejad que corte las amarras,
1000
y cuando nos hayamos alejado, a sus gargantas...
1001
Así todo será vuestro.
1002
POMPEYO
¡Ah!¡Así deberíais haber hecho,
y no decirlo! Vileza sería de hacerlo yo;
1003
de hacerlo vos, buen servicio. Debéis saber
1004
que no es mi interés quién guía mi honor,
1005
sino mi honor su guía. Que vuestra lengua se arrepienta
1006
por traicionar vuestro acto. De estar hecho, sin yo saberlo,
1007
lo habría luego aplaudido pero ahora
1008
mi deber es condenarlo. Desistid, y bebed.
1009
MENAS
Siendo así...No seguiré ya más vuestra fortuna indecisa.
1010
Quien busca y no toma cuando se ofrece
1011
no encuentra jamás.
1012
POMPEYO
¡Brindemos por Lépido!
ANTONIO
Llevadlo a tierra. Yo brindaré por él, Pompeyo.
1013
ENOBARBO
¡Por vos, Menas!
1014
MENAS
¡Enobarbo! ¡A vuestra salud!
POMPEYO
¡Llenad la copa hasta los bordes!
1015
ENOBARBO
¡Ahí tenéis un hombre fuerte, Menas!
1016
MENAS
¿Por qué?
ENOBARBO
¿No lo véis?
Lleva el peso de la tercera parte del mundo.
1017
MENAS
Un tercio del mundo, borracho. ¡Fuera así con el resto
1018
y el mundo iría sobre ruedas!
1019
ENOBARBO
¡Bebed, y que gire más rápido!
1020
MENAS
Venid.
1021
POMPEYO
¡Aún no es este festín como los de Alejandría!
1022
ANTONIO
Ya se irá pareciendo. ¡Eh! ¡Que suenen las copas!
1023
¡A la salud de César!
1024
CÉSAR
Podría muy bien refrenarme.
Empeño monstruoso el de lavar el cerebro
1025
y no hacer sino enturbiarlo.
1026
ANTONIO
Dejaos llevar por la ocasión.
CÉSAR
Mejor es que la hagáis vuestra. Os habré de responder...
1027
Pero preferiría no probar nada en cuatro días
1028
que beber tanto en uno.
1029
ENOBARBO
¿Queréis, valeroso emperador,
que bailemos ahora bacanales egipcias
1030
para celebrar la bebida?
1031
POMPEYO
¡A ello, buen soldado!
ANTONIO
Vamos todos de la mano...
1032
Hasta que el vino nos conquiste los sentidos, y nos bañe
1033
en el suave y delicado Leteo.
1034
ENOBARBO
Démonos las manos.
¡Que la música suene atronando los oídos!
1035
Mientras os sitúo, que cante el muchacho.
1036
Que cada cual entone el estribillo con tanta fuerza
1037
Como pueda reunir en sus pulmones.
1038
(
Música. Enobarbo los coloca unidos por las manos
)
(
Canción
)
MUCHACHO
Que viva del vino el monarca,
1039
Baco el gordo de los ojos rojos.
1040
En tus cubas no hay enojos,
1041
Que te cubran de guirnaldas.
1042
Llénense las copas, que gire el mundo.
1043
Llénense las copas, que gire el mundo.
1044
CÉSAR
¿Qué más queréis? Pompeyo, buenas noches. Hermano mío,
1045
permitid que os acompañe. Nuestros más serios asuntos
1046
fruncen el ceño ante tanta ligereza. Señores, vayámonos.
1047
Ya veis cómo arden nuestras mejillas. Incluso Enobarbo
1048
parece más débil que el vino, y mi propia lengua
1049
traba lo que trata de decir. Este salvaje disfraz a poco más
1050
bufones hace de nosotros. ¿A qué más palabras? ¡Buenas noches,
1051
buen Antonio! ¡Vuestra mano!
1052
POMPEYO
Seguiremos en tierra.
ANTONIO
Así será, señor. Ahora dadme la mano.
1053
POMPEYO
¡Oh, Antonio
ya tenéis la casa de mi padre! ¿Y qué? ¿No somos amigos?
1054
Bajemos al bote.
1055
ENOBARBO
¡Cuidado, no caigáis!
Menas, no quiero ir a tierra.
1056
MENAS
¡No! ¡A mi camarote!
¡Que suenen tambores, trompetas, flautas! ¿Qué hacéis?
1057
¡Que oiga Neptuno la sonora despedida que dedicamos
1058
a nuestros grandes amigos! ¡Que os cuelguen! ¡Música!
1059
(
Trompetas y tambores
)
ENOBARBO
¡Bravo por mí! ¡Ahí va mi gorro!
1060
MENAS
¡Bravo por mi noble capitán! ¡Venid!
1061
(
Salen
)
Acto III
ESCENA I
(
Entra Ventidio, en triunfo, [con Silio, otros oficiales y soldados], precedido del cadáver de Pacoro
)
VENTIDIO
Herida de muerte queda la Parcia de los arqueros;
1062
así la Fortuna se complace en propiciarme vengador
1063
de la muerte de Marco Craso. ¡Llevad el cuerpo del hijo del rey
1064
ante las tropas! Tu hijo Pacoro paga hoy, Orodes,
1065
tributo por Marco Craso.
1066
SILIO
Noble Ventidio, en tanto
guarde vuestra espada el calor de sangre parta,
1067
perseguid a los fugitivos. Atravesad la Media
1068
y la Mesopotamia, llegad allá donde huyan
1069
los derrotados. Así vuestro gran general, Antonio
1070
os hará entrar triunfante en el carro de la victoria
1071
coronada de laureles vuestra frente.
1072
VENTIDIO
¡Ah, Silio, Silio!
He hecho ya bastante. Un inferior – recuérdalo bien –
1073
no debe excederse en sus hazañas. Conviene, Silio,
1074
que aprendas: mejor dejar hacer que adquirir
1075
fama en exceso a espaldas del que servimos.
1076
César y Antonio han logrado más victorias
1077
con sus oficiales que por sí solos: Sosio,
1078
lugarteniente suyo en Siria, mi mismo grado,
1079
por haber acumulado el renombre repentino
1080
que conseguía una y otra vez, perdió el favor de Antonio.
1081
Quien en las guerras hace más de lo que puede su capitán,
1082
en capitán suyo se convierte, y la ambición,
1083
virtud del soldado, antes prefiere las pérdidas
1084
a las ganancias que le eclipsen.
1085
Podría hacer más por bien de Antonio,
1086
pero sería ofenderle, y con su ofensa
1087
terminarían mis hazañas.
1088
SILIO
Ventidio, vos tenéis
la cualidad sin la que un soldado de su espada
1089
apenas puede distinguirse. ¿Escribiréis a Antonio?
1090
VENTIDIO
La informaré humildemente de lo que en su nombre,
1091
palabra mágica en guerra, hemos conseguido;
1092
de cómo sus estandartes y sus tropas bien pagadas
1093
han perseguido a la caballería de Partia, nunca antes batida,
1094
hasta borrarla de la batalla.
1095
SILIO
¿Dónde está ahora?
VENTIDIO
Se dirige a Atenas; y allí iremos, con la urgencia
1096
que nos permita el peso de todo lo que llevamos,
1097
a presentarnos ante él. ¡En marcha! ¡Adelante!
1098
(
Salen
)
ESCENA II
(
Entran Agripa de una parte, Enobarbo de otra
)
AGRIPA
¿Qué? ¿Ya se han separado los hermanos?
1099
ENOBARBO
Despacharon a Pompeyo, que ya se ha marchado;
1100
los otros tres están sellando el pacto. Octavia llora
1101
por tener que dejar Roma. César, triste, y Lépido,
1102
desde el banquete de Pompeyo, dice Menas,
1103
languidece de amores.
1104
AGRIPA
¡Lépido el noble!
ENOBARBO
¡Y tanto que lo es! ¡Ah, su amor por César!
1105
AGRIPA
¡Y el fervor con que adora a Marco Antonio!
1106
ENOBARBO
¿César? ¡El mismo Júpiter entre los hombres!
1107
AGRIPA
¿Y Antonio? ¡El dios a quien Júpiter sirve!
1108
ENOBARBO
¿De César habláis?¿Del incomparable?
1109
AGRIPA
¡Oh, Antonio! ¡Oh, el Fénix de Arabia!
1110
ENOBARBO
Si queréis de César hacer alabanza, decid tan solo “César”.
1111
AGRIPA
Ciertamente los ha cubierto de grandes elogios.
1112
ENOBARBO
Aunque a César ame más, estima también a Antonio.
1113
¡Ay! ¡Corazones, lenguas, tropos, escribas, bardos, poetas
1114
no pueden pensar, decir, crear, escribir, cantar o rimar
1115
– ¡ay! – su amor por Antonio! En cuanto a César,
1116
¡de rodillas, de rodillas, y admirad!
1117
AGRIPA
Los ama a los dos.
ENOBARBO
Ellos son sus alas, y él su escarabajo; así
1118
[Trompetas] nos llaman a caballo. ¡Adiós, noble Agripa!
1119
AGRIPA
¡Sea con vos la Fortuna, valeroso soldado! ¡Adiós!
1120
(
Entran César, Antonio, Lépido y Octavia
)
ANTONIO
No sigáis más, señor.
1121
CÉSAR
Me separáis de una parte muy querida de mí mismo;
1122
tratadme bien en ella. Y tú, hermana mía, sé la esposa
1123
que mis pensamientos imaginan, y lo que puedan prometer,
1124
apruébalo con tu conducta. Mi noble Antonio,
1125
no permitáis que este modelo de virtud, entre nosotros
1126
compartido, como cimiento que nuestro amor
1127
consolidara, se convierta en el ariete que abra brecha
1128
en su fortaleza. Mejor habría sido que nuestra estima
1129
no se hubiera servido de esa mediación, si de ambos
1130
no recibe cuidados.
1131
ANTONIO
Os aseguro que no me ofende
vuestra desconfianza.
1132
CÉSAR
He dicho.
ANTONIO
Nunca encontraréis,
por mucho que queráis buscar, la más leve causa
1133
de lo que parecéis temer. ¡Quedad, pues, con los dioses,
1134
y que propicien vuestros designios los corazones de Roma!
1135
Aquí nos despedimos...
1136
CÉSAR
¡Adiós, querida hermana mía! ¡Id con bien!
1137
¡Que los elementos os sean benignos, y conforten
1138
el ánimo de vuestro espíritu! ¡Adiós, id con bien!
1139
OCTAVIA
¡Mi noble hermano!
1140
ANTONIO
Abril se asoma a sus ojos. Amor mana en primavera,
1141
y éstas son las primeras lluvias. Alegrad el ánimo.
1142
OCTAVIA
Señor, cuidad bien de la casa de mi esposo; y...
1143
CÉSAR
¿Qué,
Octavia?
1144
OCTAVIA
Os lo diré al oído...
ANTONIO
No puede su lengua dar voz a su corazón, ni puede
1145
su corazón mover su lengua. Es plumaje de cisne
1146
que ondea sobre las olas crecidas en la marea
1147
y a ningún lado se inclina.
1148
ENOBARBO
¿Llorará César?
1149
AGRIPA
Tiene nubes en el rostro...
ENOBARBO
Mal defecto ese sería de ser él un caballo;
1150
ya lo es, siendo un hombre...
1151
AGRIPA
¿Por qué, Enobarbo?
Cuando Antonio encontró muerto a Julio César,
1152
lloró como si rugiera; y también rompió en sollozos
1153
en Filipos cuando a Brutus vio sin vida.
1154
ENOBARBO
Cierto es que aquel año le aquejaba un catarro,
1155
pero lamentó lo que había destruido su propósito,
1156
creedme, hasta hacerme llorar a mí también.
1157
CÉSAR
No, dulce Octavia,
tendréis siempre noticias mías; no ha de correr el tiempo
1158
más que mis pensamientos hacia ti.
1159
ANTONIO
Vamos, señor;
competirá con el vuestro la fuerza de mi amor.
1160
¡Dejad que aquí os abrace! ¡Aquí os dejo partir,
1161
y os encomiendo a los dioses!
1162
CÉSAR
¡Adiós! ¡Sed felices!
LÉPIDO
¡Que todas las estrellas iluminen con su fulgor
1163
vuestro camino!
1164
CÉSAR
¡Adiós, adiós!
(
Besa a Octavia
)
ANTONIO
¡Adiós!
(
Trompetas. Salen
)
ESCENA III
(
Entran Cleopatra, Carmia, Iras y Alexas
)
CLEOPATRA
¿Dónde está ese hombre?
1165
ALEXAS
Medio muerto de miedo.
CLEOPATRA
¡Vamos, vamos! ¡Venid aquí, señor!
1166
(
Entra el mensajero
)
ALEXAS
Majestad,
ni Herodes de Judea se atrevía a alzar la mirada
1167
si no estáis de buen humor.
1168
CLEOPATRA
La cabeza de ese Herodes
será mía; pero si Antonio está ausente, ¿cómo haré?
1169
¿A quién podré encomendar? – ¡Vos, acercaos!
1170
MENSAJERO
Graciosa Majestad...
1171
CLEOPATRA
¿habéis llegado a ver
a Octavia?
1172
MENSAJERO
Sí, mi noble reina.
CLEOPATRA
¿Dónde?
MENSAJERO
En Roma, mi señora.
Pude ver bien su rostro: caminaba
1173
Entre su hermano y Marco Antonio.
1174
CLEOPATRA
¿Es tan alta como yo?
1175
MENSAJERO
No, señora.
CLEOPATRA
¿La oísteis hablar? ¿Cómo es su voz? ¿Aguda o grave?
1176
MENSAJERO
La oí hablar, señora. Su voz es grave.
1177
CLEOPATRA
Malas noticias; no podrá agradarle mucho tiempo.
1178
CARMIA
¿Agradarle? ¡Oh, Isis! ¡Eso no es posible!
1179
CLEOPATRA
Eso creo yo, Carmia. ¡Débil de voz y enana!
1180
¿Camina con majestad en sus gestos? Recuérdalo,
1181
Si por caso la majestad reconoces.
1182
MENSAJERO
Arrastra las piernas.
Con el mismo porte se mueve y queda quieta.
1183
Parece un cuerpo, más bien que una vida;
1184
Una estatua, más que ser viviente.
1185
CLEOPATRA
¿Es cierto eso?
MENSAJERO
O no soy buen testigo.
1186
CARMIA
No hay tres en Egipto
que observen con mejor criterio.
1187
CLEOPATRA
Es muy discreto,
bien puede verse, nada hay de malo en ella.
1188
Tiene buen juicio este hombre.
1189
CARMIA
Excelente.
CLEOPATRA
¿Y qué edad diríais que tiene?
1190
MENSAJERO
Señora,
era viuda...
1191
CLEOPATRA
¿Viuda? Carmia, ¿habéis oído?
MENSAJERO
Y creo que tiene unos treinta...
1192
CLEOPATRA
¿Recordáis su cara? ¿Es redonda o alargada?
1193
MENSAJERO
Redonda, hasta el exceso.
1194
CLEOPATRA
Gran parte de los estúpidos tienen la cara así.
1195
¿El color de sus cabellos?
1196
MENSAJERO
Castaño, señora; y la frente
tan baja como quisiera.
1197
CLEOPATRA
¡Aquí tenéis oro!
No debéis tomar a mal mi anterior aspereza.
1198
Haré otra vez uso de vuestros servicios; parecéis
1199
muy dotado para los negocios. Id y preparaos;
1200
nuestras cartas están dispuestas.
1201
(
Sale el mensajero
)
CARMIA
¡Un hombre como es debido!
CLEOPATRA
¿Y tanto que lo es! Ahora me arrepiento
1202
de haberle maltratado. Parece, por lo que dice,
1203
que la criatura no vale gran cosa.
1204
CARMIA
Nada, mi señora.
CLEOPATRA
Ese hombre ha conocido la majestad; debería reconocerla.
1205
CARMIA
¿Reconocerla? ¡Que Isis nos asista si así no fuera!
1206
¡Tanto tiempo a vuestro servicio!
1207
CLEOPATRA
Aún hay algo que quiero preguntarle, buena Carmia.
1208
Ahora no importa, ya le traeréis ante mí
1209
allí donde escriba. Todo puede salir bien, todavía.
1210
CARMIA
Estoy segura, mi señora.
1211
(
Salen
)
Escena IV
(
Entran Antonio y Octavia
)
ANTONIO
No, no, Octavia, no es sólo eso...
1212
Eso podría excusarse, con mil otras cosas
1213
de similar importancia, pero ha sido él
1214
quien ha declarado nuevas guerras contra Pompeyo;
1215
él quien ha leído en público su testamento.
1216
apenas me menciona, y cuando no podía evitar
1217
dedicarme algún elogio, fríos y mezquinos
1218
los escogía, como si en poco me midiera.
1219
Cuando tuvo ocasión de alabarme, no lo hizo,
1220
o lo hizo entre los dientes.
1221
OCTAVIA
Mi buen señor,
no lo deis todo por cierto; o si queréis creerlo,
1222
no alimentéis la injuria. Si la discordia os separa,
1223
mujer más infeliz que yo jamás habrá mediado,
1224
rezando por ambas partes.
1225
Los buenos dioses se burlarán de mí el instante
1226
que les ruegue: “Bendecid a mi señor y esposo”
1227
y me desdiga luego, rogando con tan alto fervor:
1228
“Bendecid a mi hermano”. Que uno y otro triunfen,
1229
es mi plegaria, que a sí misma se niega, sin alcanzar
1230
término que medie entre los extremos.
1231
ANTONIO
Gentil Octavia,
inclinad vuestro amor mejor hacia donde se quiere
1232
mejor conservarlo. Si yo pierdo mi honor,
1233
me pierdo yo mismo, y más valiera no ser vuestro
1234
que serlo desmembrado. Tal y como pretendéis,
1235
podréis mediar entre nosotros; mientras tanto,
1236
yo haré los preparativos de una guerra
1237
que eclipsará a vuestro hermano. Apresuraos,
1238
y cumplid vuestros deseos.
1239
OCTAVIA
Gracias, mis señor.
Quiera Júpiter poderoso que yo sea, – tan débil como soy –
1240
quien os reconcilie. Una guerra entre vosotros
1241
sería como si el mundo se abriera, y con cadáveres
1242
quisiéramos soldar la grieta.
1243
ANTONIO
Cuando os sea evidente el origen de todo esto,
1244
orientad hacia allí vuestro disgusto. Nuestras culpas
1245
no pueden ser tan iguales que a vuestro amor
1246
por igual conmuevan. Aprestad vuestra partida.
1247
Elegid compañía, y no reparéis en el gasto
1248
que a vuestro placer se antoje.
1249
(
Salen
)
Escena V
(
Entran Enobarbo y Eros
)
ENOBARBO
¿Qué hay, amigo Eros?
1250
EROS
Extrañas nuevas, señor.
ENOBARBO
¿Qué ocurre?
1251
EROS
César y Lépido se han alzado en armas contra Pompeyo.
1252
ENOBARBO
Son viejas vuestras noticias, ¿el resultado?
1253
EROS
César, tras haberse servido de Lépido en las guerras contra Pompeyo, le negó al punto reconocimiento, y no le ha participado de las glorias de la empresa. Sin conformarse, ahora le acusa por ciertas cartas que en otro tiempo escribió a Pompeyo, y en virtud de su autoridad, lo ha mandado arrestar. Ahora el tercero, el pobre, está a buen recaudo, hasta que la muerte le ensanche la cárcel.
ENOBARBO
Entonces, ¡oh, mundo!, sólo te quedan dos quijadas.
1254
Si les echamos toda la comida que guardas,
1255
se masticarán entre sí. ¿Dónde está Antonio?
1256
EROS
Pasea por el jardín. Así. Y da puntapiés
1257
al propio aire que levanta, y grita: “¡Lépido estúpido!”,
1258
y amenaza el pescuezo del oficial de su mando
1259
que dio muerte a Pompeyo.
1260
ENOBARBO
Nuestra gran flota está equipada.
EROS
Contra Italia y contra César. Hay otra cosa. Domicio,
1261
mi señor, desea veros al instante. Mis noticias
1262
deberían haber esperado.
1263
ENOBARBO
No será nada,
pero nada importa. Llevadme ante Antonio.
1264
EROS
Venid, señor.
1265
(
Salen
)
ESCENA VI
(
Entran Agripa, Mecenas y César
)
CÉSAR
¡En desprecio de Roma hizo todo esto, y más
1266
en Alejandría! De este modo,
1267
en la plaza del mercado, sobre un palco plateado
1268
Cleopatra y Antonio, en tronos de oro
1269
se coronaron ante el pueblo. A sus pies se hallaban
1270
Cesarión, a quien llaman hijo de mi padre,
1271
y toda la progenia de bastardos que su lujuria
1272
les ha enjendrado desde entonces. A ella le han donado
1273
el patrimonio de Egipto, y el dominio
1274
de la Siria inferior, Chipre y Lidia
1275
como reina absoluta.
1276
MECENAS
¿Y esto a los ojos del pueblo?
CÉSAR
En la plaza, como espectáculo para el común.
1277
Allí proclamó a sus hijos reyes de reyes:
1278
de la gran Media, de Partia y de Armenia
1279
hizo dueño a Alejandro; a Ptolomeo asignó
1280
Siria, Cilicia, y Fenicia. Aquél día, Cleopatra
1281
apareció con las vestiduras de la diosa Isis.
1282
Ya antes solía concede audiencia, según dicen,
1283
así vestida.
1284
MECENAS
Es preciso que Roma sepa esto.
AGRIPA
Que harta ya como está de su insolencia,
1285
decidirá retirarle el aprecio de su simpatía.
1286
CÉSAR
El pueblo lo sabe, y ahora está informado
1287
de sus acusaciones.
1288
AGRIPA
¿Y a quién acusa?
CÉSAR
A César, diciendo que tras haber expoliado
1289
de la Sicilia a Pompeyo, no le hemos concedido
1290
su parte en la isla. También dice que le debo
1291
ciertas naves que me prestó, y por último, se queja
1292
de que Lépido haya sido del triunvirato depuesto
1293
y, siendo así, nos hayamos nosotros hecho cargo
1294
de todas sus rentas.
1295
AGRIPA
Señor, esto merece respuesta.
CÉSAR
Ya está hecha, y con ella ya ha partido el mensajero.
1296
Le respondo que Lépido había crecido en crueldad,
1297
que abusaba de sus altos poderes, y que merecía
1298
ser destituido. De lo que he conquistado,
1299
le reconozco parte, si también de Armenia
1300
y sus otros territorios sometidos puedo yo
1301
hacer reclamación.
1302
MENAS
Jamás consentirá en eso.
CÉSAR
Entonces tampoco en esto se le consentirá
1303
(
Entra Octavia con su séquito
)
OCTAVIA
¡Salve, César! ¡Señores! ¡Saludos, querido César!
1304
CÉSAR
¡Que alguna vez haya de llamarte renegada!
1305
OCTAVIA
Ni me lo habéis llamado, ni tenéis motivo.
1306
CÉSAR
¿Por qué llegáis entonces a escondidas? No venís
1307
como la hermana de César; la esposa de Antonio
1308
debería tener por nuncio un ejército, y caballos
1309
que relincharan para anunciar vuestra llegada
1310
antes de que aparecierais. Los árboles del camino
1311
deberían haberse cargado de hombres, y por ansia
1312
de esperar, la propia expectación debería desmayarse.
1313
Hasta el techo del cielo debería haberse alzado el polvo
1314
que levantaran tropas numerosas. Pero vos habéis venido
1315
a Roma como moza al mercado, y habéis impedido
1316
que os demostráramos nuestro afecto, que a menudo
1317
no se aprecia si se oculta. ¡Habríamos salido a recibiros
1318
por mar y por tierra, adornando cada etapa
1319
con mayores bienvenidas!
1320
OCTAVIA
Mi buen señor,
venir así ante vos no me ha sido impuesto; lo he hecho
1321
por propia voluntad. Mi señor Marco Antonio,
1322
al oír que os preparabais para la guerra, dio de ellos cuenta
1323
a mis oídos apenados. Yo le rogué entonces
1324
su permiso para regresar.
1325
CÉSAR
Que fue al instante concedido,
por ser el único obstáculo que le alejaba de su lujuria.
1326
OCTAVIA
No habléis así, mi señor.
1327
CÉSAR
Mis ojos le tienen vigilado,
y de sus asuntos me llegan noticias con el viento.
1328
¿Dónde se encuentra ahora?
1329
OCTAVIA
En Atenas, mi señor.
CÉSAR
No, hermana mía. ¡Os están ultrajando! Cleopatra
1330
le ha llamado para sí. Le ha regalado su imperio
1331
a una puta, y ahora levan ejércitos para la guerra
1332
entre los reyes de la tierra. Ya tiene en sus tropas
1333
a Boco, rey de Libia, y al rey Arquelao
1334
de Capadocia. Con ellos está Filadelfo, rey
1335
de Paflagonia, Adalas, rey de los tracios,
1336
Malco, rey de la Arabia y rey del Ponto,
1337
Herodes de Judea, también Mitríades, rey
1338
de Comagene; y Polemón, y Amintas,
1339
los reyes de la Media y Licaonia,
1340
y una larga lista de otros cetros.
1341
OCTAVIA
¡Soy tan desdichada!
¡Tengo el corazón partido entre dos amores
1342
que se hieren entre sí!
1343
CÉSAR
Sed bienvenida.
Vuestras cartas hicieron retrasar nuestra ruptura
1344
hasta que supimos que a vos os engañaba
1345
y a nuestra confianza amenazaba. Pero tened coraje;
1346
no permitáis que estos tiempos os confundan,
1347
si urgentes necesidades oscurecen vuestra felicidad.
1348
Dejad más bien que lo que ya está decidido
1349
recorra su curso sin lamentaros. Bienvenida a Roma.
1350
Nada nos es más querido que vos. Habéis sido ofendida
1351
más allá del alcance de la imaginación, y los altos dioses,
1352
para haceros justicia, ministros suyos han nombrado
1353
a nos y a los que te aman. Confortaos, que siempre
1354
seréis aquí bienvenida.
1355
AGRIPA
Bienvenida seáis, señora.
MECENAS
Bienvenida, querida señora.
1356
No hay un corazón en Roma que no os ame y compadezca.
1357
Sólo Antonio, ese adúltero, tan espléndido
1358
en sus depravaciones, puede repudiaros
1359
y entregar al poder de su mando a una coima
1360
para que lo chille en contra nuestra.
1361
OCTAVIA
¿Es cierto eso, señor?
CÉSAR
Bien cierto. Sed bienvenida, hermana. Os lo ruego,
1362
aprended de la paciencia. ¡Querida hermana mía!
1363
(
Salen
)
ESCENA VII
(
Entran Cleopatra y Enobarbo
)
CLEOPATRA
Arreglaré cuentas con vos, no lo dudéis.
1364
ENOBARBO
Pero ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?
1365
CLEOPATRA
Habéis criticado mi presencia en estas guerras,
1366
diciendo que no es oportuna.
1367
ENOBARBO
¿Lo es acaso, lo es acaso?
CLEOPATRA
Incluso si no fueran contra nos, ¿por qué no habríamos
1368
de estar presentes?
1369
ENOBARBO
Bien, podría responderos:
si alistamos en compañía caballos y yeguas,
1370
se perderían los caballos, pues cada yegua se haría cargo
1371
de un miembro de la caballería.
1372
CLEOPATRA
¿Qué es eso que decís?
ENOBARBO
Vuestra presencia no hará sino turbar a Antonio,
1373
distraer de su corazón, de su cerebro, de su tiempo
1374
lo que ahora no debe sobrarle. Ya le acusan
1375
de excesiva ligereza, y ya se oye decir en Roma
1376
que Fotino, un eunuco y vuestras damas
1377
dirigen esta guerra.
1378
CLEOPATRA
¡Que se hunda Roma, y que se pudran
sus malas lenguas! Parte tengo en esta guerra,
1379
y como gobernante de mi reino debo estar en ella
1380
comportarme como un hombre. ¡Silencio!
1381
¡No daré un paso atrás!
1382
(
Entran Antonio y Canidio
)
ENOBARBO
Ya he terminado...
¡Llega el Emperador!
1383
ANTONIO
¿No encontráis extraño, Canidio,
que desde Tarento y Brindisio con tanta rapidez
1384
César haya podido cortar el mar Jónico
1385
y ocupar Torina? ¿Lo sabéis ya, querida mía?
1386
CLEOPATRA
La celeridad nunca es más admirada
1387
que entre los negligentes.
1388
ANTONIO
Buena respuesta.
Digna sería del mejor de los hombres,
1389
para escarnio de la indolencia. Nosotros, Canidio,
1390
le haremos frente en el mar.
1391
CLEOPATRA
¡En el mar! ¿Cómo no?
CANIDIO
¿Por qué en el mar, mi señor?
1392
ANTONIO
Porque allí nos desafía.
ENOBARBO
También mi señor le ha retado a singular combate.
1393
CANIDIO
Cierto es, y a librar el combate en Farsalia,
1394
donde César luchó contra Pompeyo. Pero rechaza
1395
las ofertas que no le sirven de ventaja, como vos
1396
deberíais hacer.
1397
ENOBARBO
Vuestras naves no están bien dotadas.
Los marineros son labradores y arrieros, gentes
1398
reclutadas con prisa y a la fuerza. En la flota de César
1399
hay hombres que lucharon varias veces contra Pompeyo.
1400
Sus barcos son ligeros, pesados los vuestros. ¿Qué deshonra
1401
cae sobre vos si rehusáis hacerle frente en el mar,
1402
cuando estáis mejor preparado por tierra?
1403
ANTONIO
¡Por mar, por mar!
ENOBARBO
Mi noble señor, de ese modo desperdiciáis
1404
la absoluta superioridad de vuestras tropas en tierra,
1405
mermáis vuestro ejército, que en gran parte consiste
1406
de infantes veteranos, renunciáis a poner en práctica
1407
la ciencia de vuestra famosa estrategia, equivocáis
1408
el camino que promete la victoria y, en resumen,
1409
os abandonáis del todo al azar y a la ventura
1410
arriesgando certeza y seguridad.
1411
ANTONIO
¡Lucharé por mar!
CLEOPATRA
Yo tengo sesenta veleros, ninguno pero que los de César.
1412
ANTONIO
Quemaremos las naves que nos sobran;
1413
con el resto bien armado, junto al promontorio de Accio
1414
batiremos a César cuando se acerque. Si fracasamos,
1415
atacaremos entonces por tierra.
1416
(
Entra un Mensajero
)
¿Qué te trae?
MENSAJERO
Es cierta la noticia, señor. Ha sido avistado.
1417
César ha tomado Torina.
1418
ANTONIO
¿Ya está allí en persona? Es imposible;
1419
extraños sería que su ejército hubiera llegado. Canidio,
1420
por tierra dirigiréis nuestras diecinueve legiones
1421
y nuestros doce mil jinetes. Nosotros embarcaremos.
1422
¡Partamos, mi ninfa marina!
1423
(
Entra un Soldado
)
¿Qué ocurre, bravo soldado?
SOLDADO
Noble emperador, no luchéis por mar;
1424
no fiéis de unas tablas podridas. ¿Acaso no son
1425
de fiar esta espada y estas heridas? ¡Que los egipcios
1426
y los fenicios se zambullan como los patos! Nosotros
1427
estamos hechos a combatir de pie sobre la tierra,
1428
y a conquistarla paso a paso.
1429
ANTONIO
Bien, bien...¡Partamos!
(
Salen Antonio, Cleopatra y Enobarbo
)
SOLDADO
¡Por Hércules! Creo que tengo razón.
1430
CANIDIO
La razón es vuestra, soldado, pero todos sus actos
1431
no nacen de su propio poder. Así guiado quien nos guía,
1432
somos hombres en manos de mujeres.
1433
SOLDADO
Vos comandáis
por tierra las legiones y la caballería, ¿no es cierto?
1434
CANIDIO
Marco Octavio y Marco Justeyo dirigen,
1435
con Publícola y Celio, nuestras fuerzas en el mar;
1436
yo detento el mando por tierra, la rapidez de César
1437
excede las previsiones.
1438
SOLDADO
Cuando aún estaba en Roma,
hizo salir sus tropas en pequeñas fracciones para distraer
1439
así a todos los espías.
1440
CANIDIO
¿Su lugarteniente, sabéis quién es?
SOLDADO
Un tal Tauro, según dicen.
1441
CANIDIO
Bien le conozco.
(
Entra un Mensajero
)
MENSAJERO
El Emperador llama a Canidio.
1442
CANIDIO
Estos tiempos están preñados de noticias, y a cada hora
1443
nace una nueva.
1444
ESCENA VIII
(
Entra César [con Tauro] y su ejército en marcha
)
CÉSAR
¡Tauro!
1445
TAURO
¿Mi señor?
1446
CÉSAR
Ningún ataque por tierra. Mantened las fuerzas intactas.
1447
Ninguna batalla hasta que por mar hayamos acabado.
1448
No excedáis las órdenes que aquí constan. Nuestra suerte
1449
se juega en este azar.
1450
(
Salen
)
ESCENA IX
(
Entran Antonio y Enobarbo
)
ANTONIO
Dispongamos nuestras escuadras en aquél flanco de la colina,
1451
a la vista de las tropas de César. Desde aquel lugar
1452
podremos distinguir el número de sus naves,
1453
y proceder en consecuencia.
1454
(
Salen
)
ESCENA X
(
Entran Canidio de una parte con su ejército, de otra Tauro, lugarteniente de César. Cuando han cruzado el escenario, se oye el estrépito de un combate naval. Tocan a retirada. Entra Enobarbo.
)
ENOBARBO
¡Todo perdido, perdido! ¡No puedo mirar!
1455
La Antoniada, nave almirante de Egipto,
1456
gira el timón y huye con sus sesenta barcos!
1457
¡De verlo me duelen los ojos!
1458
(
Entra Escaro
)
ESCARO
¡Por todos los dioses y diosas,
y por todo su concilio!
1459
ENOBARBO
¿Cuál es vuestra aflicción?
ESCARO
La mayor porción del mundo se ha perdido
1460
por mera ineptitud; con un beso decimos adiós
1461
a reinos y provincias...
1462
ENOBARBO
¿Cómo se presenta la lucha?
ESCARO
Para nuestro bando, como los signos de la peste
1463
donde la muerte es cierta. Esa yegua egipcia lujuriosa –
1464
que la lepra la alcance – en mitad de la batalla,
1465
cuando las suertes un par de gemelas parecían,
1466
siendo iguales ambas, o acaso mayor la nuestra,
1467
como huyendo del tábano cual vaca en Junio,
1468
iza las velas y escapa.
1469
ENOBARBO
Eso vi yo también.
Luego mis ojos, enfermos de aquella vista, ya no pudieron
1470
seguir mirando.
1471
ESCARO
En cuanto ella viró la borda,
Antonio, la noble ruina de su hechizo,
1472
bate su ala marina, y como un pato salvaje en celo
1473
deja la lucha en lo más alto para volar tras ella.
1474
Nunca he visto acción tan vergonzosa.
1475
¡Ni sabiduría, ni honor, ni hombría
1476
sufrieron nunca mayor ultraje!
1477
ENOBARBO
¡Ah, maldición!
(
Entra Canidio
)
CANIDIO
A nuestra fortuna en el mar le falta el aire
1478
y se hunde tristemente. Si nuestro general
1479
hubiera sido como sabía, habría ido bien.
1480
¡Pero ha dado con su fuga ejemplo claro
1481
para la nuestra!
1482
ENOBARBO
¡Ah! ¿Estáis todavía por ahí? Buenas noches,
1483
entonces.
1484
CANIDIO
Hacia el Peloponeso han escapado.
ESCARO
Llegar hasta allí es fácil. Iré también y esperaré
1485
lo que luego ocurra.
1486
CANIDIO
Ante César iré a presentar
mis legiones y mis caballos. Ya son seis los reyes
1487
que me enseñan a rendirme.
1488
ENOBARBO
Yo seguiré todavía
la herida suerte de Antonio, aunque mi razón
1489
está en el viento en contra mía.
1490
(
Salen
)
ESCENA XI
(
Entra Antonio con su séquito
)
ANTONIO
¡Escuchad! La tierra me prohíbe hollarla
1491
por vergüenza de sostenerme. Venid, amigos...
1492
Estoy tan de retraso en el mundo que ya
1493
me he perdido para siempre. Tengo un barco,
1494
cargado de oro; quedáoslo, divididlo; huid
1495
y haced la paz con César.
1496
TODOS
¿Huir? Nosotros, jamás.
ANTONIO
Yo mismo he huido, y he enseñado a cobardes
1497
a escapar y a dar la espalda. Marchaos, amigos...
1498
Yo estoy decidido a seguir un camino
1499
donde no os necesito. Vamos, marchaos.
1500
Mi tesoro está en el puerto. Lleváoslo. ¡Ah!
1501
¡He seguido lo que ahora me avergüenzo de mirar!
1502
Hasta mis cabellos se amotinan, pues los blancos
1503
reprochan a los negros por su furia, y éstos a los otros
1504
por su miedo, y su locura. Amigos, marchaos,
1505
tendréis cartas mías a varios amigos, que os harán
1506
más fácil el regreso. Os lo ruego, no os mostréis tristes,
1507
ni discutáis remisos. Seguid el aviso
1508
que mi pesar proclama. Dejad que aquí quede
1509
quien no queda consigo. ¡Al mar, he dicho!
1510
Allí os haré entrega del barco y su tesoro.
1511
Ahora, os lo ruego, dejadme un momento. Os lo ruego,
1512
haced como digo. He perdido el derecho de ordenar,
1513
y por eso os lo ruego. En seguida estaré con vosotros.
1514
(
Se sienta
)
(
Entra Cleopatra, precedida por Carmia, Eros [e Iras]
)
EROS
Vamos, señora, id a él, confortadle.
1515
IRAS
Vamos, majestad, hacedlo.
1516
CARMIA
Hacedlo. ¿Qué otra cosa si no?
1517
CLEOPATRA
Dejad que me siente. ¡Oh, Juno!
1518
ANTONIO
¡No, no, no, no, no!
1519
EROS
¿Veis aquí, mi señor?
1520
ANTONIO
¡Ah! ¡Vergüenza, vergüenza!
1521
CARMIA
¡Señora!
1522
IRAS
¡Señora! ¡Emperatriz!
1523
EROS
¡Señor, señor!
1524
ANTONIO
Sí, mi señor, sí...En Filipos él blandía
1525
su espada como en un baile, mientras yo
1526
me encargaba de Casio, flaco y viejo. Y fui yo
1527
quien dio muerte a Bruto el loco. Él sólo se ocupaba
1528
de dirigir a sus oficiales, y le faltaba experiencia
1529
en los cuadros valerosos de la guerra. Pero ahora...¿Qué más da?
1530
CLEOPATRA
¡Ah, esperad!
1531
EROS
¡La reina, mi señor! ¡La reina!
1532
IRAS
Id a él, señora. Id y habladle.
1533
La vergüenza le tiene fuera de sí.
1534
CLEOPATRA
¿Sí, ya voy! ¡Ah, ayudadme! ¡Oh!
1535
EROS
Alzaos, mi noble señor; la reina se acerca
1536
con gesto abatido. La muerte se la llevaría
1537
si vuestro consuelo no la rescata.
1538
ANTONIO
¡He manchado mi honor y mi fama
1539
con la más vil de las huidas!
1540
EROS
¡Señor, la reina!
ANTONIO
¡Ah, Reina Egipcia! ¿A dónde me llevas? ¿No ves
1541
cómo escondo de tus ojos la vergüenza,
1542
buscando entre las ruinas que ha dejado
1543
tras de sí mi deshonra?
1544
CLEOPATRA
¡Ah, mi señor, mi señor!
Perdona el temor de mis velas. Nunca pensé
1545
que me seguirías.
1546
ANTONIO
Bien sabías, reina de Egipto,
que estaba mi corazón a tu timón amarrado,
1547
y que habrías de arrastrarme. Sobre mi alma
1548
sabías que tienes impero supremo, y que basta
1549
un gesto tuyo para hacer que desoiga la llamada
1550
de los dioses.
1551
CLEOPATRA
¡Perdóname!
ANTONIO
Ahora será preciso
que le envíe a un jovenzuelo humildes proposiciones,
1552
que intrigue astucias y las argucias de la bajeza. ¡Yo,
1553
que con la mitad del mundo jugaba a mi placer,
1554
creando y derribando fortunas! Tú bien sabías
1555
cuál es en mí el dominio de tu conquista,
1556
y que mi espada, débil por mis afectos,
1557
siempre habría de obedecerlos.
1558
CLEOPATRA
¡Perdón, oh, perdón!
ANTONIO
¡Ni una lágrima, digo! Una sola de ellas cuenta
1559
por todo lo vencido y lo perdido, Dame un beso.
1560
Así ya estoy pagado. Le hemos enviado el preceptor.
1561
¿Ha vuelto acaso? Amor, me siento lleno de plomo.
1562
¡Que traigan vino de dentro, y viandas! Sabe la Fortuna
1563
que más la despreciamos cuanto más nos maltrata.
1564
(
Salen
)
ESCENA XII
(
Entran César, Agripa, Dolabela, [y Tidias}, con otros
)
CÉSAR
¡Haced que entre el mensajero de Antonio!
1565
¿Sabéis quién es?
1566
DOLABELA
El preceptor, César, de sus hijos.
Prueba es el estado de su plumaje, si antes nos
1567
manda tan pobre muestra como pluma de sus alas.
1568
No hace muchas lunas le sobraban los reyes
1569
para enviar sus mensajes.
1570
(
Entra el embajador de Antonio
)
CÉSAR
Acercaos. Hablad.
EMBAJADOR
Tal cual me véis me envía Antonio.
1571
Últimamente contaba tan poco en sus planes
1572
como el rocío del alba sobre las hojas de mirto
1573
para el océano.
1574
CÉSAR
Sea. Decid vuestra embajada.
EMBAJADOR
Antonio os saluda como señor de sus fortunas,
1575
y requiere vuestro permiso para vivir en Egipto.
1576
Si rehusarais, su ruego se reduciría, y os suplicaría
1577
licencia para estar vivo entre el cielo y la tierra,
1578
ciudadano de Atenas. Esto en lo que a él respecta.
1579
Así Cleopatra, como homenaje a vuestra grandeza,
1580
se somete a vuestra potestad, y de vos solicita
1581
la corona de los Ptolomeos para sus hijos,
1582
que ahora depende de vuestra gracia.
1583
CÉSAR
Para Antonio
y sus requerimientos no tengo oídos. La reina
1584
no ha de carecer de audiencia ni deseo, con tal
1585
de alejar de Egipto a su infortunado amante
1586
o allí quitarle la vida. Si esto llegada a hacer,
1587
no habrá de rogarme en vano. Esa es mi respuesta.
1588
EMBAJADOR
¡Que la Fortuna te siga!
1589
CÉSAR
Conducidle a través de las tropas.
(
Sale el Embajador
)
Ahora es el tiempo de probar tu elocuencia. Prepárate.
1590
Separa de Antonio a Cleopatra. Véncela con promesas
1591
que le ofrezcas en mi nombre. Añade a lo que te pida,
1592
lo que quieras inventarte. No son fuertes las mujeres
1593
cuando su dicha es completa; en la miseria incluso
1594
la virgen vestal perjuraría. Pon a prueba tu astucia, Tidias.
1595
Dicta tú mismo el precio de tus molestias; para nos
1596
ley será lo que pidas.
1597
TIDIAS
César, ya marcho.
CÉSAR
Observa cómo lleva Antonio su desgracia,
1598
y lo que pueda deducirse de su actitud
1599
en todos sus movimientos.
1600
TIDIAS
Así haré, César.
(
Salen
)
ESCENA XIII
(
Entran Cleopatra, Enobarbo, Carmia e Iras
)
CLEOPATRA
¿Qué podemos hacer, Enobarbo?
1601
ENOBARBO
Pensar, y morir.
CLEOPATRA
¿Es de Antonio, o es mía, la culpa en esto?
1602
ENOBARBO
De Antonio sólo, por ceder a sus deseos
1603
el dominio de su razón. ¿Y qué si huisteis
1604
de las fauces de aquella guerra, cuando todas sus líneas
1605
se espantaban entre sí? ¿Por qué tuvo que seguiros?
1606
El ardor de sus afectos no debió entonces
1607
arrebatarle su deber de capitán, en tal momento,
1608
cuando medio mundo al otro medio se enfrentaba
1609
por mera causa suya. Mayor vergüenza que su ruina
1610
fue la de seguir la huída de vuestras banderas,
1611
ante el asombro de sus naves.
1612
CLEOPATRA
Callad, os lo ruego.
(
Enta el Embajador, con Antonio
)
ANTONIO
¿Es esa su respuesta?
1613
EMBAJADOR
Sí, mi señor.
1614
ANTONIO
La reina tendrá entonces su indulgencia, si consiente
1615
en entregarme.
1616
EMBAJADOR
Eso ha dicho.
ANTONIO
Informad a la reina:
enviadle esta cabeza canosa al joven César
1617
y os colmará hasta el fondo vuestros deseos
1618
con reinos.
1619
CLEOPATRA
¿Vuestra cabeza, mi señor?
ANTONIO
Volved donde el César, y decidle que luce la fresca rosa
1620
de la juventud, y que el mundo por ello de él espera
1621
alguna hazaña singular. Que su tesoro, sus naves, sus legiones
1622
podrían tener un cobarde por dueño, y que sus ministros
1623
tanto lograrían comandados por un niño como ahora
1624
bajo el mando de César. Decid que por tanto le desafío
1625
a despojarse de su ventaja, feliz si comparada
1626
con mi declive, y a medirse con nos, espada contra espada,
1627
el uno contra el otro. ¡Por escrito! ¡Seguidme!
1628
(
[Salen Antonio y el Embajador]
)
ENOBARBO
¡Ya! ¡Bien probable! ¡César, altísimo general,
1629
hace girar su fortuna y hace de sí espectáculo
1630
contra un espadachín! El juicio de los hombres
1631
no es sino el de su fortuna, y las apariencias
1632
se llevan consigo las calidades que ocultan
1633
para sufrir igual suerte. ¿Y aún quiere soñar,
1634
un hombre de su mesura, que el glorioso César
1635
responde a sus vaciedades! ¡Ah, César! ¡Has sojuzgado
1636
también su entendimiento!
1637
(
[Entra un Sirviente]
)
SIRVIENTE
Un mensajero de César.
CLEOPATRA
¿Cómo? ¿Sin más ceremonia? ¿Veis, damas mías?
1638
La rosa caída no quieren olerla
1639
quienes se inclinaban ante la flor. ¡Hacedle entrar!
1640
(
Sale el Sirviente
)
ENOBARBO
Mi honradez y yo hemos comenzado a discutir.
1641
La lealtad que se le presta a un necio nos convierte
1642
en locos fieles; también es cierto: quien persevera
1643
y acompaña la desgracia de su señor vencido,
1644
conquista a quien conquistó su amo
1645
se gana un puesto en la historia.
1646
(
Entra Tidias
)
CLEOPATRA
¿El deseo de César?
TIDIAS
Oídlo aparte.
1647
CLEOPATRA
No hay sino amigos. Hablad sin miedo.
TIDIAS
¿Son también amigos de Antonio?
1648
ENOBARBO
Necesita tantos, señor, como tiene César,
1649
o no nos necesita. Si a César le place, nuestro señor
1650
correrá para ser su amigo. Y nosotros, como sabéis,
1651
somos de quien es él, es decir, de César.
1652
TIDIAS
Cierto.
Así es entonces, famosa reina, que César os encarece
1653
a no considerar la situación que os atañe
1654
sin reparar en César.
1655
CLEOPATRA
Palabras regias. Seguid.
TIDIAS
Sabe que si abrazasteis a Antonio, no fue tanto
1656
por amor de él como de su temor.
1657
CLEOPATRA
¡Oh!
TIDIAS
Así, las heridas que han marcado vuestro honor
1658
como manchas impuestas las compadece,
1659
y no como merecidas.
1660
CLEOPATRA
César es un dios, y sabe
cuál es la verdad. Mi honra no fue entregada,
1661
sino tomada por la fuerza.
1662
ENOBARBO
Para convencerme
he de saberlo de Antonio. ¡Ah, mi señor! ¡Hacéis tanta agua
1663
que no podemos sino dejar que os hundáis:
1664
os abandona quien más os ama!
1665
(
Sale Enobarbo
)
TIDIAS
¿Qué he de pedir
en vuestro nombre a César? Él se complace en rogaros
1666
que le roguéis conceder. Mucho le placería
1667
que en sus formas vierais un bastón
1668
donde apoyaros. Y aumentaría su placer
1669
si por mí supiera que habéis dejado a Antonio
1670
para acogeros bajo su abrigo y la protección
1671
del señor del universo.
1672
CLEOPATRA
¿Cómo os llamáis?
TIDIAS
Tidias es mi nombre.
1673
CLEOPATRA
Gentil mensajero,
responded al gran César en nombre mío
1674
que yo beso su mano victoriosa. Decidle que estoy dispuesta
1675
a entregar a sus pies de rodillas mi corona.
1676
Decid que en su voz por todos acatada espero oír
1677
la suerte de Egipto.
1678
TIDIAS
Tomáis la senda más noble.
Cuando combaten unidas fortuna y sabiduría,
1679
y esta se propone hacer lo que hacerse puede
1680
no hay azar que la detenga. Concededme gracia para dejar
1681
mi homenaje en vuestra mano.
1682
CLEOPATRA
El padre de vuestro César,
cuando soñaba conquistas de reinos, solía
1683
posar sus labios en esta mano indigna,
1684
como besos que llovieran.
1685
(
Entran Antonio y Enobarbo
)
ANTONIO
¿Y esos favores? ¡Por Júpiter tronante!
¿Tú, quién eres, canalla?
1686
TIDIAS
No hago sino representar
las órdenes del mayor de los hombres, y el más digno
1687
que pueda ser obedecido.
1688
ENOBARBO
Seréis azotado.
ANTONIO
¡Ven aquí! ¡Ah, rapaz carroñera! ¡Por los dioses y los diablos,
1689
mi autoridad se desvanece! Antes, cuando gritaba “¡Eh!”,
1690
como niños en tropel, los reyes saltaban y se empujaban
1691
al contestar “¡A vuestras órdenes, señor!” ¿No tienes oídos?
1692
Soy Antonio todavía. Llevaos a este bribón, y azotadlo.
1693
(
Entra un sirviente.
)
ENOBARBO
Mejor sería jugar con el cachorro de un león
1694
que con uno viejo y moribundo.
1695
ANTONIO
¡Por la luna y las estrellas!
¡Azotadle! Si a veinte de los mayores tributarios
1696
que se inclinan ante César los descubriera
1697
haciendo zalamerías con la mano de...¿Cómo se llama,
1698
si era antes Cleopatra? ¡Vosotros, azotadle,
1699
hasta que le veáis torcer el gesto como un niño,
1700
y suplique piedad a gritos! ¡Lleváoslo de aquí!
1701
TIDIAS
¡Marco Antonio...!
1702
ANTONIO
¡Fuera con él! Y cuando le hayáis azotado,
traedlo aquí otra vez. Este canalla ha de llevar
1703
un mensaje nuestro a César.
1704
Salen con Tidias Cuando te conocí ya estabas medio maldita, ¿verdad?
1705
¿He dejado intacta mi almohada en Roma,
1706
he renunciado a tener descendencia legítima
1707
de una joya entre las mujeres, para verme burlado así
1708
mientras tú persigues criados?
1709
CLEOPATRA
Mi buen señor...
ANTONIO
Siempre has sido falsa y voluble.
1710
Pero al endurecernos en nuestros vicios – ah,
1711
cuánta miseria – los dioses sellan nuestros ojos,
1712
enturbian nuestro juicio en nuestro propio cieno,
1713
nos hacen sentir orgullo de nuestras faltas, y ríen al vernos
1714
pavonear hacia la ruina.
1715
CLEOPATRA
¡Oh! ¿A esto hemos llegado?
ANTONIO
Te encontré como un bocado, ya frío en el plato
1716
de César muerto. ¿Qué digo? No eras sino las sobras
1717
de Cneo Pompeyo. ¿Y qué otras en celo,
1718
escondidas a la memoria del pueblo, habrás elegido
1719
para jugar con tu lujuria? Ahora tengo por cierto
1720
que no sabes qué cosa es la temperancia, aunque creas
1721
poder imaginarla.
1722
CLEOPATRA
¿Por qué dices todo esto?
ANTONIO
¡Permitir que un canalla busca recompensas
1723
que dice “¡Dios os lo pague!” se tome libertades
1724
con tu mano, mi compañera de juegos, sello real,
1725
y prenda de nobles corazones! ¡Ah! ¡Quisiera estar
1726
en la colina de Basán, para rugir con más fuerza
1727
que cualquier rebaño de cornudos!¡Salvajes son mis motivos,
1728
y proclamarlos con palabras corteses sería como decirle
1729
al verdugo que me ata la soga al cuello que le agradezco
1730
su gentileza para conmigo! – ¿Le habéis azotado?
1731
(
Entra un Sirviente con Tidias
)
SIRVIENTE
A conciencia, mi señor.
1732
ANTONIO
¿Ha gritado? ¿Pidió perdón?
PRIMER SIRVIENTE
Pidió gracia.
1733
ANTONIO
Si tu padre vive todavía, que se arrepienta
1734
de que no seas su hija. Y tú laméntate
1735
de haber seguido a César en su triunfo, pues por seguirle
1736
has sido azotado. De ahora en adelante,
1737
que la mano blanca de una dama te cause fiebres,
1738
y tiembles sólo con mirarla. Vuelve a César,
1739
y cuéntale tu recibimiento. Mira bien que sepa
1740
que consigue irritarme con esos aires que muestra
1741
de soberbia y desdén, insistiendo en lo que soy,
1742
como si no supiera lo que fui. Consigue irritarme.
1743
Y ahora es bien fácil conseguirlo, ahora
1744
que mi estrella propicia, antaño mi guía fiel,
1745
ha dejado su órbita vacía, y vierte su fuego
1746
en el abismo del infierno. Si le disgusta esto
1747
que digo, y lo que he hecho, recuérdale que dispone
1748
de Hiparco, esclavo mío liberto, a quien puede
1749
a su placer azotar, o colgar, o dar tormento,
1750
como elija, para resarcirse. ¡Pídeselo tú!
1751
¡Vete con tus jirones! ¡Fuera de aquí!
1752
(
Sale Tidias
)
CLEOPATRA
¿Has terminado?
1753
ANTONIO
¡Ah! ¡Nuestra luna terrenal
se ha eclipsado, y ahora sólo promete
1754
la caída de Antonio!
1755
CLEOPATRA
Esperaré lo que tarde.
ANTONIO
Para adular a César, ¿has de cambiar miradas
1756
con uno que le cierra los botones?
1757
CLEOPATRA
¿Aún no me conoces?
ANTONIO
¿Vuestro corazón de hielo?
1758
CLEOPATRA
¡Ah, querido mío, si así fuera
que de mi frío corazón engendre el hielo granizo,
1759
y que nazca envenenado! ¡Que la primera piedra
1760
caiga sobre mi cuello, y que al fundirse se disuelva
1761
con ella mi vida! ¡Que la segunda alcance a Cesarión,
1762
y así, una tras otra, hasta que la memoria de mi vientre,
1763
en compañía de todos mis egipcios valerosos,
1764
al deshacerse los copos que dispara la tormenta,
1765
yazcan insepultos, para que las moscas y mosquitos del Nilo
1766
los entierren como presa!
1767
ANTONIO
Así estoy satisfecho.
César se ha establecido en Alejandría, y allí
1768
he de oponerme a su suerte. Nuestras tropas en tierra
1769
han resistido noblemente, nuestra flota dispersa
1770
se ha reagrupado, y navega de nuevo amenazante.
1771
¿Dónde has estado, corazón mío? ¿Me oyes, mi amor?
1772
Si del campo de batalla he de regresar algún día
1773
para besar estos labios, vendré cubierto de sangre.
1774
Yo, y mi espada ganaremos la fama de nuestra crónica.
1775
Hay esperanza todavía.
1776
CLEOPATRA
¡Ahora eres mi valiente señor!
ANTONIO
Triples serán mis músculos, mi corazón, mi aliento,
1777
y lucharé con furia maligna. Cuando mis horas
1778
eran dulces y afortunadas, había quienes salvaban
1779
sus vidas haciéndome gracias. Ahora apretaré los dientes,
1780
y al oscuro infierno arrojaré a quien me detenga. ¡Ven,
1781
celebremos otra noche todavía! ¡Haced que vengan
1782
todos mis tristes capitanes! ¡Alcemos las copas una vez más,
1783
y burlémonos de la medianoche!
1784
CLEOPATRA
Es mi cumpleaños.
Había pensado festejarlo sin dispendios. Pero si mi señor
1785
es Antonio otra vez, yo seré Cleopatra.
1786
ANTONIO
Todavía saldremos con bien.
1787
CLEOPATRA
¡Llamad a los nobles capitanes de mi señor!
1788
ANTONIO
¡Llamadlos, queremos hablarles! Esta noche ha de beber
1789
hasta que el vino asome por sus cicatrices. Ven, mi reina,
1790
aquí queda savia todavía. En la próxima batalla,
1791
haré que la muerte me ame; seré buen rival
1792
de su guadaña pestilente.
1793
(
Salen
)
ENOBARBO
Ahora será más fulminante que el rayo. Estar furioso
1794
es perder el miedo del miedo, y en esa condición
1795
a picarle al halcón la paloma se atreve. Veo todavía
1796
que la merma del cerebro de nuestro capitán
1797
la restaura el corazón. Cuando el valor hace presa del juicio
1798
se come la espada con que combate. Yo he de buscar
1799
la manera de abandonarlo.
1800
(
Sale
)
Acto IV
ESCENA I
(
Entran César, Agripa y Mecenas, con su ejército; César, leyendo una carta
)
CÉSAR
Dice que soy un niño, y me reprueba como si tuviera
1801
poder para echarme de Egipto. A mi mensajero
1802
lo ha mandado azotar, y a mí en persona me desafía:
1803
“César contra Antonio”. Ese viejo ha de saber
1804
que tengo otros planes para morir; mientras tanto
1805
me río de sus amenazas.
1806
MECENAS
Tenga César presente
que cuando un gran hombre se enfurece se sabe acorralado
1807
y su caída inminente. No le deis respiro, y ahora
1808
sacad provecho de su confusión. Nunca fue la ira
1809
buen centinela de sí misma.
1810
CÉSAR
Sepan nuestros oficiales
que de librar mañana la última de muchas batallas
1811
tenemos intención. En nuestras filas contamos
1812
con soldados que solían servir a Marco Antonio
1813
suficientes para prenderlo. Ved que así se haga,
1814
y que haya fiestas para la tropa. Víveres nos sobran,
1815
y se han merecido el gasto. ¡Pobre Antonio!
1816
(
Salen
)
ESCENA II
(
Entran Antonio, Cleopatra, Enobarbo, Carmia, Iras y Alexas, con otros
)
ANTONIO
¿No quiere entonces luchar conmigo, Domicio?
1817
ENOBARBO
No.
ANTONIO
¿Por qué no habría de hacerlo?
1818
ENOBARBO
Piensa que siendo su fortuna veinte veces mejor,
1819
son veinte contra uno.
1820
ANTONIO
Mañana, soldado, combatiré
por mar o por tierra; o habré de seguir con vida,
1821
o habré de bañar muriendo mi honor en la sangre
1822
que lo resucite. ¿Lucharás mañana con coraje?
1823
ENOBARBO
Con cada golpe gritaré: “¡O todo o nada!”
1824
ANTONIO
Bien dicho. Vamos.
¡Haced que vengan mis sirvientes! ¡Seremos esta noche
1825
Entran tres o cuatro sirvientes espléndidos en la cena! Tú, dame la mano...
1826
Has sido siempre honrado. Y tú también lo fuiste...
1827
Y tú... Y vosotros... Me habéis servido todos bien,
1828
y reyes tuvisteis por compañeros.
1829
CLEOPATRA
¿Qué significa esto?
ENOBARBO
Una de las extravagancias que en la mente hace prender
1830
la desdicha.
1831
ANTONIO
Tú también has sido honesto.
¡Ah, si pudiera convertirme en tantos hombres
1832
y os unierais vosotros todos juntos en un solo
1833
Antonio! ¡Así podría serviros con tanto cuidado
1834
como habéis hecho vosotros!
1835
TODOS
¡No lo quieran los dioses!
ANTONIO
Bien, queridos amigos, servidme también esta noche.
1836
No escatiméis las copas, y tratadme con el respeto
1837
que os merecía mi imperio cuando era como vosotros
1838
y obedecía también mis órdenes.
1839
CLEOPATRA
Pero, ¿qué pretende?
ENOBARBO
Hacer llorar a sus fieles.
1840
ANTONIO
Atendedme esta noche.
Quizá sea éste el último de vuestros deberes;
1841
tal vez no me veáis ya nunca más, o si acaso,
1842
de mí una sombra mutilada. Quién sabe si mañana
1843
serviréis a otro dueño. Ahora os miran mis ojos
1844
como si fuera a despedirme. ¡Mis buenos amigos!
1845
No puedo despediros; como señor vuestro quedo
1846
esposado a vuestro fiel servicio hasta la muerte.
1847
Atendedme por dos horas esta noche, no os pido más,
1848
y que los dioses os recompensen.
1849
ENOBARBO
¿Qué hacéis, señor?
¿Para qué queréis desconsolarnos? Mirad cómo lloran.
1850
¡Y yo, que soy un asno, con los ojos llenos de cebolla!
1851
¡Qué vergüenza! ¿En mujeres quieres trocarnos?
1852
ANTONIO
¡Ja, ja, ja!
¡Que la bruja se me lleve si esa fuera mi intención!
1853
Crezca la gracia donde caen esas lágrimas, amigos generosos.
1854
Doloroso en exceso es el sentido que dais a mis palabras.
1855
Yo sólo os hablaba para confortaros, tan sólo quería
1856
que antorchas incendiarais esta noche. Confiad, amigos,
1857
pues mañana espero salir con bien, y poder guiaros
1858
allí donde me aguarda una vida victoriosa
1859
antes que la muerte, y el honor. Venid todos. Cenemos,
1860
y ahoguemos todo cuidado.
1861
(
Salen
)
ESCENA III
(
Entra un escuadrón de soldados
)
PRIMER SOLDADO
Buenas noches, hermano. Mañana es el día.
1862
SEGUNDO SOLDADO
De algún modo se decidirá. ¡Que te vaya bien!
1863
¿No has oído nada extraño por las calles?
1864
PRIMER SOLDADO
Nada. ¿Sucede algo?
1865
SEGUNDO SOLDADO
Serán sólo rumores. ¡Que tengas buena noche!
1866
PRIMER SOLDADO
¡Buenas noches!
1867
(
Aparecen otros soldados
)
SEGUNDO SOLDADO
¡Estad alerta, soldados!
PRIMER SOLDADO
¡Y vosotros! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!
1868
(
Se colocan en los extremos del escenario
)
SEGUNDO SOLDADO
Este es nuestro puesto. Y si mañana
1869
le va bien a nuestra flota, tengo toda la esperanza
1870
que los de tierra resistirán.
1871
PRIMER SOLDADO
Es valiente nuestro ejército,
y dispuesto a todo.
1872
(
Música de clarines bajo el escenario
)
SEGUNDO SOLDADO
¡Silencio! ¿Qué ruido es ese?
PRIMER SOLDADO
¡Escucha!
SEGUNDO SOLDADO
¿Has oído?
1873
PRIMER SOLDADO
Música en el aire.
TERCER SOLDADO
¡Viene de bajo tierra!
CUARTO SOLDADO
¿Es buen augurio, no?
1874
TERCER SOLDADO
No.
PRIMER SOLDADO
¡Silencio, digo!
¿Qué puede significar esto?
1875
SEGUNDO SOLDADO
Es obra del dios Hércules, que Antonio veneraba,
1876
y que ahora abandona.
1877
PRIMER SOLDADO
Vayamos a ver si los otros centinelas
oyeron lo que hemos oído.
1878
SEGUNDO SOLDADO
¿Qué hay, compañeros?
(
Hablan entre sí.
)
TODOS
Qué hay?
¿Qué sucede? ¿Habéis oído eso?
1879
PRIMER SOLDADO
Sí. ¿No es extraño?
TERCER SOLDADO
¿Habéis oído, compañeros? ¿Habéis oído?
1880
PRIMER SOLDADO
Sigámoslo hasta donde permitan nuestros puestos
1881
y veamos cómo termina.
1882
TODOS
Sea. Pero es extraño...
(
Salen
)
ESCENA IV
(
Entran Antonio y Cleopatra, [Carmia] y otros
)
ANTONIO
¡Eros! ¡Mi armadura! ¡Eros!
1883
CLEOPATRA
Duerme un poco más...
ANTONIO
No, mi dulce. ¡Eros, quiero mi armadura! ¡Eros!
1884
Entra Eros Venid, compañero. Vestidme con vuestros hierros.
1885
Si no está hoy la fortuna con nosotros, que sea
1886
porque la desafiamos. Vamos.
1887
CLEOPATRA
Quiero ayudar yo también.
¿Para qué sirve esto?
1888
ANTONIO
Deja eso, déjalo estar, que tú cuidas
las armas de mi corazón. No, no es así... Aquí, aquí...
1889
CLEOPATRA
Deja, déjame ayudarte. Así, ahora ya está.
1890
ANTONIO
Bien, bien,
el triunfo nos espera. ¿habéis visto, amigo mío?
1891
Id ahora a preparar vuestra armadura.
1892
EROS
En seguida, mi señor.
1893
CLEOPATRA
¿No está esto bien abrochado?
1894
ANTONIO
Espléndidamente.
Quien esto desabroche, sin que yo elija
1895
desatarla por reposarme, escuchará una tormenta.
1896
¡Eros, sois torpe, y mi reina es caballero
1897
en esto más diestro que vos! Daos prisa!
1898
¡Amor, si pudieras ver hoy mis guerras, y entendieras
1899
de regias obligaciones, verías trabajar
1900
a un artesano!
1901
Entra un soldado armado ¡Buenos días! ¡Bienvenido!
Por tu aspecto se diría que conoces el oficio de la guerra.
1902
Para el deber que nos place nos levantamos temprano
1903
y madrugamos con gusto.
1904
SOLDADO
Mil soldados, señor,
aunque temprano sea, han ceñido ya sus armas
1905
y os esperan a las puertas.
1906
(
Una orden. Suenan trompetas
)
(
Entran capitanes y soldados
)
CAPITÁN
¡Hermosa es la mañana! ¡Buenos días, mi general!
1907
TODOS
¡Buenos días, general!
1908
ANTONIO
¡Buen augurio, mis muchachos!
Esta mañana, como el ánimo de un joven
1909
dispuesto a hacerse notar, comienza temprano.
1910
Así, eso es... Vamos dadme eso... Aquí... ¡Bien, ya está!
1911
¡Adiós, mi señora! Sea cual fuere mi suerte,
1912
este es un beso de soldado. Humillante,
1913
y digno de vergonzosa reprobación sería
1914
detenerse en cumplidos más formales. He de dejarte
1915
ahora, como si fuese de acero. ¡Los que han de luchar,
1916
que me sigan de cerca! ¡Yo he de guiaros! ¡Adiós!
1917
(
Salen Antonio, Eros, capitanes y soldados
)
CARMIA
¿Queréis retiraros a vuestra estancia?
1918
CLEOPATRA
Acompañadme.
¡Con qué gallardía avanza! ¡Ojalá pueda con César
1919
en combate singular decidir esta gran guerra!
1920
Entonces, Antonio... Pero ahora... ¡Bien, vayamos!
1921
(
Salen
)
ESCENA V
(
Suenan trompetas. Entran Antonio y Eros, [y un soldado]
)
SOLDADO
¡Que los dioses le concedan un día feliz a Antonio!
1922
ANTONIO
¡Si tú y tus heridas me hubierais convencido entonces
1923
a combatir por tierra!
1924
SOLDADO
De haber obrado así,
los reyes que se han rebelado, y el soldado
1925
que esta mañana ha huido, seguirán todavía
1926
vuestros pasos.
1927
ANTONIO
¿Quién ha huido esta mañana?
SOLDADO
¿Quién?
Alguien siempre cercano a vos. Si llamáis a Enobarbo
1928
no ha de escucharos, o desde el campo de César os diría
1929
que ya no es uno de los vuestros.
1930
ANTONIO
¿Qué dices?
SOLDADO
Señor,
está con César.
1931
EROS
No ha llevado, señor, consigo
baúles ni pertenencias.
1932
ANTONIO
¿Se ha marchado?
SOLDADO
Ciertamente.
ANTONIO
Id, Eros, y haced que le envíen sus pertenencias.
1933
Encargaos vos de que nada falte, y escribidle
1934
un saludo cortés de despedida. Yo firmaré la carta.
1935
Decidle que deseo que nunca más encuentre causa
1936
para cambiar de dueño. ¡Ah! ¡Pensar que mi fortuna
1937
corrompe a los hombres de bien! ¡Apresuraos!¡Enobarbo!
1938
(
Salen
)
ESCENA VI
(
Trompetas. Entran Agripa, César, con Enobarbo, y Dolabela
)
CÉSAR
Adelantaos, Agripa, y dad comienzo a la batalla.
1939
Es deseo nuestro que Antonio sea capturado vivo.
1940
Hacedlo saber a todos.
1941
AGRIPA
¡Así se hará, César!
(
[Sale]
)
CÉSAR
Se acerca el tiempo de la paz universal.
1942
Si el día nos es propicio, en las tres ramas del mundo
1943
lucirá libre un único olivo.
1944
(
Entra un mensajero
)
MENSAJERO
Antonio ha llegado
al campo de batalla.
1945
CÉSAR
Id donde Agripa y decidle
que disponga en la vanguardia a los desertores.
1946
Así Antonio pensará que malgasta su furia
1947
contra sí mismo.
1948
(
Salen todos [excepto Enobarbo]
)
ENOBARBO
Alexas le traicionó. Fue enviado a Judea para tratar
1949
asuntos por cuenta de Antonio, y allí persuadió
1950
al gran Herodes para inclinarse de parte de César,
1951
y abandonar a Antonio, su señor. En pago de sus afanes
1952
César le mandó colgar. Canidio, y los demás
1953
que despertaron, tiene empleo, pero ninguno
1954
es digno de honorable confianza. He obrado mal,
1955
y ahora me acuso con tanta amargura
1956
que no volveré a tener gozo.
1957
(
Entra un soldado de César
)
SOLDADO
¡Enobarbo! Antonio
os envía todas vuestras pertenencias, a las que añade
1958
el regalo de su generosidad. Ha llegado el mensajero
1959
bajo mi custodia, y está ahora mismo ante vuestra tienda
1960
descargando las monturas.
1961
ENOBARBO
Quedáoslo vos...
SOLDADO
¡Nada de bromas, Enobarbo!
1962
Lo que os digo es verdad; y mejor si escoltáis al portador
1963
hasta que salga del campamento. He de cumplir órdenes,
1964
o yo mismo lo hubiera hecho. Vuestro emperador
1965
sigue siendo como Júpiter.
1966
(
Sale
)
ENOBARBO
Yo sólo soy un villano en la tierra,
1967
y nadie lo siente tanto como yo. ¡Ah, Antonio,
1968
mina generosa! ¿Cómo habrías pagado
1969
mi mejor servicio, si así mis torpezas
1970
con oro respondes? ¡Me rompe el corazón!
1971
Si la angustia al punto no lo quiebra, llegará más veloz
1972
otro pensamiento a rematarlo, pero esta angustia se bastará.
1973
¿Luchar contra ti? No, no, mejor saldré a buscar
1974
alguna fosa donde caer muerto. Inmundo final merece
1975
la parte final de mi vida.
1976
(
Sale
)
ESCENA VII
(
Corneta, tambores y trompetas. Entra Agripa
)
AGRIPA
¡Atrás! ¡Retirada! ¡Nos estamos arriesgando demasiado!
1977
El propio César tiene trabajo, y la opresión que sufrimos
1978
excede lo que esperábamos.
1979
(
Sale
)
(
Suenan cornetas. Entran Antonio y Escaro, herido
)
ESCARO
¡Ah, mi valiente emperador! ¡Se ha luchado esta batalla!
1980
Si hubiera sido así desde el principio, les habríamos devuelto
1981
a casa con vendas en las cabezas.
1982
ANTONIO
Pierdes mucha sangre.
ESCARO
Tenía aquí una herida trazada a lo largo
1983
pero ahora tiene forma de cruz.
1984
(
Tocan a retirada en la distancia
)
ANTONIO
Se están retirando.
ESCARO
Les perseguiremos hasta los huecos de las letrinas.
1985
Aún me queda sitio para seis cuchilladas más.
1986
(
Entra Eros
)
EROS
Les hemos vencido, señor, y nuestra ventaja
1987
es digna de una gran victoria.
1988
ESCARO
Vamos a correrles las espaldas.
Les cogeremos por detrás, como a las liebres.
1989
Es un gusto dar zarpazos a los que huyen.
1990
ANTONIO
Tendrás recompensa
por el ánimo de tu consuelo, y diez veces más
1991
por tu valentía. Ven conmigo.
1992
ESCARO
Os seguiré a la pata coja...
(
Salen
)
ESCENA VIII
(
Suena la corneta. Entra Antonio, en formación, con Escaro y otros soldados
)
ANTONIO
Le hicimos retroceder hasta su campamento. Que alguien
1993
se adelante y que informe a la reina de nuestras gestas.
1994
Mañana, antes que el sol pueda vernos, habremos de verter
1995
la sangre que hoy ha escapado. Os doy gracias a todos,
1996
pues fueron fuertes vuestros brazos, y habéis combatido
1997
no como quien sirve la causa ajena, sino tal si fuera
1998
tan vuestra como era mía. Todos habéis emulado a Héctor.
1999
Entrad en la ciudad, abrazad a vuestras esposas y amigos,
2000
y relatadles vuestras proezas, mientras con lágrimas de gozo
2001
lavan la sangre de vuestras heridas, y curan con sus besos
2002
vuestras honrosas cicatrices.
2003
(
Entra Cleopatra
)
[A Escaro] Dame la mano.
A esta gran encantadora encomiendo tus actos
2004
para que su gratitud te bendiga. ¡Oh, vos, día del mundo,
2005
encadenaos a mi cuello, saltad con todos vuestros ropajes
2006
hasta mi corazón, atravesando el metal de mi armadura, y allí
2007
en sus latidos cabalgad triunfante!
2008
CLEOPATRA
Señor de señores,
¡Valentía infinita la vuestra! ¿Regresáis sonriendo
2009
y libre de la gran trampa del mundo?
2010
ANTONIO
Ruiseñor mío,
les hemos empujado hasta sus camas. ¿Lo ves, chiquilla?
2011
Aunque el viejo gris se entromete con mis cabellos castaños,
2012
aún puede este cerebro nutrir mis nervios y superar
2013
en un tanto al de un joven. Mirad a este hombre;
2014
conceded a sus labios el favor de vuestra mano:
2015
¡Besadla, mi guerrero! Hoy en combate se ha batido
2016
como un dios que por odio del hombre hiciera estragos
2017
tomando del hombre la forma.
2018
CLEOPATRA
Yo os daré, amigo mío,
una armadura en oro forjada, que fue de un rey.
2019
ANTONIO
La merecería, aunque fuera ornada de rubíes,
2020
tal el carro divino de Febo. Dadme la mano.
2021
Haremos por Alejandría desfile jubiloso,
2022
luciendo como sus dueños nuestros escudos maltrechos.
2023
Si en nuestro gran palacio espacio hubiera
2024
para alojar a todo este ejército, cenaríamos todos juntos,
2025
y brindaríamos a destajo por la suerte de mañana,
2026
que promete regios peligros. ¡Que las trompetas
2027
de bronce ensordezcan los oídos de la ciudad,
2028
y que su estrépito redoblen los tamboriles!
2029
¡Así los cielos y la tierra resonarán con sus ecos,
2030
para aplaudir nuestra llegada!
2031
(
Salen
)
ESCENA IX
(
Entra un Centinela, con otros guardias. Les sigue Enobarbo
)
CENTINELA
Si no llega el relevo al terminar esta hora
2032
volveremos al cuerpo de guardia. La noche
2033
es limpia, y dicen que entraremos en batalla
2034
a la segunda hora de la mañana.
2035
PRIMER SOLDADO
Mal día fue ayer
para nosotros...
2036
ENOBARBO
¡Que la noche sea mi testigo...
SEGUNDO SOLDADO
¿Quién es aquel hombre?
2037
PRIMER SOLDADO
¡No te muevas! ¡Escuchemos!
ENOBARBO
¡Por testigo os tengo, sagrada luna!
2038
Cuando los traidores sean recordados con desprecio
2039
en la memoria de las crónicas, el pobre Enobarbo
2040
ante vos se arrepintió.
2041
CENTINELA
¿Enobarbo?
SEGUNDO SOLDADO
¡Silencio, espera!
¡Sigamos escuchando!
2042
ENOBARBO
¡Oh, reina soberana de la fiel melancolía!
2043
¡Destila sobre mí el húmedo veneno de la noche!
2044
Y así la vida, rebelde tenaz a mis deseos,
2045
se despegará por fin de mí. ¡Arroja di corazón
2046
contra el filo pétreo de mi culpa, que resecado
2047
ya de tanto dolor, se romperá en mil pedazos
2048
con todas las angustias de la mente! ¡Ah, Antonio,
2049
tú, más noble que infame es mi traición,
2050
perdóname en lo que a ti concierne,
2051
pero que el mundo me señale en su registro
2052
como a traidor de su dueño y fugitivo.
2053
¡Oh, Antonio, Antonio!
2054
PRIMER SOLDADO
¡Vamos! ¡Intentemos hablarle!
CENTINELA
Espera. Oigamos qué dice. Podría ser algo
2055
de interés para César.
2056
SEGUNDO SOLDADO
Esperemos... Pero se duerme...
CENTINELA
Más bien se desmaya... Su plegaria no era la mejor
2057
para invocar el sueño.
2058
PRIMER SOLDADO
¡Acerquémonos!
SEGUNDO SOLDADO
¡Despertad, señor, despertad! ¡Hablad!
2059
PRIMER SOLDADO
¿Nos oís, señor?
CENTINELA
La mano de la muerte le ha apresado.
2060
Tambores en la distancia Escuchad: los tambores
apenas despiertan a los que duermen. Llevémosle
2061
al cuerpo de guardia; es todo un personaje, y nuestra hora
2062
está ya cumplida.
2063
SEGUNDO SOLDADO
¡Vamos, entonces! A lo mejor vuelve en sí.
2064
(
Salen
)
ESCENA X
(
Entran Antonio y Escaro, con su ejército
)
ANTONIO
Hoy se preparan para atacarnos por mar;
2065
no les place encontrarnos en tierra.
2066
ESCARO
¡Por ambos frentes, mi señor!
ANTONIO
¡Así presentaran batalla en el fuego, o en el aire; también allí
2067
les encontraríamos! Mas ya está dispuesto: la infantería
2068
permanecerá sobre las colinas que rodean la ciudad
2069
bajo nuestro mando. Por mar ya conocen las órdenes:
2070
han partido ya de puerto.
2071
De allí podremos descubrir sus intenciones,
2072
y vigilar sus intentos.
2073
(
Salen
)
ESCENA XI
(
Entra César, con su ejército
)
CÉSAR
A menos que nos obliguen, nos quedaremos en tierra.
2074
Conseguiremos resistir, según juzgo, pues ha dispuesto
2075
sus fuerzas mejores en sus galeras. ¡A las llanuras!
2076
¡Tratemos de mantener las posiciones!
2077
(
Salen
)
ESCENA XII
(
Corneta en la distancia, como en batalla naval. Entran Antonio y Escaro
)
ANTONIO
No han llegado a encontrarse todavía. Allí, desde aquél pino,
2078
podré ver lo que ocurre. Os haré llegar noticias
2079
al instante, de cuanto descubra.
2080
(
Sale
)
ESCARO
Las golondrinas han hecho
nidos en las velas de Cleopatra. Los adivinos este augurio
2081
dicen no entender, o no poder descifrar, o con gesto sombrío
2082
parecen no atreverse a decir lo que saben. Antonio a la par
2083
se muestra valiente, y abatido, y entre sobresaltos
2084
su cambiante fortuna le concede esperanza y temores
2085
de aquello que tiene, y aquello que no.
2086
(
Entra Antonio
)
ANTONIO
¡Todo está perdido!
¡Esa maldita egipcia infame me ha traicionado!
2087
¡Mi flota, rendida al enemigo! Allí, en la distancia,
2088
lo celebran todos lanzando gorras al aire, y brindando
2089
como amigos por fin reunidos. ¡Tres veces puta! ¡Has sido tú!
2090
¡Tú me has vendido a ese novato, y mi corazón
2091
sólo hace guerra contra ti! Diles a todos que huyan.
2092
Pues cuando venganza haya cumplido de este embrujo
2093
todo habrá terminado... ¡Que huyan todos! ¡Márchate!
2094
(
[Sale Escaro]
)
¡Ah, sol, no he de verte surgir ya nunca más!
2095
¡Antonio y su Fortuna aquí se separan, aquí y ahora
2096
nos estrechamos las manos! ¿Es esto todo? Esos corazones
2097
que seguían mis pasos como perrillos, y que de mí recibieron
2098
todo cuanto deseaban, ahora se deshacen y derriten su almíbar
2099
sobre el floreciente César. ¡Y este pino de tronco hendido
2100
era más alto que ningún otro! ¡Me ha traicionado!
2101
¡Oh, falsa egipcia de alma maldita! El fatal embrujo
2102
de tu mirada provocó mis guerras, y ordenó mis retiradas.
2103
En tu seno estaba mi corona y mi primer deseo,
2104
y tú, gitana egipcia, con tus trampas y tus burlas
2105
me has engañado, hasta llevarme a la ruina del corazón.
2106
¡Eh! ¡Eros, Eros!
2107
Entra Cleopatra Atrás, hechizo! ¡Aléjate de mí!
CLEOPATRA
¿Por qué mis señor se enfurece con su amor?
2108
ANTONIO
¡Desaparece, o acabaré por darte lo que mereces,
2109
y tendrá César su triunfo desfigurado! ¡Que se te lleve,
2110
y te muestre en alto a la chusma vociferante!
2111
¡Corre tras su carroza, como la mayor vergüenza
2112
de todo tu sexo! Déjate exhibir como un monstruo
2113
ante los más ínfimos de los imbéciles, y deja también
2114
que la paciente Octavia te haga surcos en el rostro
2115
con sus uñas bien preparadas.
2116
Sale Cleopatra Bien está que te marches,
si bien está que vivamos. Pero acaso fuera mejor
2117
que cayeras bajo mi furia, pues así una muerte
2118
muchas habría evitado. ¡Eros! ¡Aquí! ¡Eros!
2119
Llevo sobre mí la túnica de Neso; enséñame
2120
tu cólera, Alcides, tú que eres mi antepasado.
2121
¡Dame fuerzas para lanzar a Licas a los cuernos de la luna,
2122
y con estas manos que han blandido la maza más pesada
2123
haz que someta mi ser más digno! ¡La bruja ha de morir!
2124
Me ha vendido al jovenzuelo romano, y yo he caído
2125
bajo sus tramas! ¡ha de morir por ello! ¡Eros! ¡Eh!
2126
(
Sale
)
ESCENA XIII
(
Entran Cleopatra, Carmia, Iras y Mardian
)
CLEOPATRA
¡Ayudadme, damas mías! Está tan loco de furia
2127
como Telamón por su escudo; el jabalí de Tesalia
2128
nunca resopló con tanta ira.
2129
CARMIA
¡Escondeos en el mausoleo!
¡Encerraos allí y enviadle noticia de que habéis muerto!
2130
El alma del cuerpo se separa con menor sufrimiento
2131
que cuando se pierde la grandeza.
2132
CLEOPATRA
¡Al mausoleo!
Mardian, ve a decirle que me he dado muerte,
2133
y que la última palabra que dije fue “Antonio”.
2134
Mira de relatarlo conmovido. ¡Vete Mardian,
2135
y tráeme noticias de su reacción al mausoleo!
2136
(
Salen
)
ESCENA XIV
(
Entran Antonio y Eros
)
ANTONIO
Eros, ¿me ves todavía?
2137
EROS
Sí, mi noble señor.
ANTONIO
A veces vemos una nube con forma de dragón,
2138
o una niebla a veces, que parece un león, o un oso,
2139
ciudadela por torre coronada, roca colgante,
2140
montaña de dos cumbres, o azul promontorio
2141
frondoso de árboles, que se asoma al mundo
2142
para engañarnos los ojos con aire. ¿Has visto esos signos?
2143
Son fantasmas de la tarde oscura.
2144
EROS
Sí, mi señor.
ANTONIO
Eso que ahora es un caballo, antes que el pensamiento
2145
el viento en nubes lo desbarata, y lo hace desaparecer
2146
como agua en el agua cayera.
2147
EROS
Así es, mi señor.
ANTONIO
Eros, mi fiel sirviente, hoy es vuestro capitán
2148
como uno de esos cuerpos. Aquí soy Antonio todavía,
2149
pero ya no puedo, fiel amigo, sostener este cuerpo que ves.
2150
Yo en estas guerras he luchado por Egipto, y por la reina,
2151
cuyo corazón creía poseer, así como ella el mío poseía.
2152
Y así mientras era mío, a mi corazón se sumaron
2153
un millón más, ahora perdidos... Ella, Eros, ha jugado
2154
sus cartas mejores con César, y ha trocado mi gloria
2155
por el triunfo de mi enemigo.
2156
No, buen Eros, no llores...Aún nos queda que nosotros
2157
a nosotros mismos pongamos fin.
2158
Entra Mardian ¡Ah, esa dueña tuya infame
me ha robado hasta la espada!
2159
MARDIAN
No, Antonio,
mi dueña te amaba, y su fortuna se entrelazaba
2160
con la tuya enteramente.
2161
ANTONIO
¡Silencio, eunuco insolente!
Me ha traicionado, y lo pagará con la muerte.
2162
MARDIAN
La muerte puede solamente pagarse una vez,
2163
y ella ya ha saldado su cuenta. Lo que quisieras hacer
2164
ya lo han hecho otras manos. Sus últimas palabras
2165
fueron “¡Antonio! ¡Antonio mío, el más noble!”.
2166
Mientras las decía, un suspiro desgarró de dolor
2167
el nombre de Antonio, que se rompió en pedazos
2168
entre su corazón y sus labios. Ha dejado la vida
2169
con tu nombre en ella enterrado.
2170
ANTONIO
¿Muerta, decís?
MARDIAN
Muerta.
ANTONIO
Desármame, Eros; termina la tarea de este largo día,
2171
y hemos de dormir. Que te marches vivo de aquí
2172
es pago más que suficiente. Vete.
2173
Sale Mardian Fuera, arráncamelo...
Ni las siete hojas del escudo de Aquiles evitar podrían
2174
el ariete de mi corazón. ¡Derrúmbate, pecho mío!
2175
¡Corazón, sé por una vez más fuerte que tu custodia
2176
y haz estallar tu frágil envoltura! ¡Aprisa, Eros, aprisa!
2177
Nunca más ya soldado... Aquí quedáis, hierros maltrechos;
2178
os han vestido con nobleza. Déjame sólo un momento.
2179
Sale Eros Veré de alcanzarte, Cleopatra, y de pedirte
2180
perdón con mi llanto. Así ha de ser, pues ahora
2181
todo retraso es tormento. Si la antorcha está apagada,
2182
mejor descansar, y no aventurarse más... Ahora todo afán
2183
malogra cuanto consigue, y la propia fuerza no sirve
2184
sino a trabarse a sí misma. ¡Firmemos, pues, y que todo acabe!
2185
¡Eros! – Ya voy, mi reina... – ¡Eros! – ¡Espérame allí
2186
donde las almas duermen en lechos de flores! ¡Allí, de la mano
2187
paseando radiantes, haremos que nos miren los espectros!
2188
¡Dido y Eneas tendrán que buscarse otra corte
2189
pues todo séquito será nuestro! ¡Eros! ¡Ven aquí! ¡Eros!
2190
(
Entra Eros
)
EROS
¿Qué quiere mi señor?
2191
ANTONIO
Pues ha muerto Cleopatra
mi vida es tan deshonrosa que hasta los dioses
2192
me desprecian por mi vileza. ¡Yo, que con mi espada
2193
partición hice del mundo, y en las verdes lomas de Neptuno
2194
hice ciudades de barcos, me acuso a mí mismo de no tener
2195
de una mujer el coraje, y un ánimo menos noble
2196
que aquella que con su muerte le dice a César:
2197
“Yo soy mi propia conquista”. Eros, tú has jurado
2198
que cuando llegara la hora de la exigencia, y esta es
2199
en verdad esa hora, cuando viera a mis espaldas
2200
que implacables me persiguen la desgracia
2201
y el horror, que entonces acatarías mi orden
2202
y me darías muerte. ¡Hazlo! ¡El momento ha llegado!
2203
¡No me hieres a mí; es a César a quien vences!
2204
¿Dónde está el color de tus mejillas?
2205
EROS
¡Que los dioses me libren!
¿Habré de hacer yo lo que todas las flechas de Partia
2206
no pudieron acertar, siendo enemigas?
2207
ANTONIO
¿Querrías, Eros,
en la gran Roma asomarte a una ventana para ver pasar
2208
a tu señor con los brazos atados a la espalda, inclinando
2209
el cuello subyugado y escondiendo el rostro sometido
2210
al oprobio más vergonzante, mientras el carro triunfal
2211
de César victorioso, precediéndole, evidencia
2212
la bajeza del cautivo que le sigue?
2213
EROS
¡No quisiera verlo!
ANTONIO
Ven, entonces... Con una herida he de curarme.
2214
Desenvaina esa espada honesta, que en tus manos
2215
tan útil ha sido a la patria.
2216
EROS
¡Oh, señor! ¡Perdonadme!
ANTONIO
Cuando liberto te hice, ¿no juraste que esto harías
2217
si así te lo ordenaba? ¿Qué esperas? ¡Hazlo!
2218
¡O todos los servicios que has prestado no serán
2219
sino azares involuntarios! ¡La espada; acércate!
2220
EROS
Apartad de mí entonces vuestro noble semblante,
2221
que contiene del mundo la majestad.
2222
ANTONIO
¡Aquí estoy!
2223
EROS
Mi espada está lista.
2224
ANTONIO
Que cumpla entonces al punto
el deber que te hace empuñarla.
2225
EROS
Mi señor querido,
mi capitán, mi emperador, permitidme que antes
2226
de asestar este golpe con mi espada os diga adiós.
2227
ANTONIO
Dicho queda, amigo mío. Adiós...
2228
EROS
Adiós, dueño mío... ¿Lo hago ahora?
2229
ANTONIO
Ahora, Eros.
EROS
Sea entonces. Así... Así escapo a la desdicha
2230
de la muerte de Antonio.
2231
(
Se mata
)
ANTONIO
Tres veces más noble que yo...
Eros, valiente... ¿Así me enseñas a hacer
2232
lo que yo debería y tú no pudiste? Mi reina y Eros
2233
han escrito con el ejemplo de su enseñanza
2234
en los anales de la nobleza. Pero yo seré
2235
el amante de mi muerte, y correré a encontrarla
2236
como los novios al lecho nupcial. ¡Ven, pues! ¡Eros,
2237
tu maestro muere siendo tu discípulo! ¡Se hace así!
2238
[Cayendo sobre la espada] De ti lo he aprendido... ¿Cómo? ¿No muero?
2239
¡A mí la guardia! ¡Ah! ¡Rematadme!
2240
(
Entra la guardia, [y Dercetas]
)
PRIMER GUARDIA
¿Qué ruido es este?
ANTONIO
He hecho mal mi tarea, compañeros... Acabad
2241
lo que he empezado.
2242
SEGUNDO GUARDIA
El astro ha caído.
PRIMER GUARDIA
¡Y el tiempo llega a su fin!
2243
TODOS
¡Ah, desventura!
ANTONIO
¡Quien me ame que me dé la muerte con un golpe!
2244
PRIMER GUARDIA
¡Yo no!
SEGUNDO GUARDIA
¡Ni yo!
2245
TERCER GUARDIA
¡Ni nadie!
2246
(
Sale la guardia
)
DERCETAS
¡Tu muerte y tus fortunas ahuyentan a tus leales!
2247
Esta espada, mostrada a César con la noticia,
2248
me hará ganar su favor.
2249
(
Entra Diomedes
)
DIOMEDES
¿Dónde está Antonio?
2250
DERCETAS
Allí, Diomedes, allí.
DIOMEDES
¿Vivo?
¿Por qué no me respondes?
2251
ANTONIO
¿Eres tú, Diomedes? Desenvaina tu espada y dame
2252
el golpe que baste a la muerte.
2253
DIOMEDES
Mi señor soberano,
mi dueña Cleopatra me envía ante vos.
2254
ANTONIO
¿Cuándo te ha enviado?
2255
DIOMEDES
Ahora, mi señor.
ANTONIO
¿Dónde está?
DIOMEDES
Encerrada en su mausoleo. Tuvo miedo, y un presagio
2256
de lo que luego ha ocurrido. Cuando descubrió –
2257
aunque nunca sucediera – que vos sospechabais
2258
de su disposición hacia César, y que vuestra furia
2259
no quería aplacarse, os hizo llegar noticia de su muerte.
2260
Temerosa después por lo que resultara, ahora me envía
2261
a proclamar aquí la verdad, y ante vos he llegado,
2262
mucho me temo, demasiado tarde.
2263
ANTONIO
Demasiado tarde, buen Diomedes. Llama a mi guardia, te lo ruego
2264
DIOMEDES
¡Eh! ¡Aquí! ¡La guardia del emperador! ¡Que venga la guardia!
2265
¡Vuestro señor os requiere!
2266
(
Entran cuatro o cinco de la guardia de Antonio
)
ANTONIO
Llevadme, buenos amigos, allí donde se encuentre Cleopatra.
2267
Este es el último servicio que habéis de prestarme.
2268
PRIMER GUARDIA
¡Qué tristeza, señor! ¡Qué tristeza que no sobreviváis
2269
a vuestros fieles servidores!
2270
TODOS
¡Ah, día funesto!
ANTONIO
Vamos, compañeros, no deis placer al cruel Destino
2271
agraciándole con vuestro dolor. Si dais la bienvenida
2272
al castigo que nos llega, seremos nosotros su castigo
2273
si lo aceptamos fingiendo alegría. Levantadme;
2274
yo os he guiado muchas veces; llevadme ahora, buenos amigos;
2275
os doy a todos las gracias.
2276
(
Salen llevando a Antonio
)
ESCENA XV
(
Entran, arriba, Cleopatra y sus doncellas, con Carmia e Iras
)
CLEOPATRA
¡Oh, Carmia! ¡Nunca saldré de aquí!
2277
CARMIA
¡Tened consuelo, querida señora!
2278
CLEOPATRA
¡No, no quiero!
Sean bienvenidas las suertes más extrañas y las más terribles,
2279
pero desprecio los consuelos. La medida de nuestro dolor,
2280
por guardar proporción con su causa, ha de ser tan grande
2281
como aquello que lo provoca.
2282
Entra, por debajo, Diomedes ¿Qué ocurre? ¿Ha muerto?
DIOMEDES
La muerte sobre él se cierne, pero aún no ha muerto.
2283
Asomaos al otro lado de vuestro mausoleo;
2284
su guardia hasta aquí le ha traído.
2285
(
Entra Antonio, con la guardia
)
CLEOPATRA
¡Oh, sol!
¡Haz arder la gran esfera en que te mueves, y deja en tinieblas
2286
las orillas cambiantes de este mundo! ¡Ah, Antonio!
2287
¡Antonio, mi Antonio! ¡Ayudadme, Carmia, Iras, ayudadme!
2288
¡Ayudadme, amigos, a subirlo hasta aquí arriba!
2289
ANTONIO
¡Silencio!
No ha sido Antonio derrotado por el valor de César,
2290
sino por el de Antonio, que se ha vencido a sí mismo.
2291
CLEOPATRA
Así había de ser. Tan sólo Antonio podría
2292
ser vencedor de Antonio. ¡Pero qué desgracia que así sea!
2293
ANTONIO
Estoy muriendo, reina de Egipto, me muero... sólo
2294
a la muerte haré esperar unos instantes, sólo mientras
2295
de entre tantos miles de besos, este pobre último
2296
prendo de tus labios.
2297
CLEOPATRA
No me atrevo, amado mío.
Perdonadme, amor mío, mi señor, mas no me atrevo,
2298
no sea que así me prendan... Jamás el triunfo imperial
2299
de las altas fortunas de César podrá consigo lucir
2300
el adorno de mí misma. Si dagas, venenos, áspides
2301
tienen filo, aguijón, o efecto todavía me siento segura.
2302
Tu esposa Octavia, con sus ojos modosos
2303
y el gesto mudo de su censura, jamás tendrá el honor
2304
de detenerse a mirarme. Pero ven, Antonio...
2305
Ayudadme, damas mías... Tenemos que levantarte...
2306
Amigos, ayudadme...
2307
ANTONIO
¡Ah! ¡Daos prisa que yo muero!
CLEOPATRA
¡Buen ejercicio es éste! ¡Cuánto pesa mi señor!
2308
Se nos va toda la fuerza en pesadumbre,
2309
por eso el dolor pesa tanto. Si yo tuviera de Juno los poderes,
2310
haría que las alas vigorosas de Mercurio te llevaran
2311
junto a Júpiter. Pero ven... Un poco más todavía...
2312
Siempre fueron locos los soñadores... ¡Ven, ven!
2313
Suben a Antonio hasta Cleopatra ¡Ven, y sé bienvenido! ¡Muere viviendo antes!
2314
¡Darte la vida a besos! ¡Si mis labios ese poder tuvieran,
2315
así querría agotarlos!
2316
TODOS
¡Ah, qué escena dolorosa!
ANTONIO
Estoy muriendo, reina de Egipto, me muero...
2317
Dadme un poco de vino; quiero hablar un momento.
2318
CLEOPATRA
No, yo hablaré, yo seré quien eleve la voz para maldecir
2319
a esta falsa coima de Fortuna hasta que rompa su rueda,
2320
irritada por mis insultos.
2321
ANTONIO
Una palabra, dulce reina...
Salva tu vida y tu honor junto a César. ¡Oh!
2322
CLEOPATRA
No van ambas cosas unidas.
2323
ANTONIO
Escúchame, amor.
De los hombres de César, confía sólo en Proculeo.
2324
CLEOPATRA
Confiaré en mis manos, y en mi voluntad,
2325
y en ninguno de los hombres del César.
2326
ANTONIO
No sientas lástima del mísero fin de mis fortunas,
2327
ni por ellas te lamentes. Alegra tus pensamientos;
2328
aliméntalos con recuerdos de aquella suerte mejor
2329
que me tocó vivir. ¡El más grande príncipe del mundo,
2330
y el más noble! No muero ahora como un canalla,
2331
ni rindo mi yelmo como un cobarde
2332
ante mi compatriota. ¡Un romano, con honor
2333
por otro romano vencido! Mi espíritu me abandona;
2334
no puedo ya más...
2335
CLEOPATRA
¿A la muerte te entregas, tú, el más noble
de los hombres? ¿Nada te importo? ¿He de seguir viviendo
2336
en este mundo inerte, que sin tu presencia no es mejor
2337
que una pocilga? ¡Ah! ¡Mirad, damas mías! ¡Mirad
2338
como se deshace la corona en la tierra! ¿Mi señor?
2339
¡Oh, el laurel de las guerras se ha marchitado!
2340
¡Lacio yace del soldado el estandarte! Niños y niñas
2341
son ahora pares de los hombres: toda proporción desaparece.
2342
Y nada queda que merezca nuestro asombro
2343
bajo la luna que nos visita.
2344
CARMIA
¡Oh, calmaos, señora!
IRAS
¡Muerta también nuestra soberana!
2345
CARMIA
¡Dueña mía!
IRAS
¡Señora!
CARMIA
¡Oh, señora, señora, señora!
2346
IRAS
¡Reina de Egipto!
¡Emperatriz!
2347
CARMIA
¡Silencio, Iras, silencio!
2348
CLEOPATRA
Ya no soy más que una mujer, y dominada
2349
por las mismas pobres pasiones que cualquier lechera
2350
que cumple las tareas más humildes. Digno sería
2351
que arrojara mi cetro contra los dioses que me ofenden,
2352
y les dijera que este mundo al suyo se asemejaba
2353
hasta que robaron nuestra joya. Mas de nada sirve...
2354
La paciencia es para los necios, y los impacientes
2355
parecen perros rabiosos. ¿Es entonces pecado
2356
correr hacia la casa secreta de la muerte
2357
antes que ella se atreva a citarnos? ¿Cómo estáis, damas mías?
2358
¡Vamos, vamos! ¡Tened ánimo! ¿Qué os sucede, Carmia?
2359
¡Mis nobles doncellas! ¡Ah, mis mujeres! ¡Mirad:
2360
nuestra lámpara extinguida! ¡Se ha apagado! ¡Vamos, coraje!
2361
¡Hemos de enterrarle! Y luego, pues es digno y valiente,
2362
cumpliremos con la noble usanza romana
2363
y haremos que la muerte nos acoja orgullosa. ¡Salgamos!
2364
Ya está frío el cuerpo que tan grande espíritu envolvía.
2365
¡Ah, mujeres mías! ¡Venid! ¡Nuestro amigo se ha ido!
2366
¡Sólo nos queda la voluntad, y el fin más breve!
2367
(
Salen, llevando el cuerpo de Antonio
)
Acto V
ESCENA I
(
Entran César, Agripa, Dolabela y Mecenas, con otros consejeros de guerra
)
CÉSAR
Ve hasta él, Dolabela, y aconséjale que se rinda.
2368
Dile que en su condición, no son sino burlas
2369
sus excusas y evasivas.
2370
DOLABELA
Así lo haré, César.
(
[Sale]
)
(
Entra Dercetas con la espada de Antonio
)
CÉSAR
¿Qué significa esto? ¿Quién eres tú que así te atreves
2371
a presentarte ante nos?
2372
DERCETAS
Dercetas es mi nombre,
y a Marco Antonio servía, digno como nadie
2373
del mejor servicio. Mientras tuvo fuerzas para dar órdenes
2374
fue mi dueño, y mi vida dediqué a servirle
2375
y a luchar contra quienes le odiaban. Si a vos os place
2376
aceptarme entre los vuestros, como fui para él
2377
seré para César. Si no queréis mi servicio,
2378
os entrego mi vida.
2379
CÉSAR
¿Qué estás diciendo?
DERCETAS
Digo, César, que Antonio ha muerto.
2380
CÉSAR
El estallido de noticia tan grande merecería
2381
mayor estrépito. Debiera la esfera de la tierra
2382
haber plagado de leones las calles de sus ciudades,
2383
y de hombres sus cubiles. La muerte de Antonio
2384
no es sólo la ruina de un cuerpo; ese nombre valía
2385
la mitad del mundo.
2386
DERCETAS
Ahora está muerto, César.
No por condena dictada por la pública justicia,
2387
ni por la daga de un sicario. Esa misma mano
2388
que escribió en sus actos el honor de su dueño,
2389
con el coraje que su corazón pudo prestarle
2390
su propio corazón ha atravesado. Esta es su espada;
2391
la he robado de su herida. Miradla: teñida está
2392
con la más noble sangre.
2393
CÉSAR
¿No os entristece, amigos míos?
Que los dioses me revoquen, si esta noche no basta
2394
para inundar los ojos de un rey.
2395
AGRIPA
Y es extraño
que la naturaleza nos fuerce así a lamentar
2396
los actos que más perseguimos.
2397
MECENAS
Sus faltas y sus honores
combate entre sí libraban.
2398
AGRIPA
Nunca fueron guiados los hombres
por espíritu tan singular, pero vosotros, ¡oh, dioses!, defectos
2399
nos concedéis para hacernos humanos. César está afectado...
2400
MECENAS
Tan inmenso es el espejo que se abre ante sus ojos
2401
que por fuerza ha de verse a sí mismo.
2402
CÉSAR
¡Oh, Antonio!
¡Para llegar hasta aquí te he perseguido! A veces es necesario
2403
que sangremos del cuerpo nuestros males. Inevitablemente
2404
habías de presenciar el día de un declive semejante,
2405
o asistir yo al tuyo. No hay espacio suficiente en el mundo
2406
que pudiéramos compartir. Aún así, deja que por ti llore
2407
lágrimas tan reales como la sangre del corazón,
2408
¡Que tú, mi hermano y camarada de rivalidad
2409
en las más altas empresas, igual mío en el imperio,
2410
amigo y compañero en el frente de las guerras,
2411
brazo y arma de mi propio cuerpo, y corazón
2412
donde prendían mis pensamientos... que nuestras estrellas,
2413
imposibles de conciliar, hayan de dividir
2414
de esta forma nuestra igualdad! Oídme, buenos amigos...
2415
Aunque mejor será que os lo diga en ocasión más oportuna...
2416
El asunto que ha traído aquí a este hombre se asoma su rostro;
2417
oiremos lo que tenga que decir.
2418
Entra un egipcio ¿De dónde vienes?
EGIPCIO
De Egipto, todavía, la reina, mi señora,
2419
confinada en su última posesión, su mausoleo,
2420
de vuestras intenciones instrucción requiere.
2421
Así podrá disponerse a la imposición
2422
que de ella se exige.
2423
CÉSAR
Dile que no pierda su coraje.
Pronto sabrá de nosotros con mensajes nuestros,
2424
y que para con ella serán honrosos e indulgentes
2425
las decisiones que determinamos. César no puede
2426
vivir y ser descortés.
2427
EGIPCIO
¡Así te preserven los dioses!
(
Sale
)
CÉSAR
Venid aquí, Proculeyo. Iréis vos a decirle
2428
que no es nuestra intención humillarla. Prodigadle
2429
los consuelos que requiera el grado de su dolor,
2430
no sea que algún gesto mortal de su grandeza
2431
consiga derrotarnos. Su presencia, viva, en Roma
2432
hará que nuestro triunfo sea eterno en la memoria. Id,
2433
y traednos al instante noticia de su respuesta,
2434
y también de su inclinación.
2435
PROCULEYO
¡Así se hará, César!
(
Sale
)
CÉSAR
Galo, vos le acompañaréis. ¿Dónde está Dolabela?
2436
Quiero que también le acompañe.
2437
TODOS
¡Dolabela!
CÉSAR
¡Dejadlo! ¡No le busquéis! Ahora recuerdo
2438
en qué está ocupado. Estará dispuesto en su momento.
2439
Vayamos a mi tienda. Allí quiero haceros saber
2440
el desagrado con que me vi involucrado en esta guerra
2441
y la calma y la prudencia de mis cartas conciliadoras.
2442
Venid con nos, y veréis pruebas de cuanto os digo.
2443
(
Salen
)
ESCENA II
(
Entran Cleopatra, Carmia e Iras
)
CLEOPATRA
Comienza mi desolación a convertirse
2444
en otra vida mejor. ¡Qué poca cosa, ser César!
2445
¡No es él la Fortuna, él es sólo su siervo,
2446
un ministro de su voluntad! La grandeza estriba
2447
en llevar a cabo el acto que finaliza todos los actos,
2448
que encadena los azares, y todo cambio detiene.
2449
Dormir, para no probar ya más el estiércol
2450
que nutre al mendigo y a César.
2451
(
Entra Proculeyo
)
PROCULEYO
César me envía con saludos para la reina de Egipto,
2452
y os insta a que decidáis cuáles sean los favores
2453
que esperáis obtener de su gracia.
2454
CLEOPATRA
¿Cómo os llamáis?
PROCULEYO
Proculeyo es mi nombre.
2455
CLEOPATRA
Antonio
os mencionó; dijo que de vos podía fiarme...
2456
Pero ahora, ¿qué puede importar que me engañen?
2457
¿Para qué me sirve ya la lealtad? Si vuestro señor
2458
quiere ver mendigar a una reina, habéis de decirle
2459
que la majestad no debe, respetando su decoro,
2460
mendigar menos de un reino. Si así le place
2461
conceder a mi hijo las conquistas de Egipto,
2462
me dará tanto de lo que es mío como pueda
2463
yo de rodillas agradecerle.
2464
PROCULEYO
No perdáis el ánimo.
Habéis caído en manos nobles; nada habéis de temer.
2465
Haced vuestra demanda con toda libertad a mi señor:
2466
tan lleno está de clemencia que su gracia se desborda
2467
sobre quien lo requiere. Permitidme que le informe
2468
de vuestro dulce acatamiento, y en el encontraréis
2469
un vencedor que ayuda os solicita para conceder
2470
su gracia a quien de rodillas le requiere.
2471
CLEOPATRA
Os lo ruego:
decidle que soy vasalla de su fortuna, y que le envío
2472
la grandeza que ha conquistado. Aprendo a cada hora
2473
lecciones de obediencia, y con mucho gusto querría
2474
mirarle a la cara.
2475
PROCULEYO
Así le informaré, noble señora.
Confortaos... Sé que vuestra condición tiene presente
2476
aquel que la provocó.
2477
(
[Entran Galo y algunos soldados por detrás]
)
GALO
Ya véis que era fácil sorprenderla...
2478
– Custodiadla hasta que César llegue.
2479
(
[Sale]
)
IRAS
¡Majestad!
CARMIA
¡Oh, Cleopatra! ¡Mi reina! ¡Estáis presa!
2480
CLEOPATRA
¡Vamos, vamos! ¡Sed ágiles, manos mías!
2481
(
[Sacando un puñal]
)
PROCULEYO
¡No! ¡Deteneos!, señora!
[La desarma] ¡No os hagáis daño alguno! ¡Así quedáis a salvo,
2482
no habéis sido traicionada!
2483
CLEOPATRA
¿También de la muerte,
que a los perros libera de su agonía?
2484
PROCULEYO
Cleopatra,
no hagáis desprecio de la bondad de mi señor
2485
atentando contra vos misma. Dejad que el mundo
2486
admire la indulgencia de sus actos; vuestra muerte
2487
impediría que así fueran vistos.
2488
CLEOPATRA
¿Dónde estás, oh muerte?
Ven hasta mí, ven, ven... Ven, y llévate a esta reina,
2489
que vale tantos niños y mendigos...
2490
PROCULEYO
¡Templanza, mi señora!
CLEOPATRA
Señor mío, no he de comer, ni de beber ya más, señor;
2491
y si por una vez las palabras vuelven a ser necesarias,
2492
diré que tampoco he de dormir. Saldré de esta casa mortal
2493
en ruinas, haga César lo que haga. Sabed, señor, que yo
2494
no iré a la corte de vuestro amo con las alas maniatadas,
2495
ni pienso someterme ni una vez a la censura de los ojos
2496
de la fría y casta Octavia. ¿Habré de sufrir que en lo alto
2497
me coloquen a la vista de populacho, mientras me gritan
2498
los insultos de Roma? ¡Mejor cualquier fosa en Egipto
2499
me serviría de dulce tumba! ¡Mejor en el cieno del Nilo
2500
dejadme yacer desnuda, y que las moscas del agua
2501
me reduzcan al horror! ¡Mejor hacer un patíbulo
2502
con las altas pirámides de mi país, y allí colgarme
2503
de una horca de cadenas!
2504
PROCULEYO
Estáis haciendo llegar
las imágenes del horror más allá de los extremos
2505
del motivo que os da César.
2506
(
Entra Dolabela
)
DOLABELA
Proculeyo, vuestro amo
César ya tiene noticia de aquello que habéis hecho,
2507
y os ha mandado buscar. En cuanto a la reina,
2508
queda bajo mi custodia.
2509
PROCULEYO
Entonces, Dolabela,
a vos os encarezco que la tratéis con gentileza.
2510
– A César referiré cuanto os plazca decirme,
2511
si así queréis emplearme.
2512
(
Sale Proculeyo
)
CLEOPATRA
Decidle que deseo morir.
DOLABELA
Noble emperatriz, ¿habéis oído hablar de mí?
2513
CLEOPATRA
No podría deciros.
2514
DOLABELA
Seguramente me conocéis.
CLEOPATRA
¿Qué importa, señor, lo que haya oído o qué conozca?
2515
¿No reís cuando los niños o las mujeres cuentan sus sueños?
2516
¿No es así como lo hacéis?
2517
DOLABELA
No os entiendo, señora.
CLEOPATRA
¿He soñado que hubo un Antonio Emperador?
2518
¡Ah, si pudiera repetir aquel sueño sería cierto
2519
que existe ese hombre!
2520
DOLABELA
Si me permitís, señora...
CLEOPATRA
¡Tenía el rostro de los cielos, y allí brillaban
2521
un sol y una luna, que en su curso encendían
2522
de luz el globo de esta tierra!
2523
DOLABELA
Soberana majestad...
CLEOPATRA
Sus piernas cabalgaban el océano, y su brazo alzado
2524
parecía la cresta del mundo. Su voz se afinaba al tono
2525
armonioso de las esferas, si amigos eran quienes oían;
2526
pero cuando sus amenazas hacían temblar de terror al orbe,
2527
restallaban con el fragor del trueno. Hasta su bondad
2528
nunca llegó el invierno; otoño eterno parecía,
2529
más feraz cuanto más se cultivaba. Sus placeres,
2530
como delfines, la espalda asomaban cubriendo
2531
el elemento que habitan. En su séquito corrían
2532
coronas y diademas, y se veían caer islas y reinos
2533
como doblones de sus bolsillos.
2534
DOLABELA
¡Cleopatra...!
CLEOPATRA
¿Creéis que pudo existir, o que pueda haber un hombre
2535
como el que yo he soñado?
2536
DOLABELA
No lo creo, mi señora.
CLEOPATRA
¡Mentís, y los dioses pueden oírlo!
2537
Pero si existe, o alguna vez hubo un hombre semejante,
2538
ahora está más allá del sueño. No puede competir naturaleza
2539
con las extrañas formas que crea la fantasía, pero imaginar
2540
un Antonio sería tal obra maestra que natura el arte vencería,
2541
reduciendo a sombras sus imágenes.
2542
DOLABELA
Escuchadme, señora:
Tan grande como vos es vuestra pérdida, y lo soportáis
2543
como si respondierais a su peso. ¡Ojalá nunca llegue
2544
más allá del deseo que persigo! Pero creed que yo siento,
2545
golpeado por el eco del vuestro, un dolor que me atenaza
2546
el corazón desde la raíz.
2547
CLEOPATRA
Os doy las gracias, señor.
¿Sabéis vos las intenciones de César para conmigo?
2548
DOLABELA
Me duele deciros lo que quisiera que supierais.
2549
CLEOPATRA
Vamos, os lo ruego...
2550
DOLABELA
A pesar de su nobleza...
CLEOPATRA
¿Me llevará entonces en triunfo?
2551
DOLABELA
Lo hará, señora, lo sé.
2552
(
Trompetas
)
(
Entran Proculeyo, César, Mecenas y otros del séquito
)
TODOS
¡Haced paso, llega César!
2553
CÉSAR
¿Dónde está la reina de Egipto?
2554
DOLABELA
¡Es el emperador, mi señora!
2555
(
Cleopatra se arrodilla
)
CÉSAR
Alzaos. No habéis de arrodillaros ante mí.
2556
Os lo ruego, Reina de Egipto, levantaos.
2557
CLEOPATRA
Señor, los dioses
así lo quieren, que a mi dueño y soberano
2558
deba obediencia.
2559
CÉSAR
No aceptéis pensamientos tan penosos.
La memoria de las ofensas que nos habéis infligido
2560
queda escrita en nuestra carne, pero serán recordadas
2561
como avatares del azar.
2562
CLEOPATRA
Señor único del mundo,
no sabría explicaros mi propia causa para librarla
2563
de toda culpa, mas he de confesar que he sufrido
2564
el peso de las ligerezas que ha menudo han provocado
2565
la vergüenza de nuestro sexo.
2566
CÉSAR
Sabed, Cleopatra,
que atenuarlas deseamos más que tenerlas en cuenta.
2567
Si convenís en aceptar nuestros designios,
2568
benévolos para con vos, habréis de encontrar
2569
beneficio en este cambio. Si perseveráis, sin embargo,
2570
en vuestro intento de hacer que de cruel me acusen
2571
tomando de Antonio el ejemplo, nada conseguiréis
2572
de mis leales propósitos, y serán vuestros hijos
2573
quienes sufran la ruina de la que quiero defenderles,
2574
si obtuviera vuestra confianza. Y ahora debo irme.
2575
CLEOPATRA
Como queráis, señor. El mundo es vuestro, y nosotros,
2576
blasón de vuestras conquistas, trofeos vuestros
2577
colgaremos donde os plazca. Tomad, mi señor.
2578
CÉSAR
Seréis vos quien me aconseje en lo que concierna a Cleopatra.
2579
CLEOPATRA
He aquí el inventario: dineros, tesoros y joyas.
2580
Todo lo que poseo, valorado en su justo precio,
2581
excluyendo alguna bagatela. ¿Dónde está Seleuco?
2582
SELEUCO
Aquí, señora.
2583
CLEOPATRA
Este es mi tesorero. Dejad que declare, señor,
2584
bajo juramento, que nada he guardado aparte
2585
para mí misma. Di la verdad, Seleuco.
2586
SELEUCO
Señora,
2587
antes prefiero sellar mis labios, que bajo juramento
2588
faltar a la verdad.
2589
CLEOPATRA
¿Qué he dejado de mencionar?
SELEUCO
Suficiente para adquirir lo que habéis declarado.
2590
CÉSAR
No os sonrojéis, Cleopatra. Por mi parte apruebo
2591
la astucia de vuestra precaución.
2592
CLEOPATRA
¡Ved, oh César!
¡Así convoca el éxito a sus fieles! Los míos son tuyos ahora,
2593
y si nuestras fortunas mudasen, los tuyos serían míos.
2594
La ingratitud de este cobarde Seleuco me provoca
2595
la furia más salvaje. ¡Esclavo indigno! ¡Eres más falso
2596
que el amor que se compra! ¿Qué haces? ¿Te escondes?
2597
¡Corre a esconderte, que habré de arrancarte los ojos
2598
aunque con alas huyeran! ¡Esclavo, villano sin alma, perro!
2599
¡Ah, bajeza incomparable!
2600
CÉSAR
Buena reina, dejadnos interceder...
CLEOPATRA
¡Oh, César, cómo quema esta vergüenza que me hiere!
2601
¡Que vos os dignéis a venir hasta aquí para visitarme,
2602
honrando con vuestra grandiosa presencia
2603
la humillación de mi persona, y que uno de mis sirvientes
2604
haya de aumentar la suma de mis desventuras
2605
añadiendo sus maldades! Decidme, buen César;
2606
por haber querido apartar algunas fruslerías,
2607
pequeñeces sin consecuencia, objetos que sólo sirven
2608
como regalo de amistades sin importancia, y algún tesoro
2609
de mayor nobleza para rendir homenaje a Livia y a Octavia,
2610
con los que ganar su favor ante vos... ¿Por eso he de sufrir
2611
la acusación de alguien a quien he criado? ¡Oh, dioses!
2612
¿Así queréis inclinarme en mi caída? – ¡Apártate de mi vista!
2613
O te haré ver cómo arden los rescoldos de mi espíritu
2614
entre las cenizas de mi infortunio. Si un hombre fueras,
2615
de mí te habrías apiadado.
2616
CÉSAR
Retírate, Seleuco.
(
[Sale Seleuco]
)
CLEOPATRA
Que todos lo sepan: los más grandes hemos de rendir cuentas
2617
por las cosas que otros hacen; y al llegar nuestro declive,
2618
nuestros nombres responden por los méritos ajenos.
2619
Así es como somos dignos de compasión.
2620
CÉSAR
Cleopatra,
nada de cuanto apartasteis, o de cuanto habéis declarado
2621
engrosará nuestra conquista. Vuestro es, y como vuestro
2622
podéis usarlo a vuestro antojo. Nunca lleguéis a pensar
2623
que César sea un mercader, que con vos discuta precios
2624
de objetos que venden los mercaderes. Confortaos, pues,
2625
y no hagáis una cárcel de vuestros pensamientos...
2626
No, reina querida, nuestra intención es disponer de vos
2627
según vuestro deseo nos aconseje. Debéis comer, y dormir...
2628
Nuestro cuidado y nuestra simpatía quedan con vos,
2629
y de vos ahora nos despedimos como vuestro amigo.
2630
CLEOPATRA
Mi señor, y mi dueño...
2631
CÉSAR
Nada de eso. Adiós...
(
Trompetas. Salen César y su séquito
)
CLEOPATRA
De palabras me llena, queridas mías, me llena de palabras
2632
para que no sea noble conmigo misma. Escúchame, Carmia.
2633
IRAS
Llega el fin, mi buena señora... Termina la luz del día,
2634
y se acerca la oscuridad.
2635
CLEOPATRA
Vuelve en seguida...
Ya he dado instrucciones: todo está preparado.
2636
Anda apresúrate...
2637
CARMIA
Así lo haré, señora.
(
Entra Dolabela
)
DOLABELA
¿Dónde está la reina?
2638
CARMIA
Allí la veis, señor.
(
[Sale Carmia]
)
CLEOPATRA
¡Dolabela!
DOLABELA
Señora, fiel a mi juramento y a vuestras órdenes,
2639
que mi amor por vos convierte en devota obligación,
2640
os hago saber que César ha elegido a través de Siria
2641
la ruta de su viaje, y ha dispuesto que en tres días
2642
habréis de adelantaros vos con vuestros hijos.
2643
Servíos de la noticia como elijáis. Yo he cumplido
2644
así vuestro deseo, y mi promesa.
2645
CLEOPATRA
Dolabela,
quedo en deuda con vos.
2646
DOLABELA
Y yo a vuestro servicio.
Adiós, reina mía. He de volver junto a César.
2647
(
Sale
)
CLEOPATRA
Adiós, y gracias. – Iras, dime, ¿en qué piensas?
2648
Tú también, cual marioneta egipcia, serás expuesta
2649
conmigo a los ojos de Roma. Y esclavos menestrales
2650
con mandiles grasientos, cartabones y martillos
2651
nos alzarán a la vista de todos. De su aliento espeso
2652
y rancio de ranchos groseros quedaremos envueltas
2653
y tendremos que beber de sus hedores.
2654
IRAS
¡Los dioses nos libren!
CLEOPATRA
Sí, Iras, sí, así será ciertamente. Lictores obscenos
2655
querrán palparnos como a putas, y vulgares poetastros
2656
nos cantarán baladas desafinadas. Actorzuelos histriónicos
2657
improvisarán a nuestra costa, llenando sus escenarios
2658
de banquetes alejandrinos. Antonio será presentado
2659
tambaleándose como un borracho, y yo habré de ver
2660
a algún jovenzuelo chillando la grandeza de Cleopatra
2661
entre gestos de ramera.
2662
IRAS
¡No lo permitan los buenos dioses!
CLEOPATRA
Así será, no lo dudes.
2663
IRAS
¡Nunca habré de verlo! Segura estoy, pues mis uñas
2664
son más fuertes que mis ojos.
2665
CLEOPATRA
Sólo esa es la manera
de hacer que fracasen sus planes, para así triunfar
2666
sobre tan absurdos propósitos.
2667
Entra Carmia ¡Bien, Carmia!
Vestidme, mujeres mías, como a una reina. Id a buscar
2668
mis galas mejores. Quiero ir de nuevo a Cidno,
2669
a encontrarme con Marco Antonio. Ve tú, amiga Iras...
2670
En seguida, noble Carmia, ahora mismo despachamos.
2671
Cuando cumplas este recado, tendrás mi venia para librar
2672
hasta que acabe el mundo. Trae mi corona, y todo lo demás.
2673
[Sale Iras] Ruido dentro ¿Qué es ese ruido?
2674
(
Entra un guardia
)
GUARDIA
Ha llegado un campesino, señora,
que se empeña en presentarse ante Vuestra Alteza.
2675
Dice que os trae higos.
2676
CLEOPATRA
Hacedle entrar.
2677
Sale el guardia ¡Que sea tan humilde el portador
de empresa tan noble! Trae consigo mi libertad.
2678
Es firme mi decisión, y ahora ya no queda nada
2679
en mí de mujer. Seré fuerte como el mármol
2680
de la cabeza a los pies, y la luna inconstante
2681
dejará de ser mi estrella.
2682
(
Entra el Guardia con un Gracioso
)
GUARDIA
Este es el hombre.
CLEOPATRA
Vete y déjanos.
2683
Sale el guardia ¿Traes ahí la preciosa serpiente del Nilo,
2684
que mata sin causar dolor?
2685
GRACIOSO
Cierto es que la traigo. Pero no seré yo quien os invite a tocarla, pues es inmortal mordedura su mordedura. Los que de ella mueren, nunca o casi nunca se recuperan.
CLEOPATRA
¿Sabes de alguno que con ella haya muerto?
2686
GRACIOSO
De muchos, vaya que sí; de hombres y también de mujeres. Ayer mismo me contaban de una, mujer muy honesta, pero algo ligera de costumbres – que es cosa de criticar en las mujeres si no son honestas – y de cómo murió de una mordedura, y del dolor que sintió. En verdad, el suyo es fiel testimonio de la serpiente. Aunque quien se crea todo lo que le dicen, no se salvará ni de la mitad de lo que le hagan. De todas formas, nada es infalible, y esta serpiente no es una serpiente cualquiera.
CLEOPATRA
Ya puedes irte. Adiós.
2687
GRACIOSO
Os deseo que disfrutéis de la serpiente.
CLEOPATRA
Adiós.
2688
GRACIOSO
Debéis pensar esto bien. Mirad que la serpiente que hará honor a su especie.
CLEOPATRA
Sí, sí, adiós...
2689
GRACIOSO
Mirad que no habéis de fiar de la serpiente, ni confiarla sino a quien tenga juicio. Os digo que no es éste un buen bicho...
CLEOPATRA
No te preocupes; nos cuidaremos de ella.
2690
GRACIOSO
Perfectamente. No le deis nada, os lo ruego, pues no merece lo que come.
CLEOPATRA
¿Crees que me comerá?
2691
GRACIOSO
No me creáis tan necio como para no saber que ni el mismo diablo podría comerse a una mujer. Yo sé que una mujer es manjar de dioses, si es que el diablo no la adereza. Pero bien es cierto que estos cabrones de diablos pueden hacer gran daño a los dioses con las mujeres. De cada diez mujeres que hacen, cinco se las llevan los diablos.
CLEOPATRA
Basta. Ahora vete. Adiós.
2692
GRACIOSO
Ya me voy, ya me voy... Pero os deseo que disfrutéis de la serpiente.
(
[Entra Iras, con la corona, túnicas y otras joyas]
)
CLEOPATRA
Vestidme con mi túnica; ceñidme la corona... Ya siento
2693
en mí las ansias de lo eterno. Ya nunca más el jugo
2694
de las uvas de Egipto habrá de bañar estos labios.
2695
Vamos, dulce Iras, aprisa, aprisa.. Me parece oír
2696
a Antonio que me llama. Puedo ver cómo se alza
2697
para alabar mi noble acto. Ahora le oigo burlarse
2698
de la fortuna de César, que los dioses nos conceden
2699
para excusar luego su ira. Ya voy, esposo mío...
2700
Mi coraje me hará digna de llevar así tu nombre.
2701
Ahora soy fuego, y soy aire, y mis otros elementos
2702
doy a la vida más baja. ¿Así? ¿Habéis terminado?
2703
Venid, pues, y tomad de mis labios un último beso.
2704
¡Adiós, buena Carmia, adiós, Iras querida! ¡Adiós!
2705
Iras cae, y muere ¿Tengo el áspid en mis labios? ¿Por qué has caído?
2706
Si tú y la vida os podéis separar tan dulcemente
2707
será que la muerte acaricia como muerde los amantes,
2708
un dolor que se desea... ¿Por qué no despiertas?
2709
Si así desapareces, al mundo así le dices
2710
que no merece tu despedida.
2711
CARMIA
¡Disuélvete en la lluvia, nube densa, que así veamos
2712
cómo lloran los propios dioses!
2713
CLEOPATRA
¿Así me acusas de bajeza?
Si ella puede antes que yo ver el cabello rizado de Antonio,
2714
por mi ausencia le preguntará, y será para ella el beso
2715
que lleva a mi paraíso... ¡Ven, tú, mortal criatura!
2716
Deshaz con tu diente afilado y con un solo golpe
2717
este nudo intrincado de la vida... ¡Pobre necia venenosa!
2718
¡Enfurécete, y acaba ya! ¡Ah, si pudieras hablar
2719
y yo pudiera oír cómo llamas asno y estúpido
2720
al gran César!
2721
CARMIA
¡Oh, estrella de oriente!
CLEOPATRA
¡Calla, calla!
¿No ves cómo mama el niño de mi pecho
2722
y que se adormece su nodriza?
2723
CARMIA
¡Rómpete, corazón mío!
CLEOPATRA
¡Dulce como el bálsamo, suave como el aire, tan delicado!
2724
¡Oh, Antonio! Sí, también de ti quiero probar...
2725
¿A qué esperar –
2726
(
Muere
)
CARMIA
¿En este mundo malvado? Adiós, entonces...
2727
Ahora puedes gloriarte, muerte, pues yace contigo
2728
la mejor de las novias. Cerraos, sedosos velos,
2729
y que el áureo Febo no vuelvan a contemplar
2730
jamás otros ojos tan regios. Tu corona ha caído:
2731
la pondré en su lugar, y ya quedo libre...
2732
(
Entra corriendo la guardia
)
PRIMER GUARDIA
¿Dónde está la reina?
2733
CARMIA
No gritéis, que ahora duerme...
PRIMER GUARDIA
César ha enviado –
2734
CARMIA
Un mensajero demasiado lento.
¡Ah! ¡Aprisa, ven pronto! ¡Ya casi puedo sentirte!
2735
PRIMER GUARDIA
¡Eh, venid! ¡Aquí ocurre algo! ¡César ha sido engañado!
2736
SEGUNDO GUARDIA
¡Buscad a Dolabela, el enviado de César! ¡Llamadlo!
2737
PRIMER GUARDIA
¿Qué ha ocurrido, Carmia? ¿Qué obra es esta?
2738
CARMIA
¡La mejor, y la más digna de una princesa
2739
que desciende de tantos reyes!
2740
¡Ah, soldado!
2741
(
Muere
)
DOLABELA
¿Qué sucede aquí?
2742
SEGUNDO GUARDIA
Todas muertas.
DOLABELA
Cuanto imaginabas,
César, se ha hecho ahora realidad. Tú mismo verás
2743
ante tus ojos cumplido el acto terrible que en vano
2744
quisiste prevenir.
2745
(
Entra César, con su séquito en procesión
)
TODOS
¡Paso! ¡Abrid paso! ¡Llega el César!
DOLABELA
¡Ah, mi señor! ¡Demasiado cierto fue tu augurio!
2746
¡Lo que tanto temías ha sucedido!
2747
CÉSAR
¡Valiente hasta el fin!
Nuestros propósitos había adivinado, y como reina eligió
2748
su propio camino. Mas, ¿cómo fue que se dieron muerte?
2749
No veo rastros de sangre.
2750
DOLABELA
¿Ha estado alguien con ellas?
PRIMER GUARDIA
Sólo un pobre campesino, que vino a traerle higos.
2751
Aquí está su cesta.
2752
CÉSAR
¿Envenenadas, entonces?
PRIMER GUARDIA
¡Oh, César!
Su dama Carmia vivía hace un momento. Pude verla
2753
en pie, y hablando, mientras colocaba la corona
2754
en la frente de su ama muerta. Parecía temblar,
2755
y cayó al suelo de repente.
2756
CÉSAR
¡Ah, noble debilidad!
Si fue veneno lo que tomaron, algún signo se vería
2757
de hinchazón en el cuerpo. Pero parece dormida,
2758
como si en sueños ansiara encerrar a su Antonio
2759
en las fuertes redes de su gracia.
2760
DOLABELA
Aquí en su pecho
parece haber señal de sangre, y la piel henchida;
2761
también aquí, en el brazo.
2762
PRIMER GUARDIA
Es el rastro de un áspid, y esas hojas de higuera
2763
están manchadas del limo que dejan las serpientes
2764
en los juncos a orillas del Nilo.
2765
CÉSAR
Es bien probable
que así muriera. Sus médicos ya me han avisado
2766
de las continuas preguntas con que les perseguía
2767
para hallar maneras de morir sin dolor. Extendedla
2768
sobre su lecho; y del mausoleo sacad a sus damas.
2769
Hemos de enterrar su cuerpo junto a su Antonio.
2770
No habrá otra tumba en la tierra que contenga
2771
amantes de mayor fama. Sucesos de tanta altura
2772
afligen a quienes su causa fueron, y de esta historia
2773
piedad no menor inspira que la gloria de aquél
2774
por cuyo medio llegaron a un final tan lamentable.
2775
Que nuestro ejército les rinda homenaje funerario,
2776
y, luego, ¡a Roma! Venid, Dolabela, seréis vos
2777
quien organice la solemne ceremonia.
2778
(
Salen
)